Por Carles Planas
Los Estados Unidos de América están de celebración. Al menos, sobre el papel. La gran potencia mundial celebra el próximo 4 de julio los 250 años de su declaración de Independencia. Este hito tiene cierto regusto amargo, pues llega en un momento de crisis política tanto dentro como fuera de sus fronteras debido a las maniobras del presidente Donald Trump, cuyos índices de aprobación han caído al 39%, la cifra más baja de su segundo mandato.
Aun así, el Semiquincentenario conmemora la existencia del gigante americano que, desde hace menos de un siglo, ha condicionado la configuración del mundo. Y lo ha hecho a través de una simbología que le ha servido para difundir su cosmovisión.
Estos son los ocho de los símbolos materiales o inmateriales que definen a los EEUU.

LA CONSTITUCIÓN
En 1787, EEUU dio forma a su Constitución, la ley suprema que desde entonces organiza el poder político y los derechos fundamentales de sus ciudadanos. El texto fue un hito contemporáneo revolucionario no solo por ser la primera Constitución federal del mundo, sino también por crear un sistema de separación de poderes para evitar la tiranía y consagrar los derechos de los individuos frente al Estado. Aunque ahora parece la norma, el caso estadounidense sentó un precedente ilustrado que inspiró a un mundo occidental entonces marcado por la tiranía de las monarquías absolutistas. La Carta de Derechos incluye algunos tan idiosincráticos como la libertad de expresión, el derecho a poseer armas o a guardar silencio.


LA ESTATUA DE LA LIBERTAD
El monumento más emblemático de EEUU es la Estatua de la libertad, un regalo de Francia que se inauguró en 1886 y que simboliza tanto la tradición democrática del país como su promesa de acogida. La Libertad iluminando el mundo es un colosal elogio al ideal de apertura a los inmigrantes, de prosperidad meritocrática y de oportunidades para ascender en la escalera social; una representación corpórea del llamado sueño americano, el mito que más ha marcado la historia reciente de la nación.

EL EXCEPCIONALISMO ESTADOUNIDENSE
Si hay un principio que rige la historia de EEUU este es el excepcionalismo estadounidense, la teoría que alega que el particular origen republicano del país le otorga una misión histórica en defensa de la libertad, el individualismo y el progreso que lo elevan por encima de las demás naciones y lo convierten en un modelo moral para el resto del mundo. Teorizada por el filósofo francés Alexis de Tocqueville, esta arraigada creencia de que EEUU está divinamente predestinado a ser el pueblo elegido se ha utilizado para justificar tanto intervenciones militares en el extranjero —con la llamada doctrina del destino manifiesto— como el unilateralismo que rechaza los tratados, normas y organizaciones internacionales.


LA BANDERA
La bandera estadounidense es, juntamente con el himno, el símbolo oficial de la nación. La enseña, protagonista en cualquier evento que se preste a la exaltación patriótica, está compuesta por trece franjas que representan las colonias originales y cincuenta estrellas que representan los estados actuales del país. Aunque ha sido usada como alegoría de la victoria en el campo militar, como cuando los marines la izaron en la isla japonesa de Iwo Jima en 1945, también se ha subvertido en manifestaciones –tanto progresistas como conservadoras– para expresar el malestar con el estado del país.

EL TÍO SAM
Si los países tuviesen mascotas como algunos equipos deportivos, la de EEUU sería la águila calva que protagoniza su bandera o el Tío Sam. La mayor personificación visual del gobierno estadounidense es un hombre blanco, mayor, con barba, sombrero de copa y un atuendo con los colores nacionales que representa la autoridad del Estado y encarna valores como el patriotismo o el servicio militar. Su principal uso propagandístico fue en 1917, cuando sirvió para reclutar soldados para la Primera Guerra Mundial con la ya icónica frase “I want you for the U.S. Army”.


HOLLYWOOD
Mucho más que un barrio de Los Angeles, Hollywood es el paraguas conceptual que agrupa a la influyente industria cinematográfica estadounidense. Aunque el cine se inventó en Francia, EEUU aprovechó la devastación europea causada por la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para convertirse en la meca del séptimo arte. Desde entonces, Hollywood también ha representado el poder cultural estadounidense, una herramienta de soft power que ha sido instrumentalizada para promover el estilo de vida y el imaginario nacional del país al resto del mundo, ideales como el sueño americano, la superioridad moral o el heroísmo.

EL HOMBRE EN LA LUNA
“Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. El 20 de julio de 1969, el astronauta Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la Luna. El alunizaje representó la consolidación del dominio científico-tecnológico, militar e industrial de EEUU, su victoria frente al modelo de la Unión Soviética. Sin embargo, más allá de la lógica de bloques de la Guerra Fría, este hito fue un triunfo de la cooperación global, pues más de 400.000 científicos, ingenieros, mecánicos, programadores y otros profesionales técnicos de varios países participaron en la misión.


EL CAPITALISMO
El capitalismo floreció en la Inglaterra del siglo XVII, antes que EEUU existiera. Aun así, actualmente no hay mayor exponente de este sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, el mercado competitivo y la acumulación de capital que el gigante americano. Eso se debe a que el mito fundacional del país va de la mano del libre mercado, que ve como fundamento de la libertad individual, la innovación, la meritocracia y la iniciativa privada.
Sin embargo, más recientemente esa relación responde al neoliberalismo, la corriente político-económica abrazada por el presidente Ronald Reagan que persigue la reducción del Estado, la desregulación del mercado y la privatización de lo público. Ese modelo, que da cada vez más protagonismo al capital financiero y los mercados bursátiles, se ha servido de la globalización y el fomento del hiperconsumo para convertir a compañías nacionales como Coca-Cola, McDonald’s, Nike o Apple en emblemas globales del capitalismo made in America.
No obstante, economistas renombrados como Thomas Piketty han advertido que el crecimiento en una economía capitalista degenera en mayor desigualdad y concentración de la riqueza. EEUU presenta el coeficiente de Gini más elevado del mundo occidental y es, de lejos, el país con más milmillonarios del planeta, con casi un 30% del total, según Forbes.

Un reportaje de El Periódico
Texto: Carles Planas
Diseño: Andrea Hermida-Carro
Coordinación: Rafa Julve