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Hacienda

Renta 2025: estas son las deducciones autonómicas que no se te pueden escapar

Las comunidades autónomas cuentan con ventajas fiscales en materia de vivienda, despoblación o educación, entre otras

Imagen de recurso de una persona que hace la declaración de la renta en un ordenador.

Imagen de recurso de una persona que hace la declaración de la renta en un ordenador. / EP

Nerea Gastesi (Banqmi)

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El momento de hacer la declaración de la renta de 2025 ya ha llegado. Miles de contribuyentes tendrán que ajustar cuentas con la Agencia Tributaria y, para ello, es importante conocer a qué deducciones tiene derecho una persona.

Banco Mediolanum recuerda que hay que tener en cuenta todos los aspectos de la vida fiscal del contribuyente antes de presentar la renta: “Debe asegurarse de que incluye todos los rendimientos del ejercicio, tanto nacionales como extranjeros, y revisar cualquier discrepancia entre la información que consta en los datos fiscales y la que finalmente se va a declarar. La Agencia Tributaria podría revisar estas discrepancias y debemos estar en disposición de argumentarlas”.

De hecho, es muy habitual que los contribuyentes presenten la declaración de la renta y luego se percaten de que no han puesto algunas deducciones a las que sí tenían derecho. “Entre los errores más comunes en los ingresos de alquileres es no deducir algunos gastos como determinados seguros (como el de impagos), el IBI o gastos en pequeñas reparaciones. Otro error muy común es la clasificación entre gastos de conservación y reparación deducibles frente a inversiones en el inmueble que aumentan su valor de adquisición, o la aplicación de la nueva escala de reducciones en función de la zona y perfil del inquilino”, explican desde Banco Mediolanum.

Actualmente las desgravaciones que suelen marcar la diferencia entre pagar y devolver en la declaración de la renta son las autonómicas. Cada región de España apuesta por un aspecto de la vida cotidiana diferente en cuanto a ventajas fiscales se refiere.

Madrid y Cataluña, por ejemplo, centran sus principales deducciones en la vivienda. La Comunidad de Madrid mantiene una de las deducciones más útiles para jóvenes arrendatarios: el 30% del alquiler de la vivienda habitual, con un máximo de 1.237,20 euros, para contribuyentes que cumplan los requisitos de edad, renta y esfuerzo económico sobre sus bases imponibles.

Cataluña, por su parte, se centra en el alquiler. La deducción es del 10% y puede alcanzar 1.000 euros en el caso de familias numerosas y monoparentales.

En otras comunidades el foco se desplaza hacia la educación y la conciliación. Andalucía permite deducir el 15% de los gastos de enseñanza escolar o extraescolar de idiomas e informática, un incentivo con claro encaje en las economías familiares actuales. Aragón recoge una deducción del 15% por gastos de guardería de hijos menores de tres años, con un límite de hasta 300 euros por hijo. Cantabria incluye una deducción del 15% y un límite de 300 euros por hijo, porcentaje que sube al 30% y con tope de 600 euros cuando el contribuyente reside en municipios afectados por riesgo de despoblamiento.

Castilla-La Mancha cuenta con una deducción del 100% de los gastos de libros de texto y, además, una deducción del 15% por enseñanza extraescolar de idiomas y otros gastos relacionados con la educación, todo ello sujeto a límites y tramos de renta.

La lucha contra la despoblación también aparece cada vez más en la renta. En Asturias los residentes en concejos en riesgo de despoblamiento o en crisis demográfica pueden deducirse el 100% del gasto en abonos de transporte público, con un máximo de 100 euros por contribuyente. Extremadura mantiene una deducción específica por residir habitualmente en municipios y entidades locales menores con menos de 3.000 habitantes, sometida a límites de renta de 28.000 euros en tributación individual y 45.000 euros en conjunta.

En las Islas Canarias se centran más a su realidad territorial: dispone de una deducción de 300 euros para quienes trasladen su residencia habitual a otra isla del archipiélago por motivos laborales o para desarrollar una actividad económica.

En definitiva, la declaración de la renta es un procedimiento que, bien utilizado, puede ayudar al contribuyente: “Quien quiera sacar partido a su declaración haría bien en no conformarse con una revisión superficial, detenerse unos minutos más en la comunidad de residencia y revisar los justificantes y requisitos concretos. En muchas ocasiones es ahí en donde a menudo se decide si la renta sale simplemente correcta o realmente bien aprovechada”, asegura Antonio Gallardo, experto financiero de Banqmi.