Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Seguros y vivienda

Una de cada cinco viviendas en España afronta el verano sin seguro, con mayor desprotección en las zonas rurales

Las segundas residencias y las casas ya pagadas concentran buena parte de los inmuebles sin cobertura

Un fontanero haciendo un arreglo en una vivienda, en una imagen de archivo.

Un fontanero haciendo un arreglo en una vivienda, en una imagen de archivo. / Archivo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Casi una de cada cinco viviendas en España no tiene seguro de hogar. En concreto, el 19,2% del parque residencial permanece sin cobertura, frente al 80,8% que sí dispone de una póliza, según los datos del Observatorio de Vivienda y Suelo recogidos por EFE. La falta de aseguramiento no se reparte de forma homogénea por el territorio y afecta especialmente a las zonas rurales y a las viviendas secundarias o vacías.

España contaba en 2025 con alrededor de 7,7 millones de viviendas secundarias o vacías, un segmento en el que la contratación de seguros es sensiblemente inferior a la de las viviendas habituales. En algunas provincias del interior, la proporción de inmuebles sin póliza llega a acercarse a la mitad del parque residencial.

Es el caso de Cuenca, donde la tasa de desprotección ronda el 46%, mientras que en Extremadura se sitúa alrededor del 35%. La patronal aseguradora Unespa atribuye esta brecha territorial a una combinación de factores demográficos, económicos y relacionados con el tipo de vivienda.

Las provincias del interior y con mayor peso rural presentan las tasas de aseguramiento más bajas pese a que, paradójicamente, cuentan con una mayor presencia de mediadores de seguros por habitante que algunas grandes ciudades.

Distintos factores

Uno de los factores que explican esta diferencia es la tipología de los inmuebles. Los hogares situados en bloques de viviendas tienen una mayor exposición a determinados daños que pueden afectar a terceros, como las filtraciones de agua, mientras que las viviendas unifamiliares y aisladas presentan otros perfiles de riesgo.

También influye el envejecimiento de la población. Los hogares más jóvenes tienen una mayor probabilidad de contar con una vivienda hipotecada y, por tanto, de mantener un seguro vinculado al inmueble. A medida que las hipotecas se amortizan, algunas familias dejan de mantener esa cobertura.

La situación resulta especialmente relevante en las segundas residencias, que pueden permanecer largos periodos sin ocupantes y sin un mantenimiento periódico, aumentando la exposición a determinados daños que pueden agravarse antes de ser detectados.

El Consorcio no cubre a todos

Uno de los principales equívocos relacionados con los seguros de hogar aparece cuando se producen catástrofes naturales. El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) cubre determinados riesgos extraordinarios, como inundaciones extraordinarias, terremotos, maremotos o determinados episodios de viento, pero no funciona como un fondo público que indemnice a cualquier propietario afectado.

Para que el Consorcio pueda indemnizar los daños materiales es necesario que exista una póliza de seguro que cubra los bienes afectados y que esté vigente y al corriente de pago. La indemnización se calcula además conforme a las condiciones, capitales y límites establecidos en esa póliza.

Por tanto, una vivienda sin seguro queda fuera de esta cobertura extraordinaria. El CCS no sustituye a la contratación de una póliza privada, sino que interviene sobre los bienes que ya están asegurados y respecto de los riesgos que tienen la consideración legal de extraordinarios.

La huella de la dana

La DANA de Valencia de 2024 puso de manifiesto la importancia de esta diferencia. De hecho, las aseguradoras desembolsaron ese año 562 millones de euros por fenómenos atmosféricos en 2024, mientras que la respuesta aseguradora vinculada a la dana valenciana alcanzó alrededor de 5.000 millones de euros.

El episodio tuvo además un efecto sobre el comportamiento de los propietarios. En la Comunitat Valenciana, la proporción de viviendas aseguradas pasó del 78,4% al 84,5%, según los datos citados por EFE.

El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y el mayor coste de los daños asociados al clima han convertido la cobertura de la vivienda en un elemento cada vez más relevante para los propietarios, especialmente en aquellos inmuebles que permanecen vacíos durante buena parte del año.

Con todo, el porcentaje de viviendas aseguradas en España, del 80,8%, continúa siendo elevado en comparación con otros mercados europeos. El dato nacional está condicionado por las elevadas tasas de aseguramiento de grandes núcleos urbanos como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Zaragoza, mientras que la brecha aumenta en las zonas rurales y en determinados territorios del interior.

Suscríbete para seguir leyendo