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Infraestructuras de movilidad

Chequeo a la cesión de obras de carreteras y autopistas a la Generalitat: una ejecución lenta y desigual

Las encomiendas de gestión pactadas entre ERC y Gobierno empiezan a traducirse en las primeras licitaciones, aunque la mayor parte de las actuaciones siguen en fase de proyecto

La transformación de la N-2 del Maresme es el proyecto más avanzado, mientras la remodelación de 17 enlaces de la AP-7 y la AP-2 y las mejoras de la N-260 siguen desarrollándose

El Govern arranca la pacificación del Maresme con la licitación de la N-2 en Mataró y obras a partir de 2027

Un tramo de la autopista AP-7 a la altura de Sant Cugat del Vallès.

Un tramo de la autopista AP-7 a la altura de Sant Cugat del Vallès. / Ferran Nadeu / EPC

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Cristina Buesa

Cristina Buesa

Barcelona
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En los últimos meses, los anuncios sobre inversiones en infraestructuras de movilidad se han sucedido por parte del Govern. En algunos casos, son licitaciones propias y, en otros, iniciativas acordadas con el Estado que se alargan en el tiempo y que han gozado de un éxito irregular. De estas últimas, la más cuantiosa en inversión (1.130 millones de euros en total) es la fórmula de las encomiendas de gestión, acordada en el lejano 2022 entre ERC y el Gobierno. Su objetivo es desbloquear una serie de proyectos en carreteras y autopistas de titularidad estatal (también en intercambiadores ferroviarios). Los primeros resultados se verán con el arranque del Convenio Maresme y algunos pequeños proyectos en la N-260, pero la cesión de obras a la Generalitat presenta de momento una ejecución lenta y desigual.

El mecanismo de las encomiendas constituye una fórmula poco habitual en la ejecución de infraestructuras. No implica la transferencia de la titularidad de las carreteras, que siguen siendo competencia del Estado, sino que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible traslada a la Generalitat la responsabilidad en la redacción de los proyectos, la licitación, la adjudicación y la dirección de las obras, mientras mantiene íntegramente la financiación de las actuaciones mediante convenios específicos. Así, por ejemplo, en noviembre del año pasado se autorizó el traspaso de 384 millones de euros para la N-2 que han permitido que recientemente se liciten los primeros trabajos.

Mapa que muestra las encomiendas de gestión en Catalunya
Mapa que muestra las encomiendas de gestión en Catalunya

Mejor coordinación con los municipios

Para la Generalitat, la principal ventaja del sistema radica en la mayor capacidad para impulsar proyectos desde la proximidad al territorio, según explica el secretario de Mobilitat i Infraestructures, Manel Nadal. Asegura que la coordinación directa con los ayuntamientos evita bloqueos administrativos y agiliza la ejecución de las obras, y cita como ejemplo el carril bus de la B-23, ejecutado mediante este mismo sistema y concluido gracias a una planificación semanal de los trabajos y al pago periódico de las certificaciones por parte del Estado. Nadal mantiene que las encomiendas deben consolidarse como un mecanismo "no coyuntural, sino estructural".

Ahora mismo, en el ámbito viario, las encomiendas vigentes agrupan tres grandes actuaciones que suman cerca de 900 millones de euros: el Convenio Maresme, con una inversión de 384 millones; la remodelación de 17 enlaces de la AP-7 y la AP-2, presupuestada en 250 millones; y las mejoras previstas en la N-260 o Eix Pirinenc, dotadas con otros 260 millones.

La carretera N-II en Mataró, sin tráfico.

La carretera N-II en Mataró, sin tráfico. / ACN

La actuación que presenta un mayor grado de desarrollo es la transformación de la N-2 en el Maresme, concretada hace solo tres semanas en un acto con el propio president Salvador Illa en Mataró. La Generalitat ya ha licitado las primeras obras de pacificación en Mataró y prevé impulsar los trabajos durante 2027. El proyecto supondrá la transformación de más de 40 kilómetros de carretera distribuidos en 19 tramos entre Montgat y Tordera, una reivindicación histórica de la comarca.

La N-2, futura vía urbana

La intervención convertirá la N-2 en una vía de carácter urbano, con un carril por sentido, nuevas rotondas, un itinerario continuo para bicicletas y peatones y actuaciones para mejorar la accesibilidad al transporte público y la integración urbana de los municipios. El convenio, que se prolongará hasta 2032, incorpora además un segundo eje de actuación centrado en la C-32, con nuevos enlaces y la remodelación de conexiones existentes para mejorar la accesibilidad a la autopista, así como actuaciones de descarbonización y digitalización de la infraestructura.

La segunda gran encomienda afecta a la remodelación de los enlaces de la AP-7 y la AP-2, que aspira a mejorar la capacidad y la seguridad de ambas autopistas tras el incremento de tráfico registrado desde la supresión de los peajes en 2021. El programa contempla la construcción de siete nuevos enlaces y la mejora de otros diez ya existentes. El convenio, firmado en noviembre de 2024 y que asegura una financiación hasta el 2031, estipula que la redacción de proyectos se haga conjuntamente entre el Ministerio y la Generalitat y que, en cambio, la ejecución solo corra a cargo de Catalunya.

Nuevos accesos y conexiones remodeladas

Entre las actuaciones previstas figuran nuevos accesos en Banyeres del Penedès, Bellissens, Castelldans y Masdenverge, además de la remodelación de conexiones ya existentes como Barberà del Vallès, Montmeló, Parets del Vallès y distintos enlaces en el entorno de Girona. Los proyectos presentan grados de desarrollo desiguales. Ahora mismo, según los últimos datos de Territori, hay once enlaces en redacción, otros cuatro con el proyecto licitado y dos en los que aún no hay consenso y se está acordando la solución.

La tercera actuación de las encomiendas de gestión en el ámbito viario corresponde a la mejora de la N-260, el Eix Pirinenc, para la que el convenio reserva una inversión de 260 millones hasta 2033. El plan incluye actuaciones repartidas por distintos puntos del Pirineo catalán con el objetivo de incrementar la seguridad y mejorar la funcionalidad de una carretera en la que no se invierte hace décadas. Entre ellas destacan los trabajos en la parte de Lleida de esta carretera, por ejemplo la variante de Perves (licitó en febrero el estudio informativo y de impacto ambiental), la mejora del enlace entre la N-260 y la C-13 en Sort (donde se está ultimando el proyecto de rehabilitación y ampliación del puente sobre el río Noguera Pallaresa), nuevos pasos peatonales en Senterada, o, ya en Girona, un nuevo enlace en Ordis (recientemente licitado) o la reordenación de accesos en Llançà.

Dos años después del cambio de Govern, el balance de las encomiendas muestra un desarrollo desigual. La transformación de la N-2 del Maresme se ha convertido en la primera actuación que empieza a tomar forma sobre el terreno con las primeras licitaciones, mientras que el resto de proyectos siguen avanzando en las fases previas a la obra. En conjunto, las actuaciones representan el mayor paquete de inversiones en carreteras estatales gestionado directamente por la Generalitat mediante este sistema, una fórmula que el Govern quiere utilizar para acelerar la ejecución de infraestructuras pendientes desde hace años.

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