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Federico (94 años), aislado y sin electricidad en el bosque desde hace décadas: "No hay lagartos, no ves una culebra ni por asomo... no hay agricultura y los pájaros se van todos"

El anciano lamenta la sequía que sufre el río del que se abastece, un fenómeno que no había visto nunca, así como la falta de fauna

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Federico, aislado en un bosque a sus 93 años

Federico, aislado en un bosque a sus 93 años / Youtube (@hilux_aventura)

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El tiempo parece haberse detenido alrededor de Federico. A sus 94 años, vive solo y sin electricidad en medio de un frondoso bosque de Asturias. A su alrededor, un pueblo que ya no es, sin carreteras, con viviendas y cuadras que los vecinos han ido abandonando y un río que empieza a quedarse sin agua. Pero él sigue allí, viviendo como hace 100 años, con sus mascotas y sus bastones para moverse por las pendientes del bosque.

"Lo sabe absolutamente todo, se desenvuelve como un duende del bosque", expone el youtuber Álvaro, que en su canal @hilux_aventura ha documentado la vida de este anciano. El youtuber se dedica a explorar pueblos olvidados, lugares abandonados y conocer las historias de sus últimos habitantes.

Sequía y poca fauna

En todos estos años, Federico ha notado un gran cambio en la fauna de la zona. "No hay pájaros, no hay lagartos, no ves una culebra ni por asomo... Saltamontes y grillos tampoco, y esto es una cadena. No hay agricultura y los pájaros se van todos", lamenta.

También ha notado cómo el río donde se abastece ha ido menguando. "La sequía nunca la había visto", dice, y ahora la fuerte sequía ha reducido mucho el caudal del río del que depende para sus necesidades básicas.

Pese a vivir solo y con 94 años, Federico mantiene una gran autonomía física. Con sus dos bastones que él mismo ha fabricado, se desenvuelve a la perfección andando por las pendientes de su alrededor. Unos caminos cada vez más llenos de malezas y degradados, pues ya no existe la actividad ganadera que mantenía estos caminos despejados.

Federico, que vive aislado en el bosque a sus 93 años

Federico, que vive aislado en el bosque a sus 93 años / Youtube (@hilux_aventura)

Un teléfono para emergencias

Pese a estar aislado, a Federico le dieron un teléfono y varias personas de confianza le llaman y acuden periódicamente a comprobar cómo está y a llevarle alimentos o ayudarle con determinadas cosas. Eso sí, cuando le preguntan por teléfono, lo más habitual es que minimice sus problemas para "no dar trabajo".

"Hay que portarse bien y después lo que venga", reflexiona mientras va dándole vueltas a la reencarnación una vez se termine todo. "La vida no es nada, es muy corta, al final aquí estamos cuatro días", añade Federico, que desprende una jovialidad y un espíritu joven impropio de su edad.