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Tendencias de consumo de moda

Mango empieza a explorar un sistema de venta de ropa de segunda mano en Estados Unidos

La cadena propiedad de los Andic conectará su web en el país con Poshmark, la ‘app’ de compraventa entre particulares de referencia

Una tienda Mango Man abierta este 2026 en un centro comercial de Estados Unidos

Una tienda Mango Man abierta este 2026 en un centro comercial de Estados Unidos / Mango

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Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Pese a lo larga que es la lista de dificultades, la evidencia aplastante de que la tendencia ha venido para quedarse ha podido más. Mango ha abierto oficialmente la puerta a la venta de segunda mano. Según consta en su Memoria anual de 2025, la compañía decidió el año pasado poner en marcha este 2026 una prueba de concepto en Estados Unidos como primera toma de contacto con este segmento de negocio, y, según ha podido saber este medio, el proyecto acaba de empezar a rodar.

Se trata de un acuerdo con la empresa tecnológica norteamericana Ion y la aplicación de referencia de compraventa de ropa entre particulares en el país, Poshmark, por el que los clientes con perfil en la página de Mango, podrán seleccionar una prenda que compraran en su momento y que ahora quieran vender, y que toda la información del artículo en cuestión se vuelque de forma automática en la ‘app’. De este modo, el usuario se ahorra una de las fases más engorrosas del proceso de vender ‘online’. Su única tarea es precisar el estado actual de aquella pieza.

¿Por qué ahora, por qué así y por qué en Estados Unidos? “El mercado de la segunda mano no es fácil”, contextualiza el director de sostenibilidad y abastecimiento de Mango, Andrés Fernández. “Por un lado, ya existen muchos especialistas en el mercado, que tienen mucha trayectoria y que empiezan a ser rentables justo ahora”, apunta el directivo, como ejemplo de lo complicado que es que salgan las cuentas con modelos así. “Los márgenes son muy bajos, tienes que mover mucho volumen y las operaciones y la logística también son complejas”, prosigue.

Ante este panorama, y con la sensación de que había actores ya especializados (Vinted, Wallapop…) más capacitados para resolver esta necesidad de mercado, Mango siempre había decidido mantenerse al margen. “Teníamos claro que hacerlo por hacerlo, por figurar de cara a la galería, no tenía sentido”, defiende el mismo. Hasta que han visto que no pueden seguir evitando lo mucho que crece la tendencia.

“La prueba de concepto va encaminada precisamente a esto, a entender bien cómo nuestro cliente vive o convive con las dos opciones, con la primera y la segunda mano, ver cómo se comporta, qué preferencias tiene, y como podemos acompañarle de la mejor manera posible”, explica Fernández, quien enfatiza mucho la idea de que se trata de un experimento que no tiene por qué tener continuidad. El piloto lleva apenas unas semanas funcionando, y la idea es mantenerlo hasta final de año, cuando comenzarán a analizar los resultados y valorarán si tiene sentido llevar el sistema a otros países.

Puerta de entrada

Si han empezado por Estados Unidos es porque el socio tecnológico con el que consiguen que Mango se conecte automáticamente con Poshmark, es de allí. También, porque lo perciben como un mercado donde la segunda mano está algo más asentada que en Europa en general, donde la tendencia va por países.

“La filosofía del proyecto es, simplemente, acompañar al cliente y ponérselo fácil para revender su producto”, resume Fernández, que también apunta, como objetivo secundario, estudiar si esto tiene un efecto positivo sobre la marca. “Cada vez más gente, sobre todo el público más joven, llega a las marcas a través de la segunda mano”, sostiene el directivo, que se pregunta si, tal vez, este sistema puede hacer que más prendas Mango circulen por la aplicación y, consecuentemente, que les conozca más gente.

Estrategia de sostenibilidad de Mango

En cualquier caso, si es él quien pilota el proyecto es porque la enmarcan dentro de una estrategia de sostenibilidad que basan en cuatro pilares: la reducción de emisiones de carbono, la protección de unas condiciones laborales justas tanto en las oficinas, como en tiendas y fábricas, la selección de los materiales con los que confeccionan las prendas y la apuesta por la circularidad.

Si bien la segunda mano es ejemplo de esto último, Mango ha priorizado hasta ahora el trabajo sobre los materiales o el diseño. “Ya no es solo que los materiales te ayuden a tener un menor impacto ambiental, que también, es que al avanzar hacia materiales reciclados o que provengan de orígenes biobasados, es una cuestión de seguridad a largo plazo para la compañía”, ahonda Fernández, quien ve en esto, o en haber formado a equipos de diseños para pensar en prendas que no incluyan detalles superfluos que hagan la prenda imposible de reciclar, otra forma de reducir el problema mundial con el residuo textil. “Es un tema estratégico para las marcas, todos estamos trabajando muy duro en ello”, concluye.

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