Edge Computing:
la tecnología que acerca la nube y promete una mayor soberanía digital en España
Puede parecer magia, pero tiene truco. Cada vez que envías un correo electrónico, haces un pago con Bizum, pones tu serie favorita o deslizas tu dedo para ver más vídeos en TikTok o Instagram estás accediendo a la nube o (cloud computing, en inglés). Ese es el nombre bonito que las empresas tecnológicas han normalizado para referirse a sus servidores, centros de datos tan grandes como campos de fútbol y habitados por columnas de ordenadores que trabajan sin descanso para sostener internet.
Cómo es una conexión
Para que tu día a día en el mundo digital transcurra sin retrasos ni interrupciones, en el ciberespacio hay un flujo torrencial de datos que viajan a la velocidad de la luz para procesar tus peticiones. Aunque estés en el metro, en el trabajo o en tu cama, la información que tecleas vuela de tu móvil u ordenador a un servidor que procesa tu solicitud para generar una respuesta que se proyecta en la pantalla de tu dispositivo. Todo eso ocurre en escasos milisegundos, mucho menos que un abrir y cerrar de ojos, incluso si ese servidor está al otro lado del mundo.
La conectividad instantánea
Gran parte de nuestra vida avanza con ese proceso invisible como telón de fondo. Sin embargo, en un mundo cada vez más hiperdigitalizado, la fracción de tiempo que dura ese viaje puede ser insuficiente. No para mandar un mail o hacer scroll, pero sí en otros casos que exigen una inmediatez sin fisuras. Piensa en vehículos conectados a una ciudad inteligente o en una operación con cirugías realizadas por robots. Sean más o menos futuristas, en esos escenarios cualquier demora es un riesgo. Eso hace que precisen de una conectividad instantánea.
Centro de datos de Amazon Web Services en El Burgo de Ebro
Las oportunidades del edge computing
¿Y si esa nube pudiese moverse para que los datos no tuviesen que viajar tan lejos? Eso es lo que plantea la computación frontera o edge computing, el paradigma tecnológico que aboga por trasladar el almacenamiento y procesamiento de datos hasta la ubicación concreta en la que se produce la demanda. Si vives en Barcelona y el servidor de la nube que procesa tus peticiones está en San Francisco, el trayecto que deben recorrer los datos es menos eficiente que si se procesan desde la capital catalana.
Conexión con edge
Más allá de la teoría, este método ofrece muchas ventajas prácticas. Y es que acortar la ruta de los datos y operar desde el perímetro de la red permite acelerar la velocidad de respuesta y reducir la latencia —el tiempo de espera— de la conexión. Ese dinamizador de la conectividad puede reducir la brecha digital que afecta mayoritariamente a zonas rurales como la llamada España vaciada.
"El despliegue Edge de Telefónica representa una nueva capacidad estratégica para España: una plataforma distribuida, abierta e interoperable que acerca el cómputo, el almacenamiento y la inteligencia artificial allí donde se generan los datos", explica Sergio Sánchez, director de Operaciones, Redes y TI de Telefónica España (foto). "La combinación de la nube tradicional con un modelo edge distribuido suma "la potencia y escalabilidad del cloud a la capacidad de ofrecer latencias ultrabajas, continuidad de servicio y un mayor control sobre el dato para los servicios que así lo necesitan".
No obstante, el edge computing y el 5G también abren la puerta a que sus clientes comerciales puedan desplegar nuevas soluciones tecnológicas que hasta ahora solo eran propuestas teóricas en los catálogos de las ciudades inteligentes. Según Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, "permitirán que empresas y administraciones puedan formar parte de la ola de crecimiento que este despliegue lleva asociado". Sin ir más lejos, el gigante de las telecomunicaciones y la empresa vasca CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles) ya han puesto en marcha un piloto de visión artificial basado en IA que permite analizar en tiempo real el flujo de pasajeros de un tren y detectar objetos sospechosos en los vagones.
Al mismo tiempo, la movilidad de la nube que plantea la computación frontera también permite a las empresas proveedoras ahorrar ancho de banda, una reducción de los costes que suma a su negocio.
Mapa del Edge computing
De forma paulatina, el edge computing está desembarcando en España de la mano de Telefónica. El plan de la 'teleco' presidida por Marc Murtra (foto), único en el país y pionero en Europa, activará este año un total de 17 nodos edge, una red capilar de pequeños centros de datos de proximidad con conexión de fibra óptica y 5G. Hasta 13 de esos ya están activos para ofrecer sus servicios a las empresas del territorio.
Telefónica ha utilizado las centrales que se utilizaron para habilitar la red de cobre (ADSL) y que tras la llegada de la fibra óptica quedaron inoperativas para reconvertirlas en nodos de frontera. De esta manera, ha aprovechado una infraestructura que ya cuenta con unas condiciones de conectividad y de acceso a la energía muy buenas, explican desde la compañía.
Ejemplos de conectividad máxima
El coche conectado del futuro incorporará cámaras y sensores que captarán información del entorno en tiempo real. Estos datos permitirán conectarse a la red de tráfico de ciudades inteligentes y anticiparse, por ejemplo, a un semáforo en rojo.
Desde la Game Boy de Nintendo en 1989, uno de los retos del videojuego ha sido jugar en cualquier lugar. Empresas como Xbox, Google, Nvidia o PlayStation ya ofrecen soluciones de juego en la nube.
La Industria 4.0 conecta máquinas, sensores y sistemas mediante redes digitales que comparten datos en tiempo real. Esta conectividad permitirá automatizar procesos, optimizar la producción y mejorar la toma de decisiones.
La inteligencia artificial permite que las máquinas analicen grandes cantidades de datos y tomen decisiones de forma automática. El machine learning hará posible que los sistemas aprendan de los datos y mejoren su rendimiento con la experiencia.
Mayor soberanía
Por su naturaleza descentralizada, el Edge Computing también permite que el flujo de datos no esté bajo el paraguas de un proveedor de cloud como Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure o Google Cloud, los tres gigantes tecnológicos estadounidenses que concentran cerca del 65% de este mercado mundial tan estratégico. De esta manera, los datos pasan de estar en manos extranjeras a ser controlados por empresas o administraciones nacionales, regionales o municipales, lo que brinda una mayor soberanía tecnológica.
A principios de mes, Telefónica aprovechó el escaparate internacional que es el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona para anunciar la primera federación europea de Edge Computing, un proyecto con el que unirá su computación de frontera al de otros gigantes de las telecomunicaciones como la empresa alemana Deutsche Telekom, la francesa Orange, la británica Vodafone y la italiana TIM. Ese esfuerzo compartido para alumbrar una red soberana paneuropea, aún en fase de preproducción y que también integrará servicios de 'telecos', IA y nube, supone "el primer paso hacia su implantación industrial y comercial", explicaron durante el congreso tecnológico.
Un reportaje de El Periódico
Texto: Carles Planas Bou
Diseño: Ramon Curto
Coordinación: Rafa Julve