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Fondos europeos para rehabilitación

Muchos propietarios lo desconocen: así pueden incluir la reforma de la cocina en las ayudas Next Generation a la vivienda

No financian una reforma estética, pero sí pueden cubrir estas obras si cumplen con un requisito específico

Imagen de archivo de unas obras de reforma en una cocina.

Imagen de archivo de unas obras de reforma en una cocina. / EDGAR MELO

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Cuando alguien piensa en reformar la cocina, normalmente lo primero que le viene a la cabeza es cambiar los muebles, renovar la encimera o sustituir los electrodomésticos. Lo que muchos propietarios desconocen es que determinadas obras realizadas en esta estancia pueden formar parte de las ayudas financiadas con los fondos europeos Next Generation EU, siempre que estén vinculadas a una actuación destinada a mejorar la eficiencia energética de la vivienda.

Durante los últimos días han vuelto a circular informaciones sobre supuestas ayudas para reformar cocinas o baños. Sin embargo, la normativa deja claro que no existe una subvención específica para renovar estas estancias por motivos estéticos. Lo que sí contempla el programa es que las obras ejecutadas en ellas puedan formar parte del presupuesto subvencionable cuando resulten necesarias para llevar a cabo una rehabilitación energética integral del inmueble.

Esta diferencia, aunque pueda parecer menor, es clave para saber quién puede beneficiarse realmente de estas ayudas.

No es una ayuda para cocinas

Las subvenciones están reguladas por el Real Decreto 853/2021, que desarrolla los programas de ayuda en materia de rehabilitación residencial dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado con fondos Next Generation EU.

Su finalidad no es modernizar la decoración de una vivienda, sino reducir el consumo energético, mejorar el aislamiento y disminuir las emisiones del parque residencial español.

Eso significa que actuaciones como cambiar únicamente los muebles de cocina, sustituir los azulejos o instalar una nueva encimera no generan, por sí mismas, derecho a recibir una subvención.

Sin embargo, la situación cambia cuando esa cocina debe desmontarse o modificarse para ejecutar actuaciones que sí persiguen un ahorro energético. Es el caso, por ejemplo, de la instalación de aerotermia, la renovación de instalaciones térmicas, la incorporación de aislamiento o la sustitución de sistemas antiguos de climatización. En esos supuestos, los trabajos realizados en la cocina pueden formar parte del coste subvencionable porque resultan imprescindibles para ejecutar la rehabilitación.

Las ayudas pueden ser elevadas

La cuantía depende del programa al que se acoja la actuación y, sobre todo, del ahorro energético conseguido.

En viviendas individuales existen líneas que cubren un porcentaje del coste de la actuación cuando se acredita una mejora mínima en la eficiencia energética.

Las ayudas más elevadas corresponden a las actuaciones de rehabilitación integral en edificios residenciales, donde el porcentaje subvencionable aumenta conforme crece la reducción del consumo energético conseguida tras las obras. En determinados supuestos previstos en la normativa, las ayudas pueden alcanzar hasta 21.400 euros por vivienda, especialmente cuando concurren elevados niveles de ahorro energético y determinadas circunstancias adicionales contempladas en el programa.

Para acceder a ellas es obligatorio acreditar la mejora mediante un Certificado de Eficiencia Energética antes y después de la obra, además de presentar la documentación técnica correspondiente y justificar correctamente todos los pagos.

Cada comunidad abre convocatorias

Aunque el dinero procede de los fondos europeos y el marco regulador es estatal, la gestión corresponde a las comunidades autónomas, que son las encargadas de publicar las convocatorias, fijar los plazos y tramitar las solicitudes. Por ello, la disponibilidad de estas ayudas depende de la convocatoria abierta en cada territorio y del presupuesto todavía disponible.

Además de la subvención directa, muchas actuaciones pueden beneficiarse de las deducciones en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética, siempre que se cumplan los requisitos exigidos por la normativa tributaria.

El interés por este tipo de actuaciones continúa creciendo. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE, el 34,4% de los hogares españoles consideraba necesarias reformas para mejorar la eficiencia energética de su vivienda en 2025, mientras que casi uno de cada cinco hogares afirma haber realizado alguna actuación de este tipo durante los últimos cinco años.

Ese impulso también se refleja en la actividad del sector. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana destaca que la rehabilitación residencial alcanzó en 2023 el mayor volumen de negocio de la serie histórica, impulsada en buena medida por el despliegue de los fondos europeos destinados a modernizar un parque de viviendas que, en muchos casos, presenta un importante margen de mejora desde el punto de vista energético.

Mientras tanto, las organizaciones del sector recuerdan que las reformas de cocinas y baños siguen siendo las actuaciones parciales más demandadas por los propietarios españoles, aunque cada vez ganan más peso las rehabilitaciones integrales, especialmente en viviendas antiguas donde resulta necesario renovar instalaciones y mejorar su comportamiento energético.