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Sandra y José, padres de 4 hijos, revelan cómo es su día a día viviendo en el bosque: "Teníamos muchas discusiones, las dinámicas familiares no funcionaban"

La pareja cuenta cómo dejó su piso y su empresa en la ciudad para mudarse al campo, en Jaén

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Sandra y José viven en el bosque con sus 4 hijos.

YouTube / Arnau Serrado

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Oriol García Dot

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¿Te imaginas despertarte un día y empezar a sentir que la vida que tienes no es la que te gustaría y que preferirías dejar todo para irte a vivir al campo de forma autosuficiente? Pues justamente es lo que le sucedió a Sandra y José, que hace más de tres años que viven completamente rodeados de naturaleza en medio del bosque junto a sus cuatro hijos.

En un contexto en el que cada vez más personas cuestionan el ritmo acelerado de la vida en las grandes ciudades y buscan alternativas más sostenibles y conscientes, historias como la suya reflejan un cambio de mentalidad que va más allá de una simple mudanza: es una transformación profunda en la forma de entender el trabajo, la familia y el propósito vital de cada uno.

La increíble historia de esta familia la ha documentado Arnau Serrado en su canal de YouTube, un chico que sube contenido a sus redes sociales con testimonios de gente que ha abandonado la ciudad para vivir una vida simple y autosuficiente en mitad de la naturaleza.

Creadores de contenido

Además, el propio José Miuz, padre de los cuatro hijos, se dedica a divulgar contenido sobre cómo sobrevivir en la naturaleza en su perfil de Instagram @capitan_salvaje, en el que tiene más de 266.000 seguidores a mediados de julio.

Por otro lado, su pareja y madre de los niños, Sandra Alonso, publica contenido sobre la crianza natural de sus hijos, más conectada con la naturaleza. Su cuenta de Instagram @crianzasalvaje tiene, a mediados de julio, más de 130.000 seguidores.

Casi toda su vida en la ciudad

Sobre su historia, esta pareja comenta que la mayor parte de sus vidas han estadopic en la ciudad, concretamente en un piso moderno en Girona. Pero desde hace más de tres años están viviendo en medio de las montañas, porque se dieron cuenta de que la vida en la ciudad no era para ellos.

Sandra y José enseñando la casa que heredaron en Jaén.

Sandra y José enseñando la casa que heredaron en Jaén. / YouTube / Arnau Serrado

"Dejamos todo eso que teníamos: nuestra casa, toda nuestra empresa, todo lo que habíamos construido... para irnos al campo. Todo esto vino de una profunda insatisfacción que sentíamos", expone Sandra, evidenciando que su vida en la ciudad no les llenaba.

Una vida perfecta, pero insatisfechos

En referencia a esto, la pareja sostiene que, aunque a ojos de la sociedad ellos lo tenían todo -incluida una casa gigante llena de comodidades- ellos no se sentían bien: "Vivíamos insatisfechos: no había un propósito vital en nuestra vida y teníamos muchas discusiones, las dinámicas familiares no funcionaban y, realmente, no sabíamos por qué".

A raíz de todos estos problemas y discusiones, la familia empezó a visitar más frecuentemente la naturaleza y empezaron a hacer escapadas de tres o cuatro días lejos de la ciudad. Después, llegaron a un punto de ir cada día al campo y acabaron instalándose en casa de la abuela de Sandra, que había fallecido hacía poco.

Casi 1.000 kilómetros de distancia

Al no haber tenido nunca relación con su abuela, no sabían qué se podrían encontrar al llegar a la casa, la cual estaba a casi 1.000 kilómetros de distancia, en Jaén. Aun así, decidieron arriesgarse y se instalaron en la casa, que tenía poco más de 40 metros cuadrados.

José y Sandra, en su casa ubicada en Jaén.

José y Sandra, en su casa ubicada en Jaén. / YouTube / Arnau Serrado

Aunque se encontraron con muchas dificultades, como no tener luz, no tener agua y no tener internet, la familia consiguió adaptarse: "Nosotros no buscamos la autosuficiencia, sino que ella nos encontró a nosotros. Fue en el esfuerzo de querer venir a vivir aquí y necesitar vivir aquí lo que nos hizo ir solucionando todos aquellos problemas. En aquel momento, no pensábamos ni qué era autosuficiencia".

Educación de los niños

Uno de los aspectos que más destaca de esta familia es la educación de los niños: "Nuestros hijos no van a la escuela, sino que los educamos en casa". Además, la familia asegura cuidar su ritmo circadiano (reloj biológico interno del cuerpo que regula los ciclos de sueño) usando luz roja en todas las habitaciones de la casa para descansar mejor.

Para la propia supervivencia, la familia cuenta con placas solares para poder obtener electricidad, y han disminuido la cantidad que usan cada día: "Nuestra casa tiene muy poca radiación electromagnética, porque hay muy poca instalación eléctrica. La idea es que por la noche no haya nada enchufado, solo la nevera, ya que no hay más electrodomésticos en la casa".

José mostrando las placas solares de su casa.

José mostrando las placas solares de su casa. / YouTube / Arnau Serrado

No hay pozo, fuente natural ni río

Uno de los grandes problemas que tiene la casa en la que viven los seis miembros de la familia es que no tiene pozo, no tiene fuente natural, no tiene arroyo y tampoco tiene un río cerca. De esta manera, la única solución a la que puede optar José es recoger el agua de la lluvia y almacenarla durante todo el año.

Finalmente, por lo que respecta a la alimentación, la familia confiesa que buscan lo mejor: "En tema de alimentación, sí que vamos a buscar el mejor producto que podamos comprar. Hay ciertas cosas en las que no escatimamos, y para nosotros lo más importante es la alimentación, sobre todo la de nuestros hijos".