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Amigos mayores para la repesca

Jóvenes voluntarios ofrecen en verano refuerzo a estudiantes con materias suspendidas en 50 institutos de Barcelona

Los exámenes de recuperación en secundaria marcan el inicio del nuevo curso escolar

Unos alumnos, estudiando en el instituto Sant Andreu.

Unos alumnos, estudiando en el instituto Sant Andreu. / JORDI COTRINA

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MARIA IGLESIAS / BARCELONA

Volver a ponerse las pilas tras las vacaciones escolares de verano no siempre es fácil y todavía menos si hay que enfrentarse a las recuperaciones de septiembre que, aunque empiezan este jueves, llevan días causando revuelo en las aulas de algunos colegios de Barcelona, antes del inicio del nuevo curso escolar.

Evitar que se rompa la rutina de estudio y dar impulso a los alumnos con ciertas dificultades es el objetivo del programa ‘Èxit Estiu’, impulsado por el Consorci d’Educació de Barcelona y en el que participan cerca de 2.000 estudiantes de ESO, de manera gratuita.

Lejos de la imagen de las aulas vacías en vacaciones, un total de 48 centros educativos -14 de ellos concertados- de la ciudad han abierto sus puertas para dar apoyo a estos menores. Durante tres semanas de julio, la actividad ofrece al alumnado atención personalizada e individual para ayudarles en sus deberes de verano, a organizar su tiempo de estudio y a motivarlos cara a la evaluación extraordinaria de septiembre.

En su cuarta edición, y de forma experimental, cinco de los institutos públicos que participan en el programa han extendido esta actividad otros tres días a finales del mes de agosto.

MARGEN DE MANIOBRA

"Tras la evaluación del año pasado, se manifestó la necesidad de ampliar la duración de la actividad durante la última semana de agosto", explica Eulàlia Esclapés, miembro del Consorci d'Educació y del programa educativo 'Èxit', que trabaja contra el fracaso y el abandono escolar prematuro.

El curso pasado se logró que el 63% de los alumnos con una asignatura pendiente la pasara63% y se espera que la tasa de aprobados suba este año en los centros adheridos. "Estamos muy seguros de que los resultados mejorarán y de que, cara al año que viene, podremos ampliar el programa de manera generalizada", asegura Esclapés.

"Desde que acaba el programa hasta septiembre pasa más de un mes y los niños terminan perdiendo la dinámica de trabajo", cuenta Albert Rivera, uno de los monitores de la actividad en el instituto Sant Andreu (Nou Barris). "Ahora los estudiantes pueden venir unos días antes de examinarse para aclarar dudas o terminar los ejercicios pendientes con cierto margen de maniobra". De hecho, la gran asistencia de estudiantes este miércoles demuestra la aceptación de la iniciativa entre los adolescentes.

UN MODELO A SEGUIR

El buen funcionamiento del programa radica, según Esclapés, en la figura de los 'amigos mayores', los monitores de las actividades que terminan por convertirse en modelos a seguir para estos menores. "Son jóvenes de más de 18 años que logran establecer un vínculo muy cercano con los chicos, muy diferente al que tendrían con un profesor".

"Es una gran experiencia a nivel personal", asegura Tatiana Fernández, de 23 años, la coordinadora de los 'amigos mayores' del Sant Andreu. "Puedes aportar mucho a estos niños y, cuando ves sus progresos, te sientes realizado. Solo hay que motivarles, demostrarles que con un poco de esfuerzo se consiguen grandes resultados". 

Las actividades se organizan para grupos de 10 alumnos por cada mentor y son los propios centros los que deciden qué alumnos son idóneos para que acudan a estas clases. "Son alumnos que tienen ganas de aprender, que solo necesitan un pequeño impulso", dice Fernández. Además, los 'amigos mayores' se mantienen en constante contacto con los profesores de los menores, con el fin de detectar cualquier problema que pueda tener el alumno.

GRUPOS VULNERABLES

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Marina García, de 20 años, explica que no todos los padres disponen de tiempo o de los conocimientos para ayudar a sus hijos con estas tareas y añade que tampoco todos pueden pagar clases de repaso o actividades de refuerzo. "Esto supone una gran ayuda para estos niños, que a veces carecen de las herramientas para seguir el ritmo del curso", asegura ella.

Laura Pérez, otra monitora de 22 años, cuenta que hay muchos alumnos inmigrantes en el programa, con dificultades en materias de lengua, y otros en situaciones vulnerables. "Esto fomenta su integración".