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Flojos en tecnologías e inglés

Dos de cada tres docentes de entre 40 y 49 años necesitan más reciclaje sobre cómo incorporar internet y los nuevos dispositivos móviles al aula

Maria Jesús Ibáñez

Clase de primero de ESO en el instituto Viladomat, en el Eixample de Barcelona.

Clase de primero de ESO en el instituto Viladomat, en el Eixample de Barcelona. / RICARD CUGAT

¿Cómo se forman los formadores? ¿Cuáles son sus puntos débiles y cómo los enmiendan? Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), uno de los principales déficits de los docentes son las nuevas tecnologías. Dos de cada tres maestros de entre 40 y 49 años admiten que necesitan más reciclaje específico sobre cómo incorporar internet y los nuevos dispositivos móviles a la enseñanza o, incluso, sobre cómo usarlos a la hora de realizar las tareas administrativas de su puesto de trabajo. Las habilidades tecnológicas no son problema, en cambio, para los profesores menores de 30 años, que por norma general las dominan, señala la encuesta TALIS que la OCDE realiza entre profesores de todo el mundo. Eso sí, “hay un desajuste generacional que debería ser remediado cuanto antes, sobre todo en beneficio de los alumnos”, advierte Peter Birch, coordinador de política educativa y análisis de sistemas de la Comisión Europea (CE).

Al menos 100 horas al año

Solo una de las 20 propuestas del borrador del Libro Blanco de la Profesión Docente presentado el pasado diciembre por el filósofo José Antonio Marina se refiere a la formación permanente de los profesores. Marina apuesta porque «se introduzca un número de horas obligatorio de formación presencial» y recuerda que «en los países de gran nivel educativo pueden llegar a 100 horas anuales».

En su opinión los mismos Centros Superiores de Formación del Profesorado, donde se harán los MIR, deberían encargarse reciclaje profesional de los docentes, «parte de la cual tendría que impartirse en los propios centros educativos, para fomentar la formación conjunta de todo el claustro».l

“Una de las soluciones por las que optan muchas veces los colegios e institutos es porque sean los profesores más jóvenes los que impartan las asignaturas más innovadoras o las que precisan de nuevas tecnologías, pero aun así, los docentes que se encargan de eso han de realizar alguna formación específica”, explica Rodri Plaza, profesor de formación profesional (FP). “El último reciclaje que he hecho fue hace un año, sobre la impresión en tres dimensiones: el curso lo pagaba la empresa que instaló las impresoras en el instituto y solo fue para tres de los 22 profesores que pertenecemos al departamento”, cuenta, a modo de ejemplo.

EL RETO DE LOS IDIOMAS

El otro gran reto, sobre todo en España, es el dominio del inglés, que lleva tiempo tratando de introducirse (con éxito desigual) en el día a día de las aulas. En Catalunya, la Conselleria d’Ensenyament asegura que más de la mitad de los centros educativos, públicos y privados, imparten ya asignaturas no lingüísticas en este idioma -Ciencias, Matemáticas o Educación Física, entre otras materias-, pero se desconoce cuál es su impacto sobre los alumnos. De momento, la Generalitat ha conseguido al menos que, con la implantación de esta medida, prevista en el denominado plan de la escuela plurilingüe, muchos docentes se hayan puesto las pilas con el inglés.

Con todo, la prioridad del departamento que en los últimos cinco años ha dirigido Irene Rigau son las competencias básicas. Las clases se realizan según la denominada formación interna en el centro (FIC), es decir, son los maestros de un colegio quienes dan clases a sus propios compañeros de claustro, a partir de los materiales diseñados por la ‘conselleria’. Desde el curso 2013-2014, Ensenyament asegura que ha expedido más de 140.000 certificaciones a docentes que han seguido estos cursos. Este año, como novedad, medio centenar de maestros de educación secundaria (de los casi 29.000 que forman la plantilla pública) están participando en un máster en la UOC para actualizar sus conocimientos y la metodología para enseñar Matemáticas, especialmente Geometría, una de las materias en las que los resultados de los escolares catalanes son más flojos.

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