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Energía

El Gobierno confía en que más renovables y almacenamiento eviten el debate nuclear en 2030

El Ministerio para la Transición Ecológica se sentará con el sector para tomar medidas "adicionales" que impulsen la electrificación y las tecnologías limpias

Central Nuclear de Almaraz en una imagen de archivo.

Central Nuclear de Almaraz en una imagen de archivo. / CSN - Archivo

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Madrid
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La prórroga de la central de Almaraz hasta 2030 pone sobre la mesa un nuevo debate en el sector eléctrico: qué ocurrirá con el resto del calendario de cierre nuclear. El Gobierno defiende que trabaja para instalar más centrales renovables y almacenamiento en España con el objetivo de evitar un nuevo debate sobre el cierre nuclear en 2030, que será la fecha en la que está previsto el nuevo cierre de la central cacereña, así como el de otras dos instalaciones, Ascó y Cofrentes.

"Nuestro objetivo es que no vaya a darse este mismo debate porque hayamos conseguido autonomía en suficiente medida gracias a las renovables y al almacenamiento, porque es lo que es más competitivo, lo que tiene sentido y de lo que tenemos más recursos y más capacidad", explican fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica, que aclaran que la decisión de extender la vida de Almaraz se ciñe "exclusivamente" a la central cacereña "ante el contexto actual" tras la guerra en Irán y no altera el resto del calendario nuclear previsto.

España cuenta con siete reactores nucleares que, según lo pactado entre las empresas propietarias y Enresa en 2019, cerrarán de forma escalonada entre 2027 y 2030. Las primeras unidades en cerrar son los dos reactores de Almaraz, que tenían previsto hacerlo en 2027 y 2028, y ahora lo harán en 2030, junto a Ascó I y Cofrentes. Ascó II tiene programada su clausura en 2032 y tres años más tarde llegará el cierre definitivo, con Vandellós II y Trillo.

Tras el anuncio de extensión de Almaraz se han reactivado las peticiones de asociaciones y partidos políticos para revisar el calendario de cierre del resto de instalaciones nucleares. Es el caso de Foment del Treball, que considera que debería revisarse la agenda en toda España y reclama incorporar de manera prioritaria la prolongación de la actividad de las centrales catalanas de Ascó y Vandellòs II. "La única petición de cierre recibida es la de Almaraz", recuerdan desde el Ministerio.

Duplicar el almacenamiento

Con la decisión de este viernes del Gobierno, en 2030 se producirá el cierre de tres centrales nucleares que suman un total de 4 gigavatios (GW) de aportación al sistema eléctrico, la mitad de la capacidad nuclear actual, con la que se genera casi el 20% de la electricidad que se produce en el país. El Gobierno aspira a sustituir esta potencia con renovables y almacenamiento, pero este último apenas alcanza los 9,4 GW instalados en la actualidad, frente a los 22 GW previstos por el propio Ejecutivo en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030.

Y a pesar de ese bajo ritmo de instalación de almacenamiento, el Ejecutivo confía en los 7,7 GW adicionales que hay en tramitación y que han recibido ayudas para duplicar la potencia actual de esta tecnología. Además, añaden que en total hay 35 GW de baterías y centrales de bombeo en tramitación, si bien en este último caso la mayoría de los proyectos requieren más de cinco años para su puesta en marcha. El Gobierno aspira a que dentro de cuatro años, ante un debate que a buen seguro se mantendrá en la política y en la sociedad sobre si nucleares sí o nucleares no, no sea necesario posponer los cierres previstos.

En este sentido, el Gobierno tiene previsto "sentarse" con el sector de las renovables para conocer si consideran necesario seguir tomando medidas "adicionales" para impulsar la electrificación y las tecnologías limpias a través de mejoras normativas.

Residuos radioactivos

Otra de las incógnitas que sobrevuelan a los cierres de 2030 es si la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) tendrá capacidad para gestionar varios desmantelamientos a la vez. Sin embargo, desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico aseguran que los procesos de desmantelamiento duran "entre 10 y 15 años", por lo que en cualquier caso se iban a solapar varios cierres al mismo tiempo.

"Siempre coincidirían distintas partes de los procesos de desmantelamiento, por lo que creemos que no habrá ningún problema de gestión de residuos”, añaden las mismas fuentes. De hecho, desde el Ministerio aseguran que Enresa ya se estaba preparando para hacer frente al calendario de cierre previsto y ahora tiene cuatro años más para ajustar su cronograma.

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