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¿FÚTBOL?

Florentino Pérez sigue la senda abierta por Apollo: cómo y por qué Real Madrid y Atleti quieren dejar de ser (solo) clubes de fútbol

El Real Madrid sigue los pasos del Atlético de Madrid al transformar su ciudad deportiva en un 'hub' de ocio, servicios e inmobiliario que dé ingresos recurrentes

Florentino Pérez y Enrique Cerezo, presidentes de Real Madrid y Atleti, respectivamente

Florentino Pérez y Enrique Cerezo, presidentes de Real Madrid y Atleti, respectivamente / Archivo

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Gabriel Santamarina

Gabriel Santamarina

Madrid
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El fútbol sigue siendo el centro del negocio, pero cada vez menos el único. Real Madrid y Atlético de Madrid están dando pasos para convertirse también en grandes plataformas de ocio, servicios e inmobiliario capaces de generar ingresos los 365 días del año, con independencia de que haya partido, de hasta dónde llegue el equipo en Champions o de cuánto pueda ingresar por la venta de un jugador. En el caso rojiblanco, esa transformación fue uno de los atractivos que encontró el fondo Apollo para tomar el control del club. Ahora, Florentino Pérez avanza en Valdebebas por una senda parecida, aunque con otro proyecto, el de crear un nuevo distrito tecnológico.

La lógica económica es sencilla. Los ingresos tradicionales de un equipo tienen una parte considerable ligada al rendimiento deportivo y, por lo tanto, son variables: competiciones, derechos audiovisuales, premios, taquilla o traspasos. Frente a esa volatilidad, un hotel, unas oficinas, un centro comercial, un auditorio o unas instalaciones alquiladas a terceros pueden proporcionar rentas mucho más previsibles. El club deja así de ser únicamente el propietario de una plantilla y una marca para convertirse también en el dueño o impulsor de activos capaces de producir caja de manera recurrente.

El camino que vio Apollo en el Atlético

Apollo Sports Capital, el fondo especializado en deporte de la gestora norteamericana, se convirtió en noviembre de 2025 en el máximo accionista del Atlético de Madrid. El fondo dejó desde el principio claro que su apuesta iba más allá del equipo. Los nuevos accionistas entraban para inyectar capital para desarrollar nuevas infraestructuras.

En su caso, el proyecto se acuñó como Ciudad del Deporte y es la construcción de los terrenos anexos a su estadio, el Metropolitano. Aquí se ha proyectado el desarrollo, entre otros inmuebles, de un palacio de conciertos, hoteles, una piscina de olas, club de pádel, gimnasio y hasta un 'megacentro' comercial.

Con esto, el club colchonero busca generar actividad cuando el equipo juega en casa, pero también durante todo el resto de la semana. El estadio deja de verse únicamente como un recinto que abre unas decenas de veces al año y pasa a funcionar como ancla de un ecosistema de negocios complementarios. Esto permite multiplicar las ocasiones en las que un aficionado, un turista o simplemente un vecino consume en el entorno del club.

El Atleti, al no ser especialista en la mayoría de los negocios que allí se desarrollan, se alía con operadores especializados y se convierte en una suerte de casero que ingresa rentas periódicas. Por ejemplo, está previsto que se instalen en la futura Ciudad del Deporte empresas como la cadena de gimnasios Gofit, la app de pádel Playtomic, la Universidad Alfonso X El Sabio o Live Nations, la promotora de conciertos más grande del mundo.

El urbanismo, un viejo aliado

El salto hacia nuevos negocios tampoco parte de cero. Real Madrid y Atlético han apoyado históricamente parte de su crecimiento en grandes operaciones urbanísticas pactadas con las administraciones madrileñas. El precedente más conocido es la recalificación de la antigua ciudad deportiva del Real Madrid en la Castellana, que permitió levantar las actuales Cuatro Torres y proporcionó al club recursos para cancelar deuda y financiar su traslado a Valdebebas.

El Atlético siguió una vía similar con su salida del Vicente Calderón y el traslado al Metropolitano, antiguo estadio municipal que acabó adquiriendo al Ayuntamiento. Años después, el Consistorio le 'regaló durante 75 años varias parcelas municipales anexas al estadio para desarrollar parte de la Ciudad del Deporte, a cambio de varias inversiones en reforzar las infraestructuras de la zona y de desarrollo de equipamientos públicos.

Florentino prepara su propia ciudad dentro de Valdebebas

El Real Madrid está aplicando ahora una lógica similar sobre una de sus mayores reservas de suelo. La modificación urbanística que ha aprobado ya el Ayuntamiento de forma inicial permitirá transformar los terrenos de su actual ciudad deportiva, hasta ahora calificada para uso deportivo privado, en un espacio donde podrán convivir deporte, equipamientos privados y actividades terciarias.

El estudio económico incorporado al expediente permite hacerse una idea de hasta dónde puede llegar esa transformación. Su escenario contempla 100.000 metros cuadrados de oficinas, destinadas fundamentalmente a empresas tecnológicas, centros de investigación y espacios para startups, y otros 72.550 metros para comercio de proximidad, apartamentos y hoteles y actividades recreativas.

A ellos se sumaría el enorme bloque de equipamientos privados: 110.000 metros cuadrados sanitarios y otros 110.000 educativos, además de un auditorio de 20.000 metros y 36.000 metros de espacios culturales. El documento llega a plantear laboratorios, biomedicina, un hospital universitario, centros universitarios y actividades de formación e investigación.

De vender entradas a cobrar alquileres

Es precisamente aquí donde el expediente de la recalificación el Real Madrid muestra con mayor claridad el cambio de modelo. Para estudiar la rentabilidad del Madrid Innovation District, como se ha renombrado a la ciudad deportiva del Real Madrid, el propio análisis económico del proyecto no descansa únicamente sobre cuánto valen los suelo, sino sobre la capacidad de los futuros edificios para producir ingresos recurrentes durante décadas.

Para un club de fútbol, esto supone una diferencia sustancial. Una oficina puede seguir pagando alquiler aunque el equipo caiga eliminado en octavos de Champions. Un hotel puede llenarse aunque ese fin de semana no haya partido. Un hospital, una universidad o un laboratorio generan actividad que no depende de los resultados sobre el césped.

La transformación requiere, a cambio, una inversión gigantesca. El Real Madrid calcula que necesitará invertir 1.235,2 millones de euros exclusivamente para la ejecución de los edificios privados: 795 millones para los equipamientos, 388,2 millones para los usos terciarios y casi 52 millones para nuevas instalaciones deportivas. A ello añade aproximadamente 73,5 millones en cargas de urbanización, entre nuevas zonas verdes, espacios interiores, conexiones viarias, adaptación de servicios y otras actuaciones.

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