Estudiantes paganos

Los universitarios catalanes asumen ya de media más del 40% del coste de la docencia, cuando en el 2008 sufragaban el 21%

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MARÍA G. SAN NARCISO
BARCELONA

Pocos estudiantes pueden imaginarse hasta qué punto están financiando la docencia en la universidad. Especialmente en Catalunya, donde los universitarios han pasado de cubrir el 21,6% de este coste en el 2008 al41,6% en el 2012. Ahora se estima que es un 43%.

Los datos fueron proporcionados ayer por el Observatorio del Sistema Universitario (OSU), que ha elaborado un informe de la financiación de las universidades públicas en Catalunya desde 1996 hata el 2014. Un documento que se realizó a partir de la información contenida en las liquidaciones presupuestarias de las universidades públicas de 1996 a 2012. Los años 2013 y 2014 corresponden a estimaciones a partir de los presupuestos y el número de estudiantes.

Diferencias entre centros

Este porcentaje del coste de la docencia «varía entre titulaciones y universidades», explicaron los autores del informe. Mientras que en la Universitat de Barcelona el porcentaje de media que asumía un estudiante era del 56% en el 2012, o de un 46% en el caso de la Universitat Autónoma, la cifra se reducía hasta poco más del 30% en las universidades Rovira i Virgili, Politècnica de Catalunya Pompeu Fabra. El importe que asume un estudiante de un grado de ciencias de la salud es mayor que el de uno de ciencias sociales o humanidades.

De media, los universitarios catalanes financiaban más del 41% de la docencia en el 2012. Un porcentaje muy por encima del fijado en el real decreto-ley 14/2012, conocido como el 'decreto Wert', que estableció ese mismo año que la primera matrícula de los estudiantes de grado y de máster podría alcanzar un máximo del 25% del coste del servicio. Porcentaje que aumentaría en las matrículas siguientes.

La reducción del gasto público en las universidades es uno de los factores clave en esta nueva fuente de financiación. Entre el año 2009 y el 2012 se redujo un 21% el gasto gracias a la subida de las tasas que pagan los estudiantes, que en Catalunya fue del 47%. El informe también refleja que las transferencias públicas pasaron de ser un 77,8% en el 2009 a un 66,9% en el 2012.

Ahora, las aportaciones de los estudiantes en Catalunya han pasado de representar el 16% de los gastos totales en el 2011, incluyendo docencia e investigación, a un 26% en el 2013. Datos que, en opinión del observatorio, demuestran que nos encontramos ante un cambio en el modelo de financiación de las universidades públicas catalanas.

En el 2011, el gasto universitario por estudiante en Catalunya estaba ligeramente por encima de la media de la OCDE, aunque era inferior al de la mayoría de los países de la Europa occidental. En cambio, el porcentaje del PIB del gasto universitario era significativamente inferior a la media. Una explicación a esto es que la ratio entre el número de estudiantes universitarios entre 20 y 29 años y la población es menor en Cataluña que en la media de la OCDE.

Y el número sigue bajando. Desde el 2011 la proporción de universitarios comenzó a disminuir y por el momento parece que sigue ese camino. Un hecho que no ocurría desde 1970. «Es muy probable que esto se deba al aumento de tasas, pero no podemos decirlo seguro».

Riesgo de regresión

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El OSU ha realizado este trabajo con la intención de «aportar información rigurosa para el debate del sistema universitario público», afirmó Alfonso Herranz, uno de los coautores «Consideramos que trabajamos en un servicio público y que la universidad tiene que estar al servicio de toda la sociedad».

El informe del OSU es una invitación a la reflexión, ya que desvela un panorama no demasiado optimista. En el propio documento se recalca que «corremos el riesgo de una regresión que nos alejaría de la alta inversión en talento y capacidad de investigación universitaria que el país necesita para abrir camino a un nuevo modelo que vaya más allá de la construcción y del turismo».