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Reestructuración en el sector

Aluvión de relevos en las farmacéuticas: 14 de las 20 mayores compañías han cambiado a su primer ejecutivo en los últimos tres años

La industria lidia con el cercano final de muchas patentes, la tendencia a la especialización, una regulación cada vez más exigente y la presión de cumplir en bolsa

Principales cambios que ha habido entre 2023 y 2025 en España al frente de las grandes farmacéuticas.

Principales cambios que ha habido entre 2023 y 2025 en España al frente de las grandes farmacéuticas. / Laura Monsoriu

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Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Buscaba GSK, una de las farmacéuticas más importantes del Reino Unido –y del mundo, en realidad–, una forma de acelerar la llegada de sus innovaciones y tratamientos a los pacientes. Para ello, la compañía ideó un proyecto (Europe Early Lunch Readiness) que trata de reforzar el lanzamiento de productos en fases intermedias y finales, proyecto que será dirigido por la española Cristina Henríquez de Luna.

Esta directiva dejaba vacía, en consecuencia, la silla de máxima responsable de la filial española de esta farmacéutica. Un cargo, el de presidenta de GSK en España, que ha heredado Florencia Davel, hasta ese momento vicepresidenta global comercial de Onco-Hematología en Bristol Myers Squibb.

Este relevo es el último de una serie de cambios de dirección al frente de las principales farmacéuticas en España que incluye cuatro casos de 2026 (uno anunciado esta misma semana), cuatro de 2025, tres de 2024 y otros tres de 2023. En el último año, ocho de las 20 farmacéuticas más importantes por su tamaño y reputación –la mayoría no desglosa sus cifras de facturación nacional– con sede en España han cambiado de consejero delegado o presidente al frente de la filial. Y son casi tres cuartas partes (14 de estas 20) las que han tomado esta decisión si el foco se amplía hasta 2023.

Fueron Bristol Myers Squibb, Roche, Pfizer y Sanofi las que iniciaron estos movimientos hace tres años, aunque la primera de esta lista ha repetido movimiento este verano. Faes Farma, Bayer y Boehringer Ingelheim movieron ficha en 2024. Y AstraZeneca, Cinfa, Grifols, GSK, Novartis, NovoNordisk y Lilly han venido detrás.

La industria farmacéutica mueve 27.000 millones de euros en España, casi el 2% del PIB nacional, según datos de Farmaindustria

“Cada compañía está viviendo lo suyo, porque todo esto depende en buena medida de su cuenta de resultados o de su situación”, contextualiza el director del Institute for Healthcare Management de EsadeGov, Manel Peiró. La industria farmacéutica mueve 27.000 millones de euros en España, casi el 2% del PIB nacional, según datos de Farmaindustria. “La mayoría –ejemplifica Peiró– son empresas cotizadas y eso tiene unas derivadas muy importantes, porque si las cotizaciones no cumplen las expectativas que se tenían, deben tomar decisiones para tranquilizar a los mercados”, prosigue.

Este licenciado en Medicina y doctor en Administración y Dirección de Empresas explica que muchas de estas compañías venían de un momento “extraordinariamente dulce” por los años del covid y que, al terminar este periodo, se vivió un declive que los mercados no acabaron de entender.

Consecuencias del covid

Sin ir más lejos, tal como expone Adrián Hostaled, analista de XTB, el índice de biotecnología del S&P 500 obtuvo un 17% de rentabilidad anualizada en los 25 años anteriores a 2020, pero la tasa está en el 6% desde entonces. “[La pandemia] tuvo un impacto nítido en las compañías que fabricaron las vacunas covid, aunque de forma más matizada en el sector en conjunto”, apostilla este experto. “El mercado sobrerreaccionó al alza durante la pandemia y ha tardado en recalibrar los ingresos normalizados de estas compañías una vez las ventas de vacunas y antivirales covid se desplomaron”, prosigue.

El índice de biotecnología del S&P 500 obtuvo un 17% de rentabilidad anualizada en los 25 años anteriores a 2020, antes del covid, pero la tasa está en el 6% desde entonces

De todos modos, igual que Peiró, Hostaled considera que conviene ir caso por caso: si bien Pfizer, Sanofi o Bristol Myers Squibb están bastante por debajo de los máximos alcanzados en 2021 o 2022, AstraZeneca, Novartis, GSK o Eli Lilly están disparadas. “La presión bursátil actúa como telón de fondo general”, resume Hostaled. “La industria en su conjunto vive bajo el escrutinio constante de unos mercados que penalizan con dureza cualquier señal de ralentización del crecimiento”, asegura.

A este panorama general se suma que las farmacéuticas son empresas que juegan en un mercado global y muy competitivo. “Se produce una paradoja”, apunta Peiró. “Tienen que jugar muy a corto plazo, cuando su producto es de muy lento desarrollo”, sostiene. Esto requiere de unos niveles de inversión descomunales.

Transformación del sector

Además, los gobiernos están tendiendo a reducir los años en que una patente puede blindar un tratamiento para que lo explote la farmacéutica que lo ha desarrollado. Una vez caduca este periodo de protección, el medicamento pasa a ser un genérico cuya fórmula está a disposición de cualquiera que quiera aprovecharla (por eso el ibuprofeno puede encontrarse tanto en forma de Dalsy como de Espidifen, por ejemplo).

“Estamos esperando que estas compañías dediquen una cantidad ingente de dinero a producir nuevos fármacos, mientras reducimos el tiempo que pueden explotar estos fármacos”, reflexiona el experto. De ahí que vaticine que “la disposición a invertir dinero en ello se irá reduciendo, porque [las farmacéuticas] no verán un incentivo claro”.

“Estamos esperando que las farmacéuticas dediquen una cantidad ingente de dinero a producir nuevos fármacos, mientras reducimos el tiempo que pueden explotar estos fármacos”

Manel Peiró

— director del Institute For Healthcare Management de EsadeGov

Esto explicaría que muchas de estas compañías estén dedicando sus esfuerzos a especializarse cada una en una familia de patologías o en un subsector concreto de la salud. Y que, por lo tanto, sea época de reestructuraciones y cambios.

Efecto multinacional

Cabe decir, incide Hugo Dosil, socio responsable del sector Ciencias de la Vida dentro de la consultora EY, que esta es una industria repleta de multinacionales y que, precisamente por eso, ya es dada a la rotación y a los movimientos de ficha de este estilo cada cinco años, como mucho. “La transformación es constante en las empresas, porque también lo es la evolución, pero es cierto que el sector farmacéutico tiene desafíos extra”, concede, con todo, este experto.

Habla de dar respuestas cada vez más rápidas a una sociedad que requiere tratamientos cada vez más efectivos, en un entorno cada vez más regulado y en un mercado, además, con carencia de profesionales. Y a ello hay que sumar un contexto geopolítico que está avivando el proteccionismo y la eclosión de la inteligencia artificial (IA).

"El sector tiene el desafío de dar respuestas a las necesidades de la sociedad, que requiere tratamientos más efectivos, mayor rapidez, y en medio de entornos muy regulados y con escasez de profesionales"

Hugo Dosil

— Socio responsable del sector Ciencias de la Vida en EY

Todo esto –apunta Dosil– obliga a repensar estrategias y a probar con nuevas formas de liderazgo. “Ha habido cuatro o cinco grandes cambios de consejeros delegados en las grandes farmacéuticas multinacionales como consecuencia de todo esto, y cuando hay cambios a nivel mundial, detrás vienen cambios en las filiales”, teoriza el consultor de EY.

Lo cierto es que la excepción son Cinfa y Grifols. La primera resolvió la salida voluntaria de Juan Goñi como director general por querer dedicarse a otras cosas, eligiendo a Marcos Pozo –un directivo de la casa–, para el cargo. La segunda, hizo el año pasado presidenta a Anne-Catherine Berner tras dos años excepcionalmente complejos por la acusación de maquillaje de cuentas que lanzó sobre ella el fondo estadounidense Gotham, lo que les ha supuesto meses de vaivenes en bolsa, roces con varios de sus accionistas principales y muchos cambios en los comités que gobiernan la compañía. El resto son, todos, nombramientos para ocupar puestos que dejan vacíos directivos que han sido ascendidos a posiciones generalmente internacionales.

LOS CAMBIOS

Esta misma semana se ha sabido que BMS ha promocionado a Sandra Orta –uno de los relevos de 2023–, para un puesto en Estados Unidos, así que a partir de septiembre ocupará el cargo de forma interina Fernando Granell. A la nueva presidenta de Novartis España, Amaya Echevarría, la ficharon de Gilead Science para sustituir a Jesús Ponce, que pasó a ser responsable del área Cardiovascular-Renal-Metabólica a nivel global de esta farmacéutica suiza. Laura Colón, directora del área de Oncología de AstraZeneca en España, ha ascendido este enero a presidenta de la filial tras el salto de Rick R. Suárez a Estados Unidos.

La nueva directora general y vicepresidenta corporativa de NovoNordisk España, Paula Barriga, fue llamada desde su cargo de jefa de NovoNordisk Portugal para relevar a Rodrigo Gribble tras su salto a vicepresidente corporativo de Estrategia y Proyectos de Obesidad de la farmacéutica danesa. El nuevo presidente de Lilly España, Julio Gay-Ger, fue antes director de Marketing en el área de Salud Cardiometabólica de esta farmacéutica estadounidense, salto que ejecutó para sustituir a Christina Vega, tras ser nombrada vicepresidenta sénior de ventas en esa unidad, precisamente, de Salud Cardiometabólica.

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