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Sobreviviendo 25 horas con los últimos cavernícolas del mundo: "Estábamos realmente asustados... fue una de las situaciones más tensas de mi vida"

Rubén Holgado cuenta su experiencia y lo que ha aprendido con esta tribu: "En este viaje he comprendido que existe algo que realmente nos diferencia" de ellos

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Rubén Holgado sobrevive 25 horas con los últimos cavernícolas del mundo.

Rubén Holgado sobrevive 25 horas con los últimos cavernícolas del mundo. / Youtube / Ruben Holgado

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Oriol García Dot

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En pleno corazón de Filipinas, un grupo de personas continúa habitando cuevas, alejados de las dinámicas del mundo contemporáneo. No se trata de una reconstrucción ni de una experiencia turística, sino de una forma de vida real que, según quienes han logrado llegar hasta allí, apenas ha cambiado en generaciones.

La forma de vida de este grupo de personas la documenta el 'youtuber' Rubén Holgado, un creador de contenido con casi un millón de suscriptores a finales de julio que sube contenido variado de diferentes curiosidades alrededor del mundo. En uno de sus vídeos, descubre una tribu que vive como lo hacían los cavernícolas y que, según cuenta Rubén, de la que apenas hay información en Internet.

Cinco vuelos, varios 'tuk-tuk' y 9 horas andando

"Para llegar tuvimos que coger cinco vuelos, varios trayectos en 'tuk-tuk' y caminar durante horas por la montaña", empieza relatando Rubén. El último tramo es de nueve horas a pie, atravesando pendientes constantes y sin señalización. "Tres cuartas partes del camino eran cuesta arriba", explica Rubén, en un recorrido que pone a prueba incluso a quienes están habituados a condiciones extremas.

El aislamiento ha sido clave para la supervivencia de esta comunidad, conocida como los Taupató. Se estima que alrededor de un centenar de personas siguen viviendo en estas cuevas alejadas de la sociedad, organizando su día a día en torno a la caza, la recolección y la pesca. "No hemos podido contactarlos antes porque, obviamente, no tienen teléfono ni redes", señala Holgado.

Tensión en el primer contacto

El primer contacto de Rubén con la tribu no está exento de tensión, ya que el guía que habla inglés se había ido a otra cueva: "Estábamos realmente asustados. Tate, nuestro amigo de habla inglesa, se fue con su familia a otra cueva y nos dejó a solas con ellos, sin entender ni una palabra de lo que ambos decíamos. Fue una de las situaciones más tensas de mi vida".

Dentro de las cuevas, según explica Holgado, hay espacios diferenciados, utensilios básicos y sistemas rudimentarios para almacenar agua. "Aquí estamos en el interior, y es sorprendente cómo lo tienen todo organizado; por ejemplo, hay bambú en la cueva y disponen de agua, que sale de las rocas", apunta. La alimentación se basa en lo que el entorno ofrece: desde peces hasta pequeños animales o plantas recolectadas durante el día.

Actividad principal: la caza

La caza sigue siendo la actividad central: "Todos llevaban algún tipo de arma, entre ellas tirachinas, varas afiladas y otros instrumentos fabricados con materiales naturales". La jornada se organiza de forma colectiva, con desplazamientos hacia ríos o zonas concretas donde obtener alimento.

Sin embargo, no todos los de la tribu están en las cuevas de forma permanente. Algunos miembros abandonan temporalmente esa vida para acercarse a núcleos urbanos. Es el caso de uno de los contactos que facilitó el acceso a Rubén, que aprendió inglés fuera de la comunidad. Aun así, la mayoría de ellos decide regresar a su hogar y a su forma de vida.

El miedo: la gran diferencia

Rubén comparte la principal lección que ha aprendido durante su visita: "En este viaje he comprendido que existe algo que realmente nos diferencia de estos cavernícolas. Si bien ambos tememos el rechazo, nosotros a menudo permitimos que ese miedo nos carcoma por dentro, alejándonos de nuestra verdadera esencia".

Finalmente, deja su conclusión de la aventura: "Ellos se mantienen fieles a sí mismos, indiferentes a lo que digan los demás, y siguen siendo quienes son. No sabría decir si son conscientes de ello, pero lo cierto es que, a menudo, las cuevas más oscuras son simplemente aquellas que construimos en nuestra propia mente y en nuestro corazón".