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TELECOMUNICACIONES

Telefónica reduce un 75% las pérdidas pese al golpe en las cuentas de la salida de Latinoamérica y eleva sus objetivos para todo el año

El grupo aumenta los ingresos (+1,7%) y su rentabilidad (+3,8%) por el tirón del negocio en España y Brasil, reduce su deuda (-8,4%) y mejora un 50% sus previsiones de flujo de caja para 2026

Murtra marca las líneas rojas para entrar de lleno en la consolidación del sector: sólo hará compras si el precio es “adecuado” y si ve garantizadas sinergias de costes y de red “muy específicas”

El presidente de Telefónica, Marc Murtra.

El presidente de Telefónica, Marc Murtra. / EFE

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David Page

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Madrid
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Telefónica acelera su crecimiento con mejoras de ingresos y de rentabilidad, pero sigue sufriendo aún en sus cuentas los impactos milmillonarios de la venta de filiales en Latinoamérica. La teleco registró unas pérdidas netas atribuidas de 338 millones de euros en el primer semestre del año, un 75% menos que los números rojos de 1.355 millones de la primera mitad de 2025, cuando también notó el golpe de su plan de repliegue en América, según la información remitida a la CNMV. El grupo sí consiguió registrar un beneficio neto de 73 millones de euros en el segundo trimestre del año, a pesar de contabilizar un impacto excepcional por las provisiones para la reestructuración del negocio en Alemania.

Las cuentas de Telefónica están siendo especialmente complejas por estos impactos extraordinarios y los cambios de perímetro del grupo por las desinversiones en Hispanoamérica, a pesar de que, según destaca la compañía, está registrando una evolución cada vez mejor de sus negocios. Telefónica subraya que, si no se contabilizan los golpes extraordinarios, obtuvo un beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas -las que se mantienen dentro de su perímetro de la compañía- de 474 millones de euros en el semestre.

Sin embargo, la compañía sufrió unas pérdidas de 812 millones de operaciones en discontinuación (las que han dejado de pertenecer ya al grupo) entre enero y junio, debido a las minusvalías contables derivadas de la venta de sus negocios en Chile (de 1.001 millones) y las provisiones para la reestructuración de Telefónica Alemania (de 256 millones). En el segundo trimestre, las operaciones continuadas lograron un beneficio neto de 87 millones y las operaciones discontinuadas registraron unas pérdidas de 14 millones.

Telefónica ha conseguido elevar los ingresos totales hasta los 16.392 millones de euros en el semestre, un 1,7% más en tasa real de cambio de divisas (un 0,4% más en tasa constante), y también ha llevado el resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado hasta los 5.768 millones, un 3,8% más. El impulso del crecimiento se confirma con el hecho de que la compañía ha cerrado entre abril y junio su tercer trimestre consecutivo de crecimiento simultáneo en todos los principales indicadores financieros, tanto a tasa de cambio real como constante.

El grupo también consiguió recortar su deuda financiera neta, que se situó en junio en los 25.278 millones, un 8,4% menos que un año antes, y la ratio de endeudamiento bajó hasta las 2,68 veces, por debajo de las 2,72 veces del cierre de marzo de 2026 y de las 2,78 veces de finales de 2025.

Mejora de objetivos para 2026

Las cifras conseguidas en la primera mitad del ejercicio llevan a Telefónica a “reforzar su ambición” para lo que queda de ejercicio, y se lanza a mejorar algunos de los objetivos financieros para 2026. En concreto, la compañía ha revisado al alza su objetivo de flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos (OpCFaL ajustado), para el que contempla ahora un crecimiento interanual por encima del 3% en términos constantes desde el anterior por encima del 2% interanual, una mejora del 50%.

Telefónica mantiene intactos el resto de objetivos de crecimiento al alza para el conjunto de 2026 contemplados en el nuevo plan estratégico para el próximo lustro. El grupo se ve en la senda de cumplir sus previsiones de un crecimiento de los ingresos y del resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado del 1,5%-2,5% interanual y una ratio de inversión sobre ingresos de en torno al 12%. La previsión se combina con un flujo de caja libre de aproximadamente 3.000 millones de euros y una reducción del apalancamiento objetivo en 2028 de 2,5 veces ebitda.

“El segundo trimestre del año ha sido otro más de consecución y ejecución de nuestra estrategia. Seguimos desplegando nuestro plan Transform & Grow, que está dando los resultados esperados. Estamos implementando una gestión ambiciosa, rigurosa y eficaz que nos lleva a revisar al alza el objetivo de 2026 de OpCFaL ajustado. Este es quizás el parámetro más importante en una empresa de telecomunicaciones, ya que refleja el funcionamiento del negocio core. El resto de las métricas operativas y financieras están en línea para cumplir nuestros objetivos de 2026”, afirma Marc Murtra, presidente de Telefónica.

Los resultados del primer semestre permiten a Telefónica confirmar el dividendo de 0,15 euros por acción en efectivo correspondiente al ejercicio 2026 (recortado a la mitad en relación a los años previos por los ajustes del plan estratégico), y que pagará en junio de 2027, previa aprobación de la junta general de accionistas. El grupo acaba de abonar, el pasado junio, 0,15 euros por acción en efectivo correspondiente al segundo tramo del dividendo del ejercicio 2025.

El tirón de España y Brasil

La buena marcha de las filiales de España y Brasil vuelve a ser un factor clave para impulsar los resultados de toda la corporación. Telefónica España alcanzó unos ingresos de 6.513 millones (+2,5%) hasta junio y un ebitda ajustado de 2.301 millones de euros (+2,1%). Y en el segundo trimestre la filial española, la mayor de la compañía, ha acelerado su crecimiento con unos ingresos de 3.279 millones de euros (+2,9%) y un ebitda ajustado de 1.151 millones de euros (+2,3%).

En el último trimestre, el ingreso medio por cliente (arpu, según la jerga sectorial) se ha situado en los 91,1 euros y la tasa de abandono (churn) se ha mantenido en el mínimo histórico del 0,7%. Además, la base de accesos con contrato móvil se ha afianzado por encima de los 16 millones y las líneas IoT han aumentado hasta los 25,82 millones, el triple que en junio de 2025.

Los ingresos de Telefónica Brasil se situaron hasta junio en 5.195 millones, un 12,5% más en tasa de cambio real (7,5% más en constante), y el ebitda ajustado en 2.215 millones (+15,1% en tasa de cambio real y +10% en constante). En el segundo trimestre, la filial brasileña aceleró su crecimiento con unos ingresos de 2.684 millones de euros, un 17,8% más en tasa de cambio real (7,6% más en constante), y un ebitda ajustado de 1.168 millones, un 21,6% más en tasa real (11,3% en constante).

Telefónica Alemania, en pleno proceso de reestructuración (recorte de plantilla incluido), registró caídas en los ingresos y en el ebitda ajustado tanto en el segundo trimestre como en la primera mitad del año. La compañía destaca que la filial germana logró una ganancia neta de 30.000 altas de contrato móvil y lanzó su oferta convergente O2 Mobile Plus en el marco de su reorganización.

Las líneas rojas de Murtra para entrar en el baile de fusiones de las telecos

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, ha insistido en el año y medio que lleva en el cargo en la necesidad ineludible de crear grandes telecos en Europa para poder hacer frente a los gigantes tecnológicos de EEUU y China y en la ambición de la compañía de tener un papel protagonista cuando se abra el proceso de fusiones.

Pero el propio Murtra tiene claras las líneas rojas que considera ineludibles para entrar de lleno en el proceso de consolidación. "Cualquier potencial operación tiene que generar sinergias de costes y de red muy específicas" y “el precio tiene que ser el adecuado”, subrayó el presidente en una conferencia con analistas. Además, claro, cualquier movimiento tendrá que tener en cuenta "el posible encaje con las autoridades regulatorias".

En este sentido, el presidente de Telefónica se felicitó del giro “copernicano”, del cambio “drástico”, que supone la nueva visión de la Comisión Europea sobre su permisividad para futuras grandes fusiones en sectores estratégicos, y que anticipan que Bruselas está dispuesta a abrir la mano con este tipo de operaciones tras dos décadas poniéndoles freno.

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