ALUMNA APLICADA

"Quiero ser periodista desde los 10 años"

Laura Cercós, tras su 9,7 en la selectividad, aspira a dar forma una "vocación de toda vida"

"He estudiado siempre en la pública, lo que demuestra que la buena formación no es cuestión de dinero", asegura

Laura Cercos, estudiante con la nota más alta de selectividad en la provincia de Barcelona. 

Laura Cercos, estudiante con la nota más alta de selectividad en la provincia de Barcelona.  / DANNY CAMINAL

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Periodismo, según un estudio de Adecco hecho público hace diez días, es una de las carreras con menos salidas profesionales. En resumen, la demanda es muy superior a la oferta de trabajo. Sucede lo mismo con Derecho o Sociología, pero es la de Periodismo la que aquí importa porque es la que ha elegido Laura Cercós. Esta joven del barcelonés barrio de Sants puede estudiar lo que quiera porque ha sacado un 9,7 en la selectividad, la nota más alta de la provincia de Barcelona, empatada con otros cuatro chavales que se han quedado a tres décimas de la perfección. Del extremo de las ciencias a la otra punta de las letras, habría entrado en cualquier facultad, pero desde quinto de primaria lo ha tenido siempre claro: quiere "explicar historias, investigar, buscar el fondo de las cosas". 

Laura ha sacado cuatro dieces; en Inglés, Historia, Castellano y Literatura Catalana. La calificación más baja ha sido un perdonable nueve en Latín. Dice que aunque los exámenes le fueron bien, no se esperaba un resultado tan bueno. Su trayectoria pone las cosas en su sitio. Inició sus estudios en la escuela Barrufet, donde llevan años impulsando la educación que muchos colegios parece que acaban de descubrir: enseñanza por proyectos, el niño como protagonista de todo el proceso formativo, participaciónautoevaluación, nada de deberes...

UNA CHICA EXIGENTE

Dice su madre, Lidia Tuset, que la chiquilla es "muy exigente y siempre le parece que puede hacer mejor las cosas". Los padres son ambos licenciados en Química, así que no se puede decir que hayan influenciado demasiado en Laura. Y de haberlo intentado, está claro que la vocación de la joven ha podido con ellos. "Siempre lo he tenido claro. Me gustaría trabajar en la sección de Internacional..., o quizás en información local". Laura ya colabora en Sants 3 Ràdio, una emisora local que nació en 1997 de la mano de un grupo de chavales de 14 años. En Twitter se la puede ver cubriendo fiestas mayores del barrio, festivales artísticos o movilizaciones contra los recortes en educación. Quizás este jueves sea ella la protagonista de alguno de sus programas. 

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Asegura no haber copiado nunca. "Quizás en alguna ocasión haya preguntado algo, pero no recuerdo...". Son sus compañeros de clase los que a menudo le pedían que se sentara cerca de ellos, en algún pupitre donde alcanzara la vista de los que notaban el aliento del suspenso en el cogote. Ella siempre sacó buenas notas, pero nunca se ha sentido una empollona. Ha estudiado siempre en centros públicos, lo que, a sus ojos, demuestra que la buena formación "no es cuestión de pagar más o menos". Sobre las reformas educativas, comenta que lo importante es que los profesores sean buenos, "aunque ayudaría que de una vez se pusieran de acuerdo". Cuenta que no se ha encerrado a estudiar "como una loca". De hecho, en mayo se fue cuatro días a Marruecos con el Esplai Sant Medir. Luego, con calma, abrió los libros. "Una semana antes de los exámenes ya lo tenía todo", comparte.    

Ahora se matriculará en la Pompeu Fabra porque está más cerca y porque le atrae el plan de estudios. Dice Lidia que a Laura "le gusta escribir, opinar, investigar". Sin duda se trata de amor de madre, pero ojo, porque su hija ganó este año un premio de fotoperiodismo de denuncia por un proyecto en el que se podía leer lo siguiente: "Para usar el fotoperiodismo como herramienta de transformación social es necesario distanciarse de la influencia económica y crear un nuevo periodismo independiente de cualquier empresa o élite que lo pueda limitar".