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Gentrificación

La isla española de 50 habitantes que busca independizarse: sus vecinos dicen basta

La comunidad denuncia el abandono de las instituciones frente a la llegada masiva de turistas

Los turistas internacionales aumentaron el 4,6 % hasta junio y el gasto, un 7 %

Una vista aérea de la isla de Tabarca tomada durante el pasado mes de abril.

Una vista aérea de la isla de Tabarca tomada durante el pasado mes de abril. / Archivo

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Goundo Sakho

Goundo Sakho

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En la última década, las islas españolas han experimentado un intenso proceso de gentrificación impulsado por el auge de la vivienda turística, el crecimiento del turismo y la llegada de residentes extranjeros con mayor poder adquisitivo.

Este fenómeno ha agravado la crisis de acceso a la vivienda, ha tensionado los servicios públicos y ha provocado un creciente malestar social, que en ocasiones se ha traducido en numerosas movilizaciones ciudadanas.

El pasado mes de junio, por ejemplo, centenares de personas recorrieron el barrio de Schamann, en Las Palmas de Gran Canaria, para denunciar la crisis habitacional que atraviesa la isla.

Protesta también en Mallorca

Apenas unas semanas después, más de 25.000 personas se manifestaron en Palma de Mallorca para protestar contra la masificación turística, la saturación de los servicios y el impacto ambiental derivado de este modelo.

Ahora, la isla de Tabarca ha decidido ir un paso más allá. Los vecinos de la isla habitada más pequeña de España (mide apenas 1.800 metros de largo y 400 de ancho) han iniciado los trámites para independizarse administrativamente del Ayuntamiento de Alicante, al que acusan de años de abandono institucional.

Situada a escasos kilómetros de la costa, Tabarca vive desde hace años entre dos realidades muy distintas. Durante la mayor parte del año apenas residen en ella medio centenar de personas; sin embargo, con la llegada del verano, la tranquilidad da paso a una afluencia diaria de entre 3.000 y 5.000 turistas.

Falta de recursos

El único acceso a la isla es por vía marítima, desde la localidad alicantina de Santa Pola o desde la capital, Alicante. También tiene salidas puntuales en temporada desde Torrevieja, Guardamar y Benidorm.

Esta dependencia del transporte por barco, unida a las condiciones meteorológicas adversas que en ocasiones la dejan incomunicada y a la enorme presión turística, ha incrementado las necesidades de limpieza, seguridad, transporte y mantenimiento de la isla.

Los vecinos denuncian que ni el Ayuntamiento de Alicante ni la Generalitat Valenciana ha dotado a la isla de los recursos necesarios para afrontar de forma digna y sostenible este elevado volumen de visitantes.

Además, sostienen que la situación ha vuelto a evidenciar dos problemas históricos: las deficiencias del transporte marítimo y la paralización del Plan Especial de Tabarca, un proyecto destinado a proteger el patrimonio de la isla y garantizar la conservación de su trama urbana.

¿Qué cambiaría tras la independización?

Ante este escenario, la asociación vecinal Tabarca Isla Plana ha impulsado una propuesta para que Tabarca se constituya como entidad local independiente, una posibilidad contemplada en los artículos 8 y sucesivos de la Ley de Régimen Local de la Comunidad Valenciana.

La iniciativa, surgida de una asamblea vecinal, deberá ahora superar el correspondiente procedimiento administrativo antes de que pueda producirse.

Si, finalmente, la administración llega a aprobar la propuesta, la isla podría asumir el control de todas las áreas excepto de la Policía Local y los planes de ordenación pública, que seguirían en manos de Alicante.

Gestión propia de recursos

Además, tendría capacidad para gestionar directamente sus recursos y contratar servicios básicos, como la limpieza.

Por otro lado, en las elecciones municipales, dispondría de una segunda urna para elegir a su presidente (alcalde pedáneo), que podría solicitar ayudas de manera directa a la Diputación de Alicante o fondos a la Unión Europea, algo que la isla ahora mismo no tiene permitido.