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Economía circular

Nueva normativa europea: las grandes empresas textiles ya no pueden tirar la ropa y el calzado no vendidos

La Comisión asegura que, aunque este sector está avanzando hacia una producción más sostenible, "las cifras muestran que todavía queda mucho por hacer"

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Una gran montaña de ropa.

Una gran montaña de ropa. / TEXTO Berta Colomer| anna.spoka / Shutterstock

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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Casi siete millones de toneladas de ropa y otros productos textiles acaban convertidos en residuos cada año en la Unión Europea. Solo en 2022, los estados miembros generaron 6,94 millones de toneladas de desechos textiles, unos 16 kilos por habitante.

Además, el consumo siguió aumentando hasta alcanzar una media de 19 kilos por persona, según los últimos datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA).

Estas cifras reflejan la magnitud del problema que la Comisión Europea pretende atajar. La UE aplica, desde el pasado día 19, una nueva prohibición que impide a las grandes empresas textiles destruir prendas de vestir, accesorios y calzado que no hayan conseguido vender.

Una segunda vida

La medida forma parte del Reglamento (UE) 2024/1781 sobre requisitos de diseño ecológico para productos sostenibles (ESPR) y busca impulsar un modelo de producción más circular, reducir el desperdicio y fomentar la reutilización de productos que todavía pueden tener una segunda vida.

Aunque el reglamento fue aprobado en 2024, la prohibición entra ahora en vigor para las grandes compañías. Bruselas explica que el objetivo es evitar que productos completamente nuevos acaben incinerados o en vertederos cuando todavía pueden ser reutilizados, reparados, donados o revendidos.

Destruidos incluso antes de utilizarse

La nueva normativa afecta a aquellos productos textiles comercializados en el mercado europeo. Sin embargo, las empresas medianas dispondrán de un periodo de adaptación más amplio y no deberán cumplir con esta obligación hasta el 19 de julio de 2030, mientras las pequeñas y microempresas quedan exentas.

La Comisión estima que entre el 4% y el 9% de todos los productos comercializados en la UE son destruidos antes incluso de llegar a utilizarse, una práctica que contribuye al elevado impacto ambiental del sector.

Casos excepcionales

La prohibición no será absoluta, ya que este organismo contempla excepciones para determinados casos, como productos que representen un riesgo para la salud o la seguridad, mercancías falsificadas, artículos que incumplan con la legislación europea o productos irreparables.

En estos supuestos, las empresas deberán justificar la destrucción y las autoridades nacionales serán las encargadas de supervisar el cumplimiento de la normativa.

Además, las grandes compañías estarán obligadas a informar sobre la cantidad y el tipo de productos no vendidos que desechan. A partir de febrero de 2027, esa información deberá presentarse mediante un formato oficial en toda la UE para facilitar el control y la transparencia.

"Queda mucho por hacer"

La Comisión considera que esta medida supone un cambio de modelo para la industria de la moda, favoreciendo la reutilización, la reparación, la donación y el reciclaje frente a la destrucción sistemática de excedentes.

La comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall, aseguró en el comunicado oficial de la UE que, aunque el sector textil está avanzando hacia una producción más sostenible, "las cifras muestran que todavía queda mucho por hacer".

Economía circular

Esta prohibición contribuirá a acelerar la transición hacia una economía circular, reducir la dependencia de materias primas y reforzar la competitividad de las empresas europeas.

Por lo tanto, en lugar de destruir los excedentes, las grandes marcas deberán apostar por estrategias como la reventa, la donación, la reparación o una mejor planificación de la producción para reducir el volumen de productos que nunca llegan a comercializarse.