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Estudio

Barcelona se posiciona como la ciudad española mejor adaptada a la IA: “Es la apuesta para que destaque a nivel mundial”

La capital catalana lidera el ranking español, elaborado por Adobe, en empleo tecnológico e interés de los usuarios en estas herramientas

'Skyline' del distrito 22@ de Barcelona, donde se ubican numerosas startups.

'Skyline' del distrito 22@ de Barcelona, donde se ubican numerosas startups. / Álvaro Monge

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Barcelona se ha situado como la ciudad española mejor adaptada a la inteligencia artificial (IA), según el estudio AI City Index elaborado para España por Adobe, una de las mayores empresas mundiales de 'software'. La capital catalana obtiene una puntuación de 94,24 puntos sobre 100, por delante de Madrid (89,29), Valencia (70,66), Sevilla (54,16) y otras grandes ciudades españolas.

El estudio analiza dos variables con el mismo peso: las ofertas de empleo tecnológico vinculadas a la IA por cada millón de habitantes y el volumen de búsquedas relacionadas con estas tecnologías y empleos (las cuales crecen un 550% en España). Con ambos indicadores, Adobe trata de medir hasta qué punto la inteligencia artificial está penetrando tanto en el mercado laboral como en el día a día de los ciudadanos. Los datos están actualizados a mayo de 2026.

Barcelona destaca especialmente por la primera de estas variables. La ciudad registra 93,39 ofertas de empleo relacionadas con la IA por cada millón de habitantes, la cifra más elevada de las ciudades analizadas. También alcanza 14,03 búsquedas per cápita relacionadas con esta tecnología.

El resultado sitúa a Barcelona por delante de Madrid (88,86 empleos por millón de habitantes) y Valencia (51,10). Málaga, Alicante y Sevilla también aparecen entre las ciudades españolas con una mayor presencia de empleo tecnológico relacionado con la IA.

Para Marc Bulsa, director de Relaciones Públicas para Europa de Connective 3, compañía que ha trabajado directamente en el estudio, el resultado no debe interpretarse únicamente como una señal de interés de los ciudadanos por las nuevas herramientas. El índice combina precisamente el interés de los usuarios con la demanda de profesionales por parte de las empresas. “Esto es parte del ecosistema que hace que Barcelona esté encabezando el ranking”, explica Bulsa.

El responsable señala que las ofertas de trabajo relacionadas con IA no exigen únicamente saber utilizar una herramienta concreta. También requieren capacidad de análisis crítico, creatividad y conocimiento de las limitaciones actuales de la tecnología, así como la capacidad para integrarla en los procesos que ya existen dentro de las empresas.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en aumentar el número de usuarios de IA, sino en conseguir que ese conocimiento se traduzca en talento, innovación y productividad empresarial.

De hecho, el estudio refleja que el interés por la inteligencia artificial está creciendo con rapidez en España. Durante el segundo semestre de 2025, según Adobe, la tasa de adopción de IA alcanzó el 41,8%. Además, las búsquedas de herramientas para crear currículums con IA son un 228% superiores a las alternativas tradicionales, mientras que las de editores con IA han aumentado más de un 55% en el último año.

El reto de competir en Europa

El liderazgo de Barcelona dentro de España no significa, sin embargo, que la ciudad haya alcanzado a los grandes polos tecnológicos europeos. Bulsa apunta precisamente a esta diferencia de escala.

Londres, París o Berlín ya son ciudades líderes a nivel económico y de empleo en general, no solo en tecnología”, explica. Por eso, competir con estos grandes hubs en inteligencia artificial implica también aumentar la dimensión económica y laboral de Barcelona.

La clave, a su juicio, pasa por multiplicar las capacidades que ya existen y no únicamente por impulsar proyectos tecnológicos aislados.

En este punto cobra especial importancia la colaboración entre administraciones y empresas. Barcelona aprobó en marzo una estrategia municipal de IA dotada con 9,4 millones de euros para los próximos tres años, con 37 acciones destinadas a impulsar un uso ético, democrático y sostenible de esta tecnología.

Seguir apoyando el sector tecnológico, y en especial el de la IA, con esa misma lógica de colaboración público-privada, es la apuesta para que Barcelona destaque no solo en el sur de Europa, sino a nivel mundial

Marc Bulsa

— Director de Relaciones Públicas para Europa de Connective 3

Para Bulsa, el sector público y el privado “pueden conseguir mucho más en conjunto que por separado”. El responsable pone como ejemplo 22@, el distrito tecnológico del Poblenou, cuya creación contribuyó a atraer empresas y aumentar la inversión privada en la zona.

Catalunya gana peso

El resultado de Barcelona se produce además en un contexto de creciente desarrollo del ecosistema tecnológico catalán. Catalunya cerró 2025 con 2.403 'startups', un 5,2% más que el año anterior y la cifra más elevada de la serie histórica, según Acció, la agencia de promoción internacional de la Generalitat. Estas empresas captaron 1.131 millones de euros de inversión durante el ejercicio, un 8% más. Y no solo eso: las 'startups' catalanas generan ya 3.000 millones de euros de negocio y 30.000 empleos.

La dimensión tecnológica también es relevante: el 57,5% de las 'startups' catalanas trabaja con tecnologías vinculadas a la industria 4.0, entre ellas inteligencia artificial, big data, sensores o computación cuántica. En el último quinquenio, las 'startups' catalanas han captado 6.106 millones de euros, más del doble que entre 2016 y 2020.

La inversión extranjera refuerza además la posición de Barcelona. Un estudio de IBM situó en 2025 a la capital catalana como la tercera ciudad del mundo en captación de proyectos de inversión extranjera relacionados con IA, solo por detrás de Londres y Singapur, y primera de la Unión Europea.

El siguiente paso será convertir esta posición de partida en un ecosistema de mayor escala, capaz de atraer más empresas, inversión y talento y, sobre todo, de trasladar la adopción de la IA a la productividad real de la economía.

Porque, como advierte Bulsa, el principal problema ya no parece ser el interés. El desafío está en integrar la tecnología en las empresas, asumir el coste inicial de su implantación, formar a los trabajadores y generar confianza. “La confianza en la IA todavía está en entredicho”, señala, antes de reivindicar el papel del criterio humano y la capacidad de análisis crítico frente a una tecnología que todavía tiene limitaciones.

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