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El libro blanco de la Educación propone siete años de estudios superiores para ser profesor

El borrador de José Antonio Marina pide evaluaciones periódicas para todos los docentes

También los inspectores pasarían exámenes, que condicionarían sus retribuciones

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Clase de formación para maestros de párvulos, en el Grup de Mestres Rosa Sensat en Barcelona, el pasado jueves.

Clase de formación para maestros de párvulos, en el Grup de Mestres Rosa Sensat en Barcelona, el pasado jueves. / JORDI COTRINA

Una veintena de propuestas, algunas de ellas muy exhaustivas, para colocar a la escuela española a la altura que le corresponde. Ese es, de forma muy sucinta, el contenido del 'Libro Blanco de la Profesión Docente' que ha elaborado el filósofo José Antonio Marina por encargo del Ministerio de Educación y que se ha hecho público este lunes. El documento, un borrador que Marina quería que sirviera como texto de debate en esta campaña electoral (aunque ahora ya todos los partidos han presentado sus respectivos programas educativos), parte de la base de que la enseñanza en España no conseguirá "salir de una situación mediocre dentro del panorama internacional", si no emprende un cambio en profundidad. "Tenemos una tasa de abandono escolar insoportable, es preciso progresar en equidad y no hemos sabido preparar adecuadamente a nuestros alumnos para su inserción en la vida real", arguye el también pedagogo.

Entre las propuestas que plantea el borrador, que ahora será "debatido con todos los actores implicados con el objetivo de presentar un texto que cuente con el máximo consenso", dice el ministerio de Íñigo Méndez de Vigo, una de las que posiblemente traerá más cola es la creación de un MIR para docentes, una medida que tanto la Generalitat como el Gobierno central han dicho que ven con buenos ojos y que algunos partidos políticos, como Ciudadanos, llevan en su programa para el próximo 20-D. Marina se propone que la "profesión docente sea de alto nivel de cualificación y excelencia, lo que implica elevar el nivel de formación y selección".

Becas para los mejores

El máster teórico para ser profesor se impartiría en centros superiores de formación, fundados 'ex profeso' para ese cometido. Con la nota de la prueba de selección, cada aspirante podría acceder al centro de su elección, señala el libro blanco. "La movilidad sería un factor primordial del modelo", añade. El pedagogo recomienda que "el 25% de los aspirantes con mejor nota en la prueba de selección reciban una beca que, en caso de elegir un centro fuera de su ciudad, incluiría gastos de residencia y manutención".

Para ello, el filósofo sugiere (es la propuesta número siete del libro blanco) que todos los profesores reciban "una formación en el lugar de trabajo antes de considerarse que están suficientemente preparados para ejercer su tarea". Esta formación, dice, debería de articularse en tres etapas, lo que supondría una preparación de estudios superiores de siete años, cuando ahora son de cuatro años para infantil y primaria y de cinco para secundaria. En una primera fase, el aspirante a profesor pasaría los correspondientes estudios de grado (Magisterio o cualquier otra disciplina, de cuatro años). Para poder ejercer, deberán de someterse luego a una prueba de selección, que Marina propone que sea homogénea en toda España, equivalente al examen MIR de los médicos. Solo quienes la superasen podrían cursar el máster teórico de un año y, una vez aprobado, seguir dos años siguientes de prácticas en un centro educativo.

INSPECTORES BAJO CONTROL

Tan importante como la formación inicial de los maestros es la evaluación de quienes ya están en ejercicio, recoge el documento que ha hecho público Educación. Y eso incluye no solo a los maestros y profesores que están a pie de aula. También a los directores y los inspectores. Este control continuado de la actividad docente, "periódico y sistemático", es, argumenta Marina, "un componente esencial para poder establecer una carrera profesional que no se base únicamente en la antigüedad, como sucede ahora". 

La evaluación tendría relevancia "para el progreso de la carrera profesional y para su retribución". "Consideramos que se deben premiar los méritos profesionales y que debe haber un conjunto de incentivos que animen a la excelencia", agrega el libro blanco.