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Idoia y Alex, tras descubrir uno de los mayores santuarios de fauna salvaje del mundo en África: "Nos encanta descubrir cosas nuevas y aborrecemos la monotonía"

La pareja tuvo que adaptarse a carreteras interminables, grandes distancias sin servicios y una manera de viajar autosuficiente

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Idoia y Alex, dos españoles que, durante la vuelta a África en su coche, descubrieron uno de los mayores santuarios de fauna salvaje del mundo.

Idoia y Alex, dos españoles que, durante la vuelta a África en su coche, descubrieron uno de los mayores santuarios de fauna salvaje del mundo. / idoiayalex.com

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Oriol García Dot

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Hay lugares donde el silencio pesa más que el ruido. En Namibia (África), uno de los países más desérticos del planeta, Idoia y Álex encontraron un paisaje donde las dunas parecen no tener final, los elefantes recorren kilómetros para encontrar agua y las jirafas bajan la guardia solo unos segundos para beber.

Lo que comenzó como un viaje terminó convirtiéndose en una de las experiencias que más ha marcado a la pareja creadora de BaconCheeseFly, su propio blog, que desde hace años recorre el mundo compartiendo sus aventuras. Además, comparten gran parte de estos viajes en su perfil de Instagram 'idoiayalex, en el que tienen más de 44.000 seguidores a finales de agosto.

"Nos encanta descubrir cosas nuevas y aborrecemos la monotonía", explican en la presentación de su proyecto, una frase que resume la filosofía con la que han convertido la carretera en su forma de vida. Pero si hay un destino que ocupa un lugar especial en su historia viajera, ese es Namibia.

Dormir junto a la fauna salvaje

Durante su recorrido por el país africano, decidieron recorrerlo en un 4x4, la mejor manera de adentrarse en algunos de sus paisajes más remotos. Su ruta incluyó lugares emblemáticos como Sossusvlei, la ciudad costera de Swakopmund, el remoto Parque Nacional Bwabwata y, sobre todo, Etosha, uno de los mayores santuarios de fauna salvaje del mundo.

Allí descubrieron una forma muy distinta de vivir un safari. En lugar de recorrer el parque con un guía durante unas horas, apostaron por dormir dentro del propio recinto y organizar sus jornadas alrededor de los llamados waterholes, los puntos de agua donde se concentran decenas de especies. La pareja explica que es precisamente entre septiembre y octubre cuando resulta más fácil observar animales, ya que estos se ven obligados a acudir a los escasos abrevaderos disponibles.

El momento más esperado del día

Uno de los lugares que más les impresionó fue Okaukuejo, un campamento conocido por su abrevadero iluminado durante la noche. Cuando cae el sol, el escenario cambia por completo: primero aparecen gacelas y cebras; después llegan las jirafas, siempre alerta, y finalmente los elefantes toman el control del lugar. Esa convivencia con la naturaleza salvaje es precisamente lo que más destacan de Etosha, un parque que consideran imprescindible para cualquiera que quiera conocer el país.

Namibia no solo les permitió acercarse a leones, rinocerontes, elefantes o jirafas. También les obligó a adaptarse a carreteras interminables, grandes distancias sin servicios y una manera de viajar mucho más autosuficiente que la de otros destinos.

Lugar destacado en su trayectoria

Desde entonces, África ocupa un lugar destacado en su trayectoria como viajeros. En su blog han convertido esa experiencia en una guía detallada con rutas de 15 y 21 días, recomendaciones para conducir por el país y consejos para quienes quieran repetir una aventura similar.

Para Idoia y Álex, el viaje dejó de ser una simple colección de destinos hace tiempo. Y Namibia terminó convirtiéndose en el mejor ejemplo de esa forma de entender el mundo: un lugar donde la aventura empieza precisamente cuando desaparece cualquier rastro de rutina.