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CONTRATOS FERROVIARIOS

Alstom se retira de la puja por un megacontrato de Renfe de hasta 40 trenes por 1.777 millones

El fabricante francés, que considera las exigencias de Renfe desorbitadas, busca concentrar sus esfuerzos en un catálogo más reducido de proyectos

Archivo - Logo de Alstom.

Archivo - Logo de Alstom. / Hauke-Christian Dittrich/dpa - Archivo

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Jaime Mejías

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El fabricante francés de trenes Alstom ha decidido retirarse de la competición por uno de los mayores contratos que Renfe ha lanzado a licitación en los últimos tiempos. La empresa pública ferroviaria española busca adquirir hasta 40 trenes de alta velocidad, por un importe que podría llegar a ascender hasta los 1.777 millones de euros. En principio, Renfe contempla una compra inicial de 30 trenes de alta velocidad, por un importe de 1.362,5 millones de euros, sin IVA. Con los diez opcionales, la licitación alcanzaría el importe completo.

De esta forma, tal y como revela el portal especializado 'Hosteltur', la compañía gala había estudiado su participación en el concurso, pero finalmente declinó presentarse antes del cierre del plazo fijado. Los motivos esgrimidos por Alstom para renunciar al megacontrato de Renfe habrían sido, en principio, dos: en primer lugar, el fabricante consideraba que los plazos de entrega eran demasiado ajustados; y, por otra parte, las exigencias de velocidad de Renfe serían "excesivamente ambiciosas", pues el operador español reclama trenes preparados para alcanzar velocidades de hasta 350 kilómetros por hora.

Un calendario demasiado exigente

En cuanto a los plazos, Renfe había establecido que los cinco primeros trenes debían ser entregados antes del mes 40 desde la adjudicación, mientras que toda la flota tendría que ser producida antes del mes 78. Según los cálculos, estos plazos suponen la entrega de un tren cada 45 días, algo que Alstom juzgó demasiado exigente para su filosofía de trabajo. También tendrán que operar en ancho estándar UIC de 1.435 milímetros e incorporar ERTMS/ETCS en niveles 0, 1 y 2, además de ASFA. Renfe exige asimismo un mínimo de 450 plazas, dos clases, accesibilidad universal, espacios para bicicletas y servicio de restauración a bordo.

Así, según fuentes próximas a la empresa citadas por 'Financial Times', la compañía concluyó que el riesgo de asumir el proyecto no se alineaba con su nueva filosofía, mucho más selectiva con los contratos a los que se presenta. Bajo la dirección de Martin Sion, que asumió la presidencia ejecutiva del fabricante el 1 de abril de este año, Alstom está reforzando su política de selección de proyectos, siendo muy cuidadosos para proteger márgenes, caja y capacidad de ejecución.

Una nueva etapa más selectiva

Al hilo de la información avanzada por el diario británico, la Alstom de Sion buscará concentrar menos recursos en menos programas industriales, al tiempo que lucha por corregir problemas de ejecución acumulados en otros contratos, asumidos bajo anteriores direcciones. Por tanto, Alstom entra ahora en una etapa más contenida, centrándose en ejecutar conforme a los más altos estándares los contratos a los que accede.

Respecto a las compañías que sí se presenten a la licitación de Renfe, el operador español ha establecido que evaluará las ofertas atendiendo a criterios técnicos, económicos y de mantenimiento, con especial atención a la eficiencia, disponibilidad, capacidad, fiabilidad y cumplimiento de los hitos de entrega. La retirada de Alstom supone un vacío considerable, que deja uno de los mayores fabricantes de trenes de Europa.

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