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Pensiones de jubilación

Tres pensiones de distintos países dejan a una jubilada belga con una importante deuda fiscal: "Nadie puede decirme de antemano el importe total de mis impuestos"

La combinación de pensiones de Bélgica, Países Bajos e Italia genera una elevada factura fiscal para esta jubilada de 69 años

El gasto en pensiones toca un nuevo récord en agosto, hasta los 14.470 millones de euros

La pensión fragmentada de Ina, resultado de una carrera profesional fragmentada en tres países, le genera incertidumbre y temor a la próxima factura

La pensión fragmentada de Ina, resultado de una carrera profesional fragmentada en tres países, le genera incertidumbre y temor a la próxima factura / ARCHIVO

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Alejandro Navarro

Alejandro Navarro

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Para muchas personas la jubilación se convierte en un momento clave para descansar después de una trayectoria laboral extensa, aunque también puede ser un dolor de cabeza en algunos casos. Un ejemplo claro de ello es Ina Meliadó-van Kuil, viuda de 69 años procedente de Achel, en el norte de Bélgica.

Una deuda fiscal de 1.626 euros en un solo año

A día de hoy, Ina recibe cerca de 1.675 euros mensuales, a través de tres pensiones de jubilación diferentes: una de Bélgica, Países Bajos y otra de Italia. El problema es que esta combinación también supone un coste fiscal bastante elevado cuando llega la recaudación de impuestos.

De hecho, cuando llegó el momento de hacer la declaración de la Renta de 2024, la cantidad de impuestos ascendía hasta los 1.626 euros. Este suceso le obligó a contraer una importante deuda que sigue devolviendo cada mes, aportando 200 euros directamente de su pensión.

Una carrera profesional dividida en tres países distintos

Ahora bien, la pregunta principal es: ¿por qué cobra tres pensiones diferentes? La respuesta es una larga y turbulenta carrera profesional. Al terminar sus estudios, la pensionista trabajó como contable en Países Bajos. Unos años después, en 1985, se casó con un ciudadano italiano, con el que montaría una pizzería, dedicándose por completo al negocio.

Ya en el año 1990 se mudaron al sur de Italia, donde gestionarían varios locales de hostelería. Aun así, aunque trabajaba en la empresa, no cotizaba de forma oficial. "Allí seguía siendo la esposa trabajadora, por lo que no cotizaba a la Seguridad Social", admite.

Una década más tarde, decidieron volver a Bélgica y abrir un negocio en Achel, aunque solo un año después, su marido falleció. Es entonces cuando encontraría trabajo en la tienda del monasterio Achelse Kluisel, durando 16 años en su puesto. Por último, en 2018 Ina sería despedida a sus 63 años, sin oportunidad de reincorporarse al mercado laboral.

Incertidumbre fiscal y falta de independencia económica

Sin duda, esta trayectoria profesional tan caótica no ayudó, ya que provocó que su jubilación se encuentre fragmentada en tres pensiones nacionales diferentes. Y por supuesto que la sorpresa fiscal también fue llamativa.

Aunque la retención de impuestos se realiza de forma individual por cada pensión, el cálculo anual en Bélgica tiene en cuenta los ingresos totales en todos los países, por lo que la tasa fiscal aumenta. "Nadie puede decirme de antemano el importe total de mis impuestos", comenta la experta.

Como resultado de ello, la jubilada belga reside en una vivienda social, mientras lucha por no depender económicamente de sus hijos. En pocas palabras, ahorra todo lo posible mientras intenta aprovechar su etapa actual como jubilada: "Me gustaría disfrutar de mi jubilación sin tener miedo constante a la próxima factura".