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La factura del nuevo año

¿Qué pasará con la cesta de la compra en 2026? ¿Seguirán subiendo los precios?

Tras años de apretarse el cinturón, los consumidores recuperarán el gasto este nuevo año, aunque las cestas serán algo más pequeñas, según la previsión de las asociaciones del sector

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Puesto de venta de huevos en el mercado municipal de La Salut en Badalona, el verano pasado.

Puesto de venta de huevos en el mercado municipal de La Salut en Badalona, el verano pasado. / JORDI COTRINA / EPC

María Jesús Ibáñez

María Jesús Ibáñez

Barcelona
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Aunque el aceite de oliva ha seguido este 2025 su senda de bajada de precios, acompañado de productos de gran consumo, como las patatas o la pasta, los analistas no ven claro que la cesta de la compra se estabilice este 2026 y alertan sobre los impactos que pueden tener sobre los precios las sucesivas crisis agrarias y ganaderas que están afectando a España. De momento, la de la gripe aviar ha contribuido a que los huevos cuesten ahora un 30% más que hace un año y la tuberculosis bovina y la dermatosis nodular han influido en que la carne de ternera sea un 18% más cara que en enero pasado. También hay incertidumbre en torno a materias primas como el café y el cacao, que llevan acumulando subidas del 17% y del 12,4%, respectivamente, desde que empezó 2025.

Y pese a que hay formaciones políticas, como el PP, que están reclamando medidas para contener los precios más disparados, con la supresión del IVA en el pescado y la carne frescos, no se atisban grandes cambios en términos fiscales que puedan hacer pensar que los alimentos vayan a dar un respiro este 2026. Las patronales de los supermercados y el comercio de proximidad, eso sí, auguran un ejercicio con un repunte en el consumo por parte de los ciudadanos, tras unos años de apretarse el cinturón.

Entre enero y noviembre (que es el último dato disponible de 2025), la alimentación se ha encarecido un 2,5% en España, un aumento significativo respecto al ejercicio anterior, cuando, en el conjunto del país, el IPC de los alimentos se incrementó en un 1,7%. La inflación de este segmento se mantiene, no obstante, por debajo del índice general, que cerró el undécimo mes del año al 3%. En Catalunya, la alimentación y las bebidas no alcohólicas han subido en 2025 un 2,4%, frente al alza del 2% que habían registrado a lo largo de 2024. Todo ello implica que la cesta de la compra sale ahora un 32,5% más cara que hace cinco años, sobre todo después del pico inflacionista que empezó en 2022, con la guerra de Ucrania y las malas cosechas que trajo la sequía, y siguió hasta entrado 2024. Y aunque ahora llevamos ya unos meses de cierta moderación, la situación para aquellos que han de llenar cada día la despensa no ha acabado de normalizarse.

En los mercados en origen, en las lonjas y en las cooperativas del campo hay preocupación sobre todo por lo que pueda ocurrir con las producciones avícolas (eso incluye huevos y carne de pollo y de pavo, sobre todo) y con las carnes de vacuno y los lácteos. En los dos casos, hay cierta alarma por el avance de enfermedades que afectan al ganado, como la gripe aviar, la tuberculosis bovina o la dermatosis nodular contagiosa, que, aunque no tienen ningún efecto sobre la salud humana, sí obligan a sacrificar a los animales de las granjas afectadas. Y eso repercute, claro, en una menor oferta de producto y en una subida de los precios de ese producto.

En los últimos meses, además, los mercados de café y del cacao han experimentado subidas importantes, motivadas, en este caso, por dos factores: el cambio climático y la incertidumbre geopolítica. La imprevisibilidad sobre el clima "erosiona la capacidad de anticipar cosechas y, por tanto, introduce un componente de riesgo permanente en el precio, mientras que la geopolítica, por su parte, actúa con cambios de alianzas comerciales y aranceles que distorsionan flujos", indica Arturo García Alonso, socio fundador de la gestora especializada en inversión de impacto GSI. "El cacao parece entrar en una fase de normalización, pero esa normalización no significa estabilidad garantizada. Basta con que una campaña vuelva a ser irregular para que el mercado reaccione con fuerza", observa García Alonso. En cuanto al café, un producto cuyo consumo ha aumentado a nivel mundial en los últimos años, "la tensión reaparece con más claridad, impulsada por aranceles, riesgos geopolíticos y el mismo telón de fondo climático", agrega este experto.

Solo siete productos de la lista de 50 grupos de alimentos y bebidas no alcohólicas que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) para elaborar el IPC estuvieron más baratos en 2025 que el año anterior. El caso más llamativo es el del aceite de oliva, que ha bajado de precio hasta noviembre, con lo que suma un descenso de precio del 38,1%, aunque hay que tener en cuenta que llegó a encarecerse por encima del 70%. Su peso sobre el conjunto de la cesta de la compra ha permitido también contener la inflación global de los alimentos, indican los analistas. Otros productos que se han abaratado son alimentos a base de cereales como las pizzas y las quiches (-1,7%), las pastas alimenticias y el cuscús (-0,4%), además del yogur (-0,7%) y las patatas (-3%). También es reseñable lo ocurrido con el azúcar, un producto que tuvo un pico inflacionista en el invierno de 2023, fruto de las malas cosechas que hubo por culpa del fenómeno climático de El Niño, y que este 2025 ha llegado a registrar bajadas de precio de hasta el 19,7%.

El sector del gran consumo se muestra optimista respecto al año que ahora empieza, según el informe Perspectivas de Gran Consumo 2026, elaborado por NielsenIQ, que indica que España continúa destacando por su capacidad de crecimiento en este ámbito, con un consumidor que ha recuperado el gasto tras unos años de contención. Ahora, aunque las cestas de la compra son más pequeñas, aumenta la frecuencia con la que se visita el establecimiento comercia, con lo que , a lo largo de 2025, ha habido, afirma el estudio, "un dinamismo notable". Los autores destacan, en particular, "una evolución positiva en valor y un impulso significativo del volumen durante los meses de verano". Así las cosas, Nielsen prevé que 2026 será un año dinámico, aunque ligeramente menos expansivo, condicionado por la incertidumbre económica pero favorecido por el crecimiento poblacional, el turismo, la frecuencia de compra y la relevancia de la generación X (la que sucede a los denominados 'boomers').

Será, indican fuentes de la asociación Aecoc, que agrupa a más de 34.000 del sector del consumo, un año marcado por la evolución del 'mix' entre marca de fabricante y marca de distribuidor o marca blanca, la senda inflacionaria y la capacidad del sector para captar nuevas ocasiones de consumo, un espacio en el que cobran fuerza, por ejemplo, los alimentos listos para llevar y los platos preparados. Pero, a pesar de estos condicionantes, "el optimismo es generalizado y el 96% del 'retail' espera crecer en valor y el 81% en volumen, mientras que el 91% de la industria proyecta hacerlo en facturación y el 79% en volumen", apunta Rosario Pedrosa, gerente del área de Estrategia Comercial y Márqueting de la entidad. "En ambos casos, las previsiones de crecimiento medio son de entre el 1% y el 3%", agrega. La digitalización y la tecnología también van a ser motores de cambio este 2026: el uso de inteligencia artificial generativa en el ámbito comercial ha aumentado del 18% al 27% y el 45% de las empresas del sector tienen previsto elevar su inversión en omnicanalidad. La innovación mantendrá su relevancia estratégica, con un 42% de las compañías que planifican lanzar más novedades que en 2025.

Después de que en 2025 entrara en vigor la recuperación del IVA de los alimentos, que hizo que los alimentos básicos regresaran al tipo superreducido del 4% después de casi dos años con un 0% de IVA, este 2026 el debate lo va a pilotar el principal grupo de la oposición en el Congreso de los Diputados, el PP, que ya ha presentado una propuesta para la reducción del impuesto en productos cuyos precios han subido de modo sustancial en 2025: el pescado fresco, los huevos y la carne. La medida, además de buscar un alivio para los consumidores, aspira a ser, también, un impulso al consumo.

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