La gran oportunidad industrial que
España se arriesga a perder
Texto: Jaime Mejías Vivancos
“Si no somos capaces de modernizar y ampliar las redes, ralentizaremos una gran oportunidad industrial”.
Esta frase encapsula una de las grandes problemáticas, si no la mayor, que aqueja a la industria española en la actualidad.
A causa de la situación actual de la red eléctrica, diseñada con otro paradigma en mente completamente distinto al actual, muchos proyectos ven paralizadas sus solicitudes de acceso a la red, generando un cuello de botella tremendamente dañino para la economía española. Y así resulta muy difícil crecer.
Las importaciones de gas procedentes de Rusia cayeron de los más de 150.000 millones de metros cúbicos de 2021 a menos de 52.000 millones de metros cúbicos en 2024. Compensó esta disminución, principalmente, el aumento de las importaciones de otros socios. Las importaciones de Estados Unidos aumentaron de los 18.900 millones de metros cúbicos de 2021 a 45.100 millones de metros cúbicos en 2024. Las importaciones de Noruega aumentaron de 79.500 millones de metros cúbicos en 2021 a 91.100 en 2024. Las importaciones de otros socios aumentaron de 41.600 millones de metros cúbicos en 2021 a 45.000 millones de metros cúbicos en 2024.
Este ha sido uno de los debates centrales del reciente Encuentro anual de la Alianza Q-Cero para la descarbonización de la demanda térmica en España. El encuentro, celebrado en Madrid, contó con la presencia de numerosas autoridades en el ámbito industrial español. La cuestión de las redes eléctricas, más concretamente, fue abordada en la mesa redonda ‘El potencial de las redes para impulsar la descarbonización industrial en España’. Durante la sesión, cuatro ponentes, expertos en redes eléctricas, realizaron un preciso diagnóstico de la problemática existente a día de hoy en España.
Óscar Barrero Gil, socio responsable del sector de Energía y Utilities en PwC España, dio comienzo a la discusión afirmando que, en los últimos tiempos, se habla de redes “desde una perspectiva estratégica desde hace años, como un aspecto fundamental para la estrategia europea”. “Las redes están en el centro de este nuevo paradigma de cambio de modelo económico que Europa quiere impulsar desde el Green Deal hace cinco años”, afirmó Barrero, añadiendo que, desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, Europa se colocó “al frente del reto de la autonomía energética”.
Además de la autonomía, las redes juegan un rol fundamental en la descarbonización de la industria. “Desempeñan un papel central, porque toda esta nueva industria que queremos descarbonizar o localizar en Europa —para ganar no solo soberanía energética, sino también soberanía industrial— requiere redes para poder conectar esa oferta de renovables con la demanda de una industria que busca la sostenibilidad como valor diferencial”, sostuvo.
Por su parte, Marta Castro Pérez-Chirinos, directora de regulación en la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (AELEC), puso de manifiesto la enorme oportunidad que España tiene delante, especialmente en lo que respecta a nueva industria. “Del total de solicitudes de acceso y conexión de la industria intensiva, el 30% corresponde a industria ya existente, que quiere ampliar su capacidad para electrificarse. El 70% restante —y aquí no se incluyen los data centers— es nueva industria que quiere instalarse en nuestro país. Ahí es donde hablamos de la “oportunidad país”.
Lo cierto es que se han tomado medidas para tratar de desbloquear la situación. El pasado 12 de septiembre, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico anunció que elevaría un 62% el límite a las inversiones en la red hasta 2030 para desplegar nuevas redes. Sobre el papel, esto permitirá a las eléctricas gastar un total de 7.700 millones de euros más en estos cinco años, mientras que Red Eléctrica podrá destinar 3.600 millones de euros adicionales.
Sin embargo, está por ver si esto es suficiente. Barrero apuntó que, en Europa, se estima que es necesaria una inversión de 600.000 millones de euros. “En ese paquete se dice muy claramente: si no invertimos, perderemos oportunidad de localizar nueva industria, como data centers, y en definitiva no podremos cumplir con la estrategia europea”, lamentó.
Y la situación de España, según Barrero, es inmejorable. “Tenemos un enorme potencial de renovables y una infraestructura de partida que configura un terreno de juego muy atractivo para atraer esa nueva industria”, reconoció, afirmando que España tiene el potencial para ser el “vencedor” frente a otros países europeos con más dificultades para hacer frente a la descarbonización.
A través de las conclusiones de un estudio elaborado por el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC), su directora técnica, Irina Celades López, arrojó luz sobre las perspectivas de futuro en la descarbonización de la industria. “Las conclusiones indican que, con escenarios a 2030, 2040 y 2055, se va a necesitar una mayor potencia instalada, y esto está cuantificado”, advirtió. “Un escenario conservador sería electrificar solo el 5% de los hornos de aquí a 2030, y con este quizá podríamos cumplir la capacidad de las redes actuales, pero es evidente que hay que ponerse a trabajar ya”, reflexionó.
A pesar de las buenas condiciones, la situación se está convirtiendo en un cuello de botella. Y para Barrero, no se trata de falta de interés en invertir, sino de “no haber hecho los deberes a la hora de definir un marco regulatorio amplio que permita que las inversiones en redes se conviertan realmente en ese catalizador de la economía y de la sociedad”.
Este bloqueo ha desembocado en que las peticiones de acceso a la red “superen el 100% de la potencia instalada en España, desde el punto de vista de demanda”. “Hemos generado un efecto llamada positivo, con inversiones que están llamando a la puerta, pero los modelos que fijan la retribución de las inversiones en redes no están adaptados al nuevo entorno y las empresas no tienen el incentivo para invertir y, lógicamente, no lo harán”, añadió.
Barrero se mostró preocupado por un fenómeno que surge, en ocasiones, de la escasez: la especulación, que afirmó que “ya existe en algunos puntos de conexión, otro asunto pendiente de resolver”. “Tenemos que actuar en todos los frentes e invertir más”, defendió, afirmando a su vez que debemos pasar del ritmo de inversión actual, de 1.800 millones de euros anuales, a más de 4.500 anuales. “No es un aumento del 30%, sino multiplicar por tres”, ironizó, poniendo de manifiesto la enormidad del reto que España tiene por delante.
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Texto: Jaime Mejías Vivancos
Diseño e infografía: Alex R. Fischer
Coordinación: Rafa Julve