Isabel Obreo dejó su trabajo de ingeniera para ser ebanista: "Me ha costado muchísimo tiempo sacar el presupuesto y valorar mi trabajo"
La emprendedora creó su propio taller en el que crea muebles de madre maciza a medida por encargo
Unai, fontanero: "Un buen oficial, ya sea fontanero, carpintero o electricista, que tenga su clientela propia, puede estar ganando de 3.000 a 10.000 euros al mes fácilmente"

Isabel Obreo, ingeniería y ebanista fundadora de Laal / Laal.es

Cambiar un empleo estable por un oficio que apenas conoces, con dos hijas pequeñas y empezando prácticamente desde cero no parece una decisión nada sencilla. Esto mismo es lo que decidió hacer Isabel Obreo, ingeniera en diseño industrial que decidió dejar un trabajo estable para convertirse en ebanista y dedicarse a fabricar muebles de madera maciza a medida con su propio taller, llamado Laal.
"Estaba un poquito cansada, aburrida, y decidí pegar el cambiazo. No sabía exactamente a qué, pero yo quería diseñar muebles", explica la extremeña en el canal de YouTube de Fermín Lorda, dedicado al oficio de la carpintería. Había trabajado alrededor de seis años y medio en una empresa diseñando productos electrónicos, pero sentía que su parte más creativa había ido perdiendo protagonismo.
Del miedo a la liberación
Antes de tomar la decisión, seguramente la más radical de su vida, tuvo cierto miedo. "Cuando tomé la decisión de entregar mi baja voluntaria perdiendo mis 7 u 8 años de antigüedad, sentí un poco de miedo. Luego fue liberación y tranquilidad: dije en voz alta lo que quería", explicaba en una entrevista para El Periódico de Extremadura.
Pese a no saber nada de carpintería, empezó alquilando un local, comprando un par de máquinas y, recuerda, viendo vídeos de YouTube todo el rato. "A mí lo que me gusta es crear en mi cabeza y llevarlo luego al material que siempre me ha encantado porque es noble y cálido", dice. Al principio, le costaba incluso considerarse profesional. "No me valoraba para nada como carpintera ebanista. Me consideraba una intrusa. El síndrome un poco del impostor".
La mitad por adelantado antes de empezar
Una de las partes más difíciles no fue únicamente aprender a trabajar la madera, sino aprender a poner precio a su propio tiempo. "Me ha costado muchísimo tiempo sacar el presupuesto. Mucho comedero de cabeza y, con mucha tensión, valorar mi trabajo", reconoce.
Actualmente trabaja exclusivamente bajo demanda y sin stock. Los clientes llegan por teléfono, redes sociales, el boca a boca o después de pasar frente a su taller. A partir de ahí, Obreo prepara un diseño y un primer croquis y plantea diferentes posibilidades según la madera elegida, ya que "no es lo mismo un mueble en castaño que un mueble en nogal, ni en tono ni en precio".
Una vez aceptado el presupuesto, establece una condición: el cliente paga el 50% por adelantado. Ese dinero permite cubrir materiales y herrajes, pero también supone un compromiso antes de iniciar un mueble realizado específicamente para una persona.
Después prepara un modelo en 3D para que el comprador pueda visualizar el resultado antes de comenzar la fabricación. Durante el proceso suele enviar fotografías y, cuando termina, fotografía también la pieza antes de entregarla. El resto del importe se abona cuando el mueble está terminado. Además, también ofrece cursos presenciales de carpintería creativa en Extremadura.
Obreo reivindica siempre que es "ingeniera y ebanista". Esa faceta de ingeniera le sigue ayudando en su trabajo actual porque, como reconoce tras años aprendiendo sobre la marcha, la madera sigue obligándola a enfrentarse a un reto nuevo con cada mueble. "Creo que siempre te arrepientes más de no haber intentado algo que de intentarlo y fracasar", reivindica tras su reinvención profesional.
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