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Jubilación demorada

Cobrar hasta 12.000 euros o ganar un 4% más de pensión: los informes que cuestionan los incentivos de la Seguridad Social por retrasar la jubilación

FEDEA concluye que el aumento permanente de la pensión resulta más ventajoso en casi ocho de cada diez casos, aunque la elección depende de cada trabajador

Elma Saiz, ministra de la Seguridad Social, en una rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros.

Elma Saiz, ministra de la Seguridad Social, en una rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros. / José Luis Roca - EPC

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Retrasar voluntariamente la jubilación se ha convertido en una opción cada vez más habitual en España. Quienes deciden seguir trabajando después de alcanzar su edad ordinaria (65 o 67 años, según los casos) pueden recibir un incentivo económico, pero la gran pregunta es qué fórmula resulta más rentable: cobrar un pago único o aumentar para siempre la pensión.

La Seguridad Social permite actualmente elegir entre un incremento del 4% de la pensión por cada año completo de demora, un pago único o una combinación de ambas alternativas.

La cuantía del cheque depende, entre otros factores, de la pensión inicial y de los años cotizados. Los cálculos recogidos en distintos estudios de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) sitúan este incentivo, de forma aproximada, en una horquilla de entre 6.000 y 12.000 euros por cada año que se retrase la jubilación.

El 4% gana en la mayoría de casos

Pero, ¿qué opción compensa más? Un estudio de FEDEA sobre los primeros efectos de la reforma de las pensiones de 2021 analizó esta decisión utilizando datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales y cálculos actuariales. Su conclusión es que el incremento permanente del 4% anual era la alternativa económicamente más conveniente en el 78,2% de los casos analizados, mientras que el cheque único lo era en el 21,8%.

Sin embargo, la elección real de los trabajadores no siempre coincidía con esa conclusión. El estudio calcula que el 30,7% de los jubilados demorados analizados no escogió la opción más favorable desde un punto de vista actuarial.

Los investigadores advierten, no obstante, de que esta decisión no depende únicamente de las matemáticas. La necesidad inmediata de liquidez, el estado de salud o la situación económica personal pueden hacer preferible cobrar una cantidad elevada de una sola vez frente a recibir una pensión más alta durante el resto de la vida.

Un segundo estudio de FEDEA, publicado en 2025 y centrado en los efectos de la reforma de las pensiones, también analiza estos incentivos. Sus autores alertan de que fomentar el retraso de la jubilación puede reducir el gasto inicialmente al retrasar la entrada en el sistema, pero también genera mayores pensiones futuras, un efecto que debe tenerse en cuenta al evaluar el impacto real de estas medidas.

La conclusión, por tanto, es que no existe una respuesta universal. Para un trabajador con una elevada esperanza de vida, el aumento permanente de la pensión puede resultar más atractivo. Para otro que necesite dinero inmediatamente, el pago único puede ser una alternativa razonable.

Cada vez más españoles retrasan su retiro

Los incentivos, en cualquier caso, parecen estar cambiando el comportamiento de los trabajadores. Según los últimos datos de la Seguridad Social, el 11,9% de las nuevas jubilaciones registradas hasta julio de 2026 fueron demoradas voluntariamente, unos 7,1 puntos por encima de las registradas en 2019.

La edad media de acceso a la jubilación ha subido hasta los 65,4 años, mientras el Gobierno continúa impulsando fórmulas para prolongar voluntariamente la vida laboral.

Para quienes están cerca del retiro, los estudios dejan una advertencia clara: antes de elegir entre cobrar miles de euros de golpe o ganar un 4% más de pensión, conviene hacer las cuentas. La opción aparentemente más atractiva a corto plazo no siempre es la que proporciona un mayor beneficio económico durante toda la jubilación.

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