Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sandra (27 años) vive con miedo en una cueva: "Me sujetó de las manos, obligándome a que yo me fuera a un cortijo con él. Me intentó secuestrar..."

La mujer, gitana trans, vive entre ratas y humedad y se ducha en un polideportivo: "Me tiré un mes viviendo en la calle, dormía en portales"

Manuel vive en un túnel oculto desde hace meses: "Lo primero, me aseguro de que no haya nadie dentro..."

Sobreviviendo 25 horas con los últimos cavernícolas del mundo: "Estábamos realmente asustados... fue una de las situaciones más tensas de mi vida"

Sandra, mujer trans gitana, vive en una cueva con miedo.

Sandra, mujer trans gitana, vive en una cueva con miedo. / YouTube / Macías Padial

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Oriol García Dot

Oriol García Dot

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Desde un intento de secuestro hasta la falta de una ducha digna: esta es la historia de Sandra, una mujer trans de etnia gitana, que vive con miedo en una cueva en Nerja (Málaga).

La joven, de 27 años, explica cómo es su día a día sintiéndose la oveja negra en un pueblo que, según ella, le cierra todas las puertas.

Su triste historia la explica Macías Padial en su canal de YouTube, en el que tiene casi 10.000 suscriptores, a inicios de agosto. En sus vídeos, Macías se dedica a dar voz a todo tipo de gente, porque dice que le encanta conocer nuevas historias y que las expliquen personas que tengan algo importante que contar.

En uno de sus vídeos habla de Sandra, que dice haber tenido una vida muy dura, llena de situaciones desagradables por, según cuenta, ser transexual y de etnia gitana.

Por todo lo que le ha sucedido, esta mujer ha terminado viviendo en una cueva y, desde hace ocho meses, su día a día se basa en convivir con la humedad, las ratas y, sobre todo, con el miedo. Además, vive con ella un perro de solo seis meses de edad.

Derrumbe en su antigua casa

Para empezar, Sandra explica cómo estuvo a punto de morir en su anterior hogar: "Yo vivía en una cuadra que era de animales, una cuadra de caballos. No tenía ventanas, no tenía puerta y estaba fatal. Un día quise ir a dar una vuelta y cuando llegué ya estaba derrumbada. O sea, dio la casualidad de que me fui. Si yo estuviera ahí, el techo me hubiera aplastado".

Después de esto, tuvo que sobrevivir en la calle hasta que encontró la cueva: "Me tiré un mes viviendo en la calle, dormía en portales y conocí la experiencia de vivir 100% en la calle. Ya luego, gracias a Dios, tenía un amigo al que le conté mi situación y me dio esa cueva para mí. Tal como llegué, vi que todo estaba lleno de suciedad y basura".

Sandra enseña la cueva llena de basura, en la que vive con miedo.

Sandra enseña la cueva llena de basura, en la que vive con miedo. / YouTube / Macías Padial

Intento de secuestro de su vecino

Una vez en la cueva, Sandra cuenta la vez que la intentaron secuestrar: "Una vez llegué a la cueva, sobre las 11:30 de la noche, y me encontré un marroquí. Él me dijo que me acercara, y a mí me extrañó mucho. De repente me sujetó de las manos, obligándome a que yo me fuera a un cortijo con él. Me intentó secuestrar para que me fuera con él. Dio la casualidad de que yo estaba con mi abuela en videollamada y llamé a la policía local. Desde que me pasó eso, yo no vivo tranquila".

Sandra también comparte su situación familiar, con una madre que nunca se hizo cargo de ella ni de sus dos hermanos. Su tía, que era la que luego tuvo su tutela, tampoco quiso saber nada de ella, por lo que tuvo que aprender a vivir sola. "Mi madre también [...] vive en una cuadra, pero gracias a Dios tiene su tele, su generador y a su marido. Ella está mucho mejor que yo".

Insomnio por el miedo

Además de todo esto, Sandra ha desarrollado insomnio por las noches, por el miedo de que le pase algo: "Yo hasta que no veo que está el Sol no me acuesto por miedo, así que me quedo toda la noche despierta". También habla de la adicción que ha superado: "Gracias a Dios me pude quitar de los porros. Me tiré dos años, pero todo fue porque en el instituto me hacían 'bullying'".

Sandra paseando a su perro de seis meses, al lado de su cueva.

Sandra paseando a su perro de seis meses, al lado de su cueva. / YouTube / Macías Padial

Finalmente, habla de cómo consigue poder ducharse: "Hay días que me puedo duchar y hay días que no. Lo hago en un polideportivo, porque me deja el concejal de aquí de Nerja, me deja ducharme ahí, pero hay días que está cerrado y, por tanto, hay días que no me puedo duchar. Yo tengo mucha familia, pero a la hora de la verdad nadie me dice: 'Sandra, entra y dúchate'".