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Computación cuántica

Qilimanjaro sopesa abrir otra ronda de financiación de hasta 150 millones de euros mientras ata los 55 de la segunda

La empresa invertirá el dinero en expandirse, industrializar sus soluciones, reforzar la estructura directiva y alcanzar los 400 empleados de cara a 2030

La empresa catalana Qilimanjaro Quantum Tech inaugurará este otoño en Barcelona el primer centro de datos cuántico de Europa

Marta P. Estarellas, consejera delegada de Qilimanjaro Quantum Tech.

Marta P. Estarellas, consejera delegada de Qilimanjaro Quantum Tech. / Sandra Román / EPC

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Paula Clemente

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Barcelona
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Trabajan, desde hace varios meses, en lograr captar 55 millones de euros de inversión para financiar el desarrollo de sus ordenadores cuánticos y las aplicaciones para las que estas máquinas pueden ser útiles. Tienen ya atados unos 20 millones y prevén poder anunciar que han logrado el resto una vez pasado el verano, pero en Qilimanjaro Quantum Tech sopesan la posibilidad de ir a buscar otra operación de financiación consecutiva de 100 o 150 millones de euros. En definitiva, que la operación se convierta en una ronda total de unos 200 millones de euros de cara a 2027.

“Ha llegado el momento de saltar de verdad, de dar el paso internacional y de ponernos agresivos en cuanto a la financiación”, resume Marta P. Estarellas, esta directiva. La empresa con sede en Barcelona inauguró a finales del año pasado el primer centro de datos cuántico de Europa, y tiene proyectos en marcha con empresas como Repsol o instituciones como el Hospital del Mar, con el que trabaja en que la supercomputación ayude a reducir las listas de espera organizando mejor los quirófanos.

Esto significa que esta compañía nacida dentro del Barcelona Supercomputing Center (BSC) ya factura y que lo hace, además, de forma cada vez más significativa. En 2025, por ejemplo, fueron 5,5 millones de euros, casi el doble que el año anterior.

Pese a todo eso, en la compañía existe el complejo de estar jugando a una liga distinta a la de sus competidores internacionales. “Yo también quiero tener presencia en Singapur, en Estados Unidos o Alemania”, ejemplifica Estarellas, que tiene claro que entre sus nuevos socios tiene que haber capital americano. “Queremos jugar en la Champions”, insiste.

Marta P. Estarellas, consejera delegada de Qilimanjaro Quantum Tech.

Marta P. Estarellas, consejera delegada de Qilimanjaro Quantum Tech. / Sandra Román / EPC

“Tenemos que intentar dar este salto hacia afuera, de otro modo, nos quedaremos aquí arrinconados", prosigue. "Lo que estamos viendo es que el campo se está acelerando mucho: las empresas que empezaron al mismo tiempo que nosotros están cotizando en la bolsa americana”, se explaya quien, de hecho, admite estar empezando a contemplar la bolsa como una opción también para Qilimanjaro.

Fichajes y contratación masiva

Sobre todo porque detecta en la falta de capital uno de los elementos que complican su crecimiento. “En Europa, hablamos mucho de autonomía estratégica –ahonda Estarellas–, pero la realidad es que nos estamos volviendo a quedar atrás”, sostiene la misma. “Para mí, Qilimanjaro es una oportunidad para Catalunya, España y Europa de hacer una apuesta que impida que nos quedemos atrás en temas de cuántica”, prosigue, consciente, dice, de que no es tarea fácil. “Europa es un país de muchos países, pero si no empezamos a actuar, a proteger la propiedad intelectual, a fomentar la transferencia tecnológica y a escalarlo todo, hay un riesgo de deslocalización brutal”, advierte.

De ahí, en parte, que ellos hayan decidido repensar con qué cartas juegan. “Es cierto que con 55 millones de euros [de financiación] podemos hacer muchas cosas, pero mi planteamiento es ‘¿por qué no vamos todavía más allá?’”, reflexiona Estarellas.

Las oficinas de Qilimanjaro Quantum Tech, en el barri de Sant Martí de Barcelona

Las oficinas de Qilimanjaro Quantum Tech, en el barri de Sant Martí de Barcelona / Sandra Román / EPC

El dinero lo destinarían a “preparar a la empresa” tanto a nivel tecnológico como a nivel de gobernabilidad. Lo primero hace referencia a industrializar sus capacidades, que su tecnología sea aplicable y no una mera prueba de concepto (algo que tendría que ocurrir en 2028), y, luego, que esta tecnología tangible pueda producirse de forma masiva, de cara a 2030 o 2031. Qilimanjaro Quantum Tech fabrica chips y ordenadores para llevar a cabo computación cuántica, además de poner sus capacidades a disposición como servicio.

Con lo de la gobernabilidad, la consejera delegada de Qilimanjaro Quantum Tech piensa en tener un equipo directivo más variado: un responsable de ventas, otro financiero… Aunque no solo contemplan fichajes de alto nivel: su proyección es que las 80 personas que trabajan en sus nuevas oficinas en Barcelona se conviertan en 400 de aquí a 2030.

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