Las nuevas tecnologías revolucionan el cuidado del planeta
De farolas inteligentes a ‘data lakes’ para detectar fugas de agua y anticipar sequías
Farolas que se encienden solo cuando hace falta, sensores que detectan fugas de agua cuando aún son invisibles o sistemas capaces de analizar miles de datos y, en medio de un aparente caos de números, encontrar pistas para anticipar fenómenos extremos como sequías o inundaciones potencialmente catastróficas. Lo que hace apenas unos años parecía ciencia ficción hoy ya forma parte de la revolución tecnológica que está impulsando el despliegue proyectos de sostenibilidad en todo el mundo. En el centro de esta transformación se encuentra el Internet de las Cosas (IoT), una tecnología que, conectada con herramientas como la Inteligencia Artificial (IA) o la computación avanzada, está cambiando la forma en la que cuidamos el planeta y, según explican los expertos, también está revolucionando la búsqueda de soluciones ante problemas ambientales al alza.
Un reciente informe del Foro Económico Mundial confirma que el despliegue de nuevas tecnologías está acelerando proyectos de sostenibilidad en todo el mundo. Los datos confirman que casi el 75% de los proyectos de IoT desplegados en los últimos años se concentra en áreas directamente vinculadas con cuestiones como el ahorro energético, la optimización de recursos naturales o la prevención de pérdidas vinculadas a causas climáticas.
Y es que estas herramientas permiten medir, analizar y optimizar el uso de los recursos de una forma muy precisa. "Gracias al IoT es posible conectar grandes volúmenes de dispositivos de manera eficiente y generar impactos reales y medibles en sostenibilidad, especialmente en sectores como industria, utilities, movilidad y ciudades inteligentes", afirma Carlos Carazo, director global de Producto, Tecnología y Operaciones IoT en Telefónica Tech.
Del dato al ahorro real de recursos
El uso del IoT ya no es solo una promesa de futuro sino una herramienta que ya se está abriendo un lugar en el mundo actual. En sectores como la industria sus beneficios ya son tangibles. En muchas fábricas, por ejemplo, el uso de sensores permite monitorizar el consumo energético de cada máquina y anticipar mantenimientos. Esto se traduce en menos paradas imprevistas, menos desperdicio y una menor huella de carbono.
Otro de los ámbitos donde el impacto es más evidente es el del agua, un recurso cada vez más escaso y difícil de planificar a largo plazo ante la llegada de episodios de sequías extremas. Ante este escenario, son cada vez más las entidades que apuestan por la digitalización del ciclo integral del agua. "En la última milla, los contadores inteligentes reemplazan las lecturas manuales tradicionales y permiten detectar fugas de forma temprana", señala Carazo. Casos como Canal de Isabel II en Madrid o EMASESA en Sevilla, con cientos de miles de contadores conectados y millones de lecturas diarias, demuestran cómo la aplicación de la tecnología IoT puede ayudar a reducir pérdidas y a usar el agua de forma más responsable.
Un ejemplo muy concreto es el proyecto de Aigües de Manresa, asesorado por investigadores del CREAF. Tal y como explica Joan Masó, investigador del CREAF, miembro del Open Geospatial Consortium (OGC) y uno de los científicos implicados en este proyecto, "el despliegue de sensores y actuadores de IoT permitirá la gestión en tiempo real del suministro de agua a la ciudad, la detección de fugas y la reducción del impacto ecológico del consumo". El despliegue de estos sensores que miden los niveles de las reservas, la cloración del agua o el estado de las válvulas ya está permitiendo tomar decisiones inmediatas y basadas en datos, algo impensable hace solo una década.
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Ciudades más inteligentes y eficientes
Las ciudades también están experimentando esta revolución silenciosa impulsada por la tecnología. Un ejemplo muy visual es el caso de los alumbrados inteligentes. En Santiago de Compostela, por ejemplo, la ciudad ya cuenta con más de 10.000 luminarias conectadas punto a punto por Telefónica Tech mediante NB-IoT. Esto permite ajustar la intensidad de la luz a la demanda real (según la hora, el tráfico, las condiciones meteorológicas…). El resultado no solo se traduce en un ahorro energético significativo, sino también en una reducción directa de las emisiones asociadas.
En movilidad, el IoT se ha convertido en otro gran aliado clave para reducir la huella de carbono de los vehículos. Son varias las empresas de transporte que ya están utilizando sensores y plataformas conectadas para optimizar rutas, reducir consumos de combustible y mejorar la seguridad.
La implantación de las balizas V16 conectadas, en esta misma línea, también aspira a mejorar la seguridad vial y a mejorar la eficiencia en carretera. En un futuro, se espera que la extensión de soluciones como la llave digital, que permitirá acceder a los vehículos mediante un smartphone, también dará pie a las organizaciones a optimizar aún más el uso de los automóviles, reducir consumos innecesarios y acelerar la reducción de emisiones.
Tecnología para anticiparse a los riesgos climáticos
Más allá de la gestión de recursos, las nuevas tecnologías también ayudan a proteger la salud de las personas frente a los efectos del cambio climático. Aquí entra en juego la combinación de big data, supercomputación y modelos climáticos cada vez más avanzados. "Las herramientas digitales permiten integrar información climática, ambiental y sanitaria para entender mejor cómo el cambio climático influye en fenómenos como la expansión de enfermedades infecciosas vinculadas al calentamiento global o los cambios en los patrones de lluvias", afirma Rachel Lowe, investigadora del Barcelona Supercomputing Center.
Según explica esta científica, cada vez son más las entidades que están desarrollando sistemas que permiten anticipar riesgos y desarrollar alertas tempranas para ayudar así a las autoridades a proteger a la población antes de que se produzcan brotes o emergencias sanitarias vinculadas a las condiciones climáticas.
Su equipo, por ejemplo, se ha especializado en utilizar estas tecnologías avanzadas para estudiar cómo el avance del cambio climático podría cambiar la expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos y rediseñar las políticas sanitarias en países como España. "Es un buen ejemplo de cómo los datos, bien utilizados, no solo optimizan procesos, sino que salvan vidas", comenta la especialista.
El gran salto de las predicciones
El futuro de la sostenibilidad pasa por ir un paso más allá. "La convergencia entre IoT, Inteligencia Artificial y analítica avanzada permitirá a las organizaciones pasar de medir a predecir y optimizar de forma automática el uso de recursos", destaca Carazo. Esto significa que en breves podríamos vivir un salto cualitativo en los sistemas capaces de anticipar sequías, detectar fugas invisibles en grandes infraestructuras o ajustar el consumo energético sin intervención humana. También ámbitos menos digitalizados, como el agroganadero, se beneficiarán de sensores que optimizan el riego, reducen insumos o permiten hacer un seguimiento más eficiente del ganado.
Recientemente, la plataforma Libelium, especializada en este tipo de tecnologías, ha publicado un análisis en el que concluye que el IoT se está consolidando como "una pieza clave para resolver los retos climáticos, sociales y económicos de nuestro tiempo" ya que "una digitalización sostenible facilita decisiones más inteligentes y eficientes para enfrentar desafíos ambientales".
En palabras de Carazo, de Telefónica Tech, "uno de los retos principales es la capacidad de las organizaciones para evolucionar al ritmo de la tecnología, adaptando e integrando ésta en sus procesos, equipos y modelos operativos. La parte positiva es que las tecnologías más avanzadas tienen cada vez costes más razonables, lo que acelera su despliegue y facilita su adopción a mayor escala". Estas tecnologías se consolidarán en un futuro como un componente clave para avanzar hacia un desarrollo más sostenible y, en general, un mundo mejor para todos.
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Texto: Valentina Raffio
Ilustraciones: Emma Morales
Coordinación: Rafa Julve