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Vida alternativa

Rubén (44 años) reforma una casa abandonada en la montaña en Barcelona sin gastar nada: "Voy a la ciudad y reciclo lo que desperdicia la gente"

No compra ropa, vive del reciclaje y gana dinero vendiendo por internet lo que otros tiran a la basura

Iván Moricz (84 años) vive aislado en una cabaña desde hace 40 años: "Me motiva pensar que la soledad no existe. Me gusta estar conmigo y eso es suficiente para mí"

Rubén vive desde hace 10 años de lo que tiran otras personas.

Rubén vive desde hace 10 años de lo que tiran otras personas. / Youtube / Arnau Serrado

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Oriol García Dot

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Desde hace unos 10 años, Rubén vive fuera del sistema. No compra ropa, vive del reciclaje y gana dinero vendiendo por internet lo que otros tiran a la basura. Desde hace cinco años, además, rehabilita una casa abandonada en la montaña, construyéndola con objetos encontrados en la basura, sin presupuesto y sin ayuda externa. Actualmente, solo gasta 15 euros al mes por la línea de teléfono.

"Aquí el dinero está prohibido. En este lugar no existe el dinero, se va a la ciudad y se aprovecha lo que desperdicia la gente”, resume mientras enseña la construcción en un vídeo de Youtube de Arnau Serrado, que en su canal se dedica a visitar personas con vidas alternativas.

La casa la descubrió Rubén hace unos cuatro o cinco años cuando recorría la zona en bicicleta. "Me costó darme una vueltecita por las montañas y me la encontré. Cero euros", explica.

Todo empezó por una deuda

Las mantas, la mesa, las sillas, las herramientas, las alfombras, los cuchillos, las luces... prácticamente todo lo que hay en su casa ha salido de lo que otras personas habían decidido tirar. "Todo, todo lo que ves aquí es reciclado", asegura. También recupera piedra de las partes derrumbadas de la propia construcción para reforzar y revestir las paredes.

Rubén, de 44 años, empezó con este modo de vida por una deuda. Según explica, años atrás compraba objetos robados y acabó siendo sancionado por receptación. La multa superaba los 1.500 euros. Como no quería deber dinero, comenzó a rebuscar objetos en zonas acomodadas para venderlos. "En un mes y medio pagué la multa y entonces dije: aquí hay negocio, aquí hay dinero".

Rubén, en el interior de su vivienda.

Rubén, en el interior de su vivienda. / Youtube / Arnau Serrado

Aquello terminó convirtiéndose en su forma de vida. Los domingos, explica, son sus mejores días. Recorre zonas acomodadas donde cree que puede encontrar productos de mayor valor, recoge lo que se ha dejado junto a los contenedores y posteriormente lo almacena, limpia, arregla y anuncia para venderlo. Lo ha hecho en coche, pero también en bicicleta. "Es curro, ¿eh? Y con la bici ya ni te cuento", reconoce.

"Mejor que en un trabajo del sistema"

Antes había pasado por fábricas, almacenes, jardinería y trabajos relacionados con pozos y minas. Ahora afirma que vive "mejor que en un trabajo del sistema" porque ha conseguido algo que para él tiene más valor que un salario convencional: controlar su propio tiempo. “Buscaba la libertad, sobre todo la libertad y mi tiempo, y lo he conseguido”.

El reciclaje también ha transformado su manera de consumir. Buena parte de su ropa procede de prendas recuperadas y asegura que apenas compra salvo determinados alimentos u objetos que necesita. "Me ha ahorrado miles y miles y miles de euros", sostiene. Su negocio, admite, depende en buena medida de lo que el resto desecha. "Yo vivo un poco del despilfarro y del consumismo enfermizo que hay".

Rubén, a la entrada de su casa.

Rubén, a la entrada de su casa. / Youtube (Arnau Serrado)

La cabaña que está construyendo en el entorno de Olesa de Montserrat (Barcelona) también le sirve para desconectar y dedicarse únicamente a trabajar, hacer ejercicio y estar en la naturaleza, sin el teléfono móvil. Cada dos o tres días regresa a la vivienda donde se encuentra su hermano, situada aproximadamente a una hora, y donde conserva los objetos que fotografía y pone a la venta.

Todavía le queda mucho trabajo por hacer, expone. Quiere mejorar la recogida de agua de lluvia, reforzar algunas paredes e instalar placas solares y baterías (esto será uno de los pocos elementos para los que prevé comprar materiales). Pero mantiene intacta la filosofía con la que empezó: "Se va a la ciudad, se aprovecha y se recicla lo que desperdicia la gente. Yo lo aprovecho aquí y me viene de lujo"