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SIN CAMBIOS RESPECTO A JUNIO

El BCE mantiene los tipos en el 2,25% y alerta de que el shock energético aún no se ha materializado por completo

La institución presidida por Christine Lagarde se concederá el verano para analizar la nueva avalancha de cifras, y tomará una nueva decisión en septiembre

El BCE mantiene alerta porque el shock energético aún no se ha materializado por completo

Martin Lamberts/European Central / DPA - Archivo

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Jaime Mejías

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El Banco Central Europeo (BCE) ha seguido el guion, aunque no oculta la incomodidad de su postura ante la acechante incertidumbre geopolítica que soporta en estos momentos el mundo. La institución presidida por Christine Lagarde ha dejado los tipos de interés de la Eurozona en el 2,25%, nivel al que los aupó el mes pasado ante la amenaza inflacionaria que suponía —y sigue suponiendo— la guerra entre EEUU, Israel e Irán, que dura ya más de 140 días.

"Las perspectivas para los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente en un nivel próximo al del escenario de referencia de las proyecciones de los expertos del Eurosistema de junio y claramente por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo", reza el comunicado del BCE.

Declaración de intenciones

El organismo percibe que la incertidumbre sigue siendo elevada, y alerta de que "el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente". Esta declaración, aunque velada, como se estila en Fráncfort, invita a pensar que al BCE le quedan balas en la recámara para seguir luchando contra la inflación, sugiriendo una subida en septiembre.

La institución presidida por Christine Lagarde avisa de que mantendrá su enfoque metódico, basado en los datos, y sin comprometerse con ninguna senda predefinida. Sin embargo, lanza una advertencia. "Las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria".

Dado que la inflación de la Eurozona se moderó en junio hasta el 2,8%, desde el alarmante 3,2% que marcó el mes anterior, el organismo con sede en Fráncfort puede permitirse poner en pausa su política monetaria, al menos durante el verano, y esperar a una nueva ronda de datos y proyecciones para volver a evaluar su postura. El BCE hace honor así al lema que ha definido su línea de actuación durante los últimos años: un enfoque basado en datos, sin comprometerse con un curso de acción concreto.

Una pausa que no despeja las dudas

Un cuórum formado por analistas y el mercado daba por descontado que el BCE dejaría los tipos donde los fijó el mes pasado. La herramienta de predicción 'ECB Watch', que actúa como aglutinador del mercado, daba el pasado miércoles un 92% de posibilidades a este escenario, reservando un residual 8% a una subida. Sin embargo, donde sí se prevé que Lagarde y los suyos muevan ficha es en la próxima reunión, programada para el 10 de septiembre. En esas fechas, una subida cuenta con cerca de un 80% de posibilidad.

Los analistas se decantan también por esta tesis. Miembros de las casas de análisis económico y financiero más influyentes de EuropaGenerali Investments, Crédit Mutuel o J Safra Sarasin— coincidían en que este jueves sería un día tranquilo en la sede del BCE, pero que, tras la pausa del verano, llegaría el momento de reevaluar cifras e indicadores, especialmente si las conversaciones entre Washington y Teherán siguen estancadas para ese entonces.

Vigilancia exhaustiva

Precisamente el recrudecimiento de las tensiones entre ambos países, que iniciaron las hostilidades a finales de febrero, ha llevado a los analistas a apostar por un nuevo encarecimiento del precio del dinero para iniciar el curso tras el receso estival. "Creemos que el BCE debería enviar un mensaje «hawkish» para anunciar otra subida de tipos en septiembre, dada la falta de una solución para la reapertura del estrecho de Ormuz, pero debería mantener su postura política de "dependencia de los datos", considera uno de los expertos consultados.

En la rueda de prensa posterior a la decisión, Lagarde ha defendido que el BCE sigue en buena posición para afrontar la incertidumbre derivada del conflicto, añadiendo que prestará "especial atención" a cualquier riesgo de efectos de segunda ronda de cara a su reunión del próximo mes de septiembre. La presidenta ha revelado que la decisión de mantener los tipos ha sido unánime, aunque algunos gobernadores expresaron una disposición inicial a elevar las tasas.

"Estaremos especialmente atentos a cualquier riesgo de efectos de segunda ronda", ha advertido la francesa, que ha subrayado que, por el momento, no se están observando. "No los estamos viendo", ha asegurado.

La continuidad al frente del BCE

Por otro lado, la presidenta del BCE ha asegurado que no dejará la entidad antes de 2027, pese a que solo hace unas semanas afirmó en una entrevista que valoraría dejar su cargo antes de tiempo en caso de que el debate político francés requiriese una voz europea. La francesa ha reiterado que, mientras que exista una situación de incertidumbre, "el capitán se queda en el barco". "Cuando hay nubes en el horizonte, el capitán se queda en el barco y este capitán se queda en este barco mientras haya nubes en el horizonte", ha zanjado.

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