Ir a contenido

Educación suaviza la reválida de ESO, que seguirá siendo obligatoria para el título

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Alumnas del instituto Lluís Vives de Barcelona en las pruebas externas de cuarto de ESO del pasado febrero.

Alumnas del instituto Lluís Vives de Barcelona en las pruebas externas de cuarto de ESO del pasado febrero. / ALBERT BERTRAN

Si la semana pasada fue la reválida de bachillerato, inicialmente pensada como un examen de Estado, centralizado y con las mismas preguntas tipo test para todo el mundo, y que ahora se ha transformado en una prueba casi idéntica a la selectividad, este lunes ha sido el turno de la reválida de final de ESO. El último borrador que prepara el Ministerio de Educación rebaja las estrictas condiciones iniciales previstas por el exministro José Ignacio Wert, y prevé que la prueba pase a ser un examen organizado por las comunidades autónomas. Eso sí, los contenidos los dictará el Gobierno central y se mantendrá el carácter de reválida, es decir, los alumnos tendrán que aprobarlo, sí o sí, para obtener el título de ESO o graduado escolar.

Pero a parte de fijar qué conocimientos deberán de demostrar los estudiantes, el equipo del actual titular de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, accede a que sean las comunidades autónomas las que organicen la prueba, las que redacten las preguntas (que ya no tendrán que ser de tipo test, como quería Wert). También serán las autonomías las que fijen el calendario de la prueba, dentro de una horquilla de fechas que facilitará el ministerio y, llegado el caso, serán ellas las que se encarguen de la revisión de exámenes. De este modo, ni las preguntas ni los días de la reválida serán ya los mismos para todos los alumnos españoles, como pretendió en un principio Wert.

Con todo ello, el examen pierde, en buena medida, el propósito homogeneizador que tiene en el articulado de la ley orgánica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE). No pierde, no obstante, su condición de reválida, ya que queda claro que los estudiantes deberán superarlo para tener acceso al título de graduado, a partir del curso 2017-2018 (en la convocatoria del año próximo, la prueba aún no tendrá efectos académicos). Las notas de la prueba ponderarán en un 30% para la nota final del alumno, mientras el 70% restante se determinará a partir del promedio obtenido en el expediente de ESO.

SIETE EXÁMENES

El borrador del decreto que desplegará la prueba, al que han tenido acceso varios medios de comunicación, prevé que los alumnos hagan siete exámenes: cuatro de las asignaturas troncales (Geografía e Historia, Lengua Castellana, Matemáticas y Lengua Extranjera); dos de las materias de opción del bloque de troncales, y una de la materia específica. Catalunya podría decidir que esta última fuera Lengua Catalana.

De todo ello informará el ministro Méndez de Vigo a los consejeros autonómicos de Educación el próximo 13 de mayo, cuando les ha citado a una reunión de la Conferencia Sectorial en Madrid.

0 Comentarios
cargando