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Laboral

La plantilla de Pascual en Gurb aprueba un acuerdo con indemnización de despido improcedente

La votación finiquita el conflicto laboral abierto con el cierre de la planta en la localidad osonense

Un camión de Leche Pascual, en una imagen de archivo.

Un camión de Leche Pascual, en una imagen de archivo. / GRUPO PASCUAL

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EL PERIÓDICO

Barcelona
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La plantilla de Leche Pascual en Gurb aprobó la noche del pasado viernes 24 de julio el acuerdo que pone fin al período de negociación del despido colectivo y comporta la extinción de los más de 80 puestos de trabajo de la planta.

Tras las negociaciones, las personas afectadas percibirán una indemnización equivalente a la prevista legalmente para el despido improcedente: a todos los efectos, 33 días de salario por año trabajado; en los contratos anteriores al 12 de febrero de 2012, se computarán 45 días por año por el período anterior a esa fecha y 33 días por el tiempo posterior.

El próximo día 31 de julio, Leche Pascual abandonará definitivamente la planta de Osona y completará el traslado definitivo de su producción a otras fábricas e instalaciones de la compañía, especialmente a la provincia de Burgos. A partir de esa fecha, las instalaciones pasarán a manos de Casa Tarradellas que las destinará a la fabricación de mozzarella. Pese a las reiteradas peticiones por parte de Leche Pascual a la posibilidad de que las personas despedidas fueran contratadas por parte de Casa Tarradellas, a día de hoy no existe ningún tipo de ofrecimiento formal ni se ha concretado cuántas personas podrían ser contratadas, las funciones que desarrollarían, los salarios, los horarios o qué garantías de continuidad. Por tanto, a pocos días del cambio de propiedad, no existe ninguna alternativa laboral real para las personas despedidas.

En un comunicado hecho público este lunes, el Col·lectiu Ronda, que asumió la representación de los trabajadores afectados por el cierre, reconoce el esfuerzo, la unidad y la movilización de la plantilla para lograr la mejor salida posible dentro de "un marco legal profundamente insuficiente que aboca a las personas afectadas por un despido colectivo a una situación de desprotección".

El caso de Leche Pascual en Gurb, asegura el bufete de abogados, "evidencia cómo la normativa vigente permite que empresas con excelentes resultados económicos cierren centros rentables, deslocalicen la producción y hagan de los despidos un mero elemento de su estrategia de incremento de beneficios, sin tomar en consideración el perjuicio personal, familiar y social del cierre de unas instalaciones como las de Gurb". En el mismo comunicado el Col·lectiu Ronda lamenta que desde la reforma laboral de 2012, la desaparición de la autorización administrativa previa ha vaciado a las instituciones de herramientas efectivas para impedir "decisiones empresariales de esta naturaleza, que no están vinculadas con la necesidad de hacer frente a situaciones económicas negativas".

El Col·lectiu Ronda ha lamentado en su comunicado el papel claramente insuficiente de las administraciones públicas, que no han actuado con la determinación necesaria para defender la continuidad de la planta, los puestos de trabajo y un sector lechero y ganadero catalán cada vez más debilitado.