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Informe

La viudedad perjudica más a las mujeres y beneficia más a los hombres

Los varones mantienen o incrementan los activos reales y financieros, mientras que las féminas registran ganancias menores o pérdidas, según un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros

Un hombre y una mujer de edad avanzada pasean por su ciudad en una imagen de archivo.

Un hombre y una mujer de edad avanzada pasean por su ciudad en una imagen de archivo. / Levante-EMV

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Jordi Cuenca

València
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Perder a la pareja suele ser una tragedia, pero si el que fallece es el marido en un matrimonio heterosexual la pérdida es aún mayor para la esposa que en el caso contrario, porque las viudas salen más perjudicadas en términos de patrimonio cuando se ven forzadas a esa condición. Dicho más claramente, "la viudedad aumenta la riqueza, pero beneficia de forma desproporcionada a los hombres", porque "mantienen o incrementan los activos reales y financieros", mientras que las mujeres en esa misma situación "registran ganancias menores o pérdidas".

Así lo aseguran Mayssum El-Attar Vilalta y Raquel Fonseca en el informe ‘Desigualdad de género en el pratrimonio tras la viudedad’ publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) en el último número de ‘Papeles de Economía Española’. Ambos inician su exposición afirmando que "hombres y mujeres no construyen la riqueza del mismo modo. Medir la riqueza por género es complejo porque la mayoría de las encuestas de hogares registran activos a nivel familiar, lo que dificulta evaluar cómo difieren hombres y mujeres en la acumulación de riqueza. La viudedad ofrece una oportunidad única para abordar estas cuestiones: transforma recursos conjuntos del hogar en balances individuales, revelando la posición económica de cada miembro una vez que se queda solo".

Especialización

Los autores explican que, durante el matrimonio, hombres y mujeres "suelen especializarse en tareas distintas, afrontar trayectorias de ingresos y derechos de pensión diferentes y difieren en formación financiera y preferencia por el riesgo. Al fallecer un cónyuge, estos patrones se reflejan en la cartera del que sobrevive: quén figura como propietario, cómo están diversificados los activos y cómo se toman las decisiones financieras".

Para llegar a sus conclusiones han utilizado datos de la Encuesta financiera de las familias del período 2002-2020 y han hecho la distinción respecto de las personas solteras de por vida, que acumulan riqueza a partir de sus propios ingresos y decisiones, mientras que los viudos heredan el resultado de decisiones conjuntas y propiedad compartida. También tienen en cuenta otro factor, y es que las cohortes femeninas de mayor edad "se involucraron menos en la gestión patrimonial y financiera".

Así las cosas, el documento aporta una primera conclusión: la viudedad suele asociarse a una riqueza total mayor que la soltería, "reflejo de la acumulación conjunta durante el matrimonio". Sin embargo, "el tamaño y la dirección de esta ‘prima por viudedad’ difieren marcadamente por género y tipo de activo". El estudio comprende 9.443 individuos solteros y viudos mayores de 50 años. La riqueza real media se aproxima a los 613.000 euros, con una mediana de cerca de 196.000. La vivienda es el principal activo, con una media de 199.000 euros. Los activos financieros promedian 353.000 euros, los empresariales, 120.000 y las pensiones, 3.000.

En el desagregado por género y estado civil, los hombres viudos son el grupo más rico, con activos reales medios de más de 1,3 millones de euros, frente a 540.000 en solteros. Las mujeres viudas, en cambio, poseen de media 449.000 euros en activos reales. En activos financieros, los viudos atesoran 715.000 euros por 283.000 las viudas. "La brecha en activos empresariales y pensiones es especialmente acusada. Solteras y viudas muestran menor titularidad y valoración de estos activos, consistente en menor autoempleo, menor acceso a planes de empresa y trayectorias de ingresos más bajas", dice el informe.

Perfiles

Acto seguido, los autores del documento indican que los perfiles socioeconómicos refuerzan el patrón descrito: las viudas "son de mayor edad, menos activas laboralmente y con menor educación. También reportan mayor aversión al riesgo, asociada sistemáticamente a menor exposición a activos arriesgados. Por el contrario, los viudos son algo más jóvenes y con mayor probabilidad de educación terciaria y cobertura de pensiones".

Otra de las conclusiones del estudio se desprende del análisis de la evolucion de la riqueza antes y después del fallecimiento del cónyuge. Los activos reales de las mujeres caen en el año del fallecimiento de su marido, mientras que los de los hombres permanecen estables. Es un patrón similar en la vivienda, "consistente en escrituras más frecuentemente a nombre del varón". En activos empresariales, los hombres registran fuertes aumentos en el primer año, mientras que la "interacción femenina es negativa". Respecto a los activos financieros, los hombres experimentan un aumento moderado y las mujeres una caída más pronunciada "en línea con una menor alfabetización financiera o la menor familiaridad en la gestión de inversiones". El patrón es idéntico en pensiones: "positivo para hombres y fuertemente negativo para mujeres, compatible con prestaciones de supervivencia insuficientes para compensar".

Para terminar, el estudio apunta que "las políticas solo centradas en ingresos difícilmente cerrarán estas brechas; serán más eficaces las que refuercen la alfabetización financiera de las mujeres, promuevan la copropiedad efectiva y transparente y mejoren la protección del superviviente en pensiones y herencias".

Fuente: Levante - EMV