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Reacciones al proyecto

La ampliación de la AP-7 convence al tejido económico, que pide rapidez: “No podemos esperar otros 10 años”

Pimec, la Cambra de Comerç, el RACC y el Col·legi d'Enginyers coinciden en que los terceros y cuartos carriles son necesarios, pero reclaman licitar cuanto antes unas actuaciones que acumulan mucho retraso

El Ministerio de Transportes trabaja en cuatro proyectos de ampliación de carriles de la AP7 por 500 millones

Vista de l’autopista AP-7 a l’altura de Torredembarra.

Vista de l’autopista AP-7 a l’altura de Torredembarra. / Zowy Voeten

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Cristina Buesa

Cristina Buesa

Barcelona
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La ampliación de la AP-7 ha encontrado un respaldo prácticamente unánime entre el tejido económico y técnico catalán. Empresarios, ingenieros y especialistas en movilidad consideran que los nuevos terceros y cuartos carriles son imprescindibles para resolver el colapso de la principal autopista del país, pero advierten de que el principal problema ya no es el diagnóstico, sino la lentitud con la que avanzan los proyectos. EL PERIÓDICO publicó días atrás que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible trabaja en cuatro actuaciones para ampliar la capacidad de la vía por más de 500 millones de euros, con nuevos carriles entre Sant Celoni y Montornès del Vallès, Martorell y Vilafranca Centre, la B-23 y Martorell, y L'Hospitalet de l'Infant y Amposta. Ahora, las principales organizaciones económicas reclaman que esos proyectos dejen de estar sobre el papel y se traduzcan cuanto antes en licitaciones, adjudicaciones y obras.

Quien se muestra más contundente es el presidente de Pimec Logística y vicepresidente de la comisión de Infraestructuras de la Cambra de Comerç, Ignasi Sayol. Mientras atiende a este diario telefónicamente observa desde la carretera una nueva retención en la AP-7 en sentido contrario. "La autopista está parada otra vez", se lamenta. A su juicio, la situación del Vallès ha superado hace tiempo cualquier margen razonable. "Tenemos puntas de 35.000 camiones y ese volumen es inasumible", asegura. En La Jonquera, añade, circulan unos 15.000 vehículos pesados al día antes de concentrarse en el corredor metropolitano.

Los nuevos carriles de la AP-7
Infografía sobre los nuevos carriles de la AP-7.

Por seguridad y capacidad

Sayol sostiene que las ampliaciones "se necesitan desde hace años", tanto por razones de seguridad como por capacidad, y lamenta que el debate sobre las infraestructuras se eternice mientras los proyectos apenas avanzan. "Estamos hartos de hablar con unos y otros. Hacemos informes, fijamos prioridades y objetivos, pero necesitamos empezar a ver que se hacen cosas", afirma. A su juicio, el déficit de infraestructuras ya tiene consecuencias directas sobre la competitividad de las empresas. Pimec presentó hace unos meses un informe que concluía que las congestiones viarias provocan pérdidas de productividad, retrasos en las entregas y un aumento de los costes logísticos. "Las mercancías no llegan a tiempo y eso resta eficiencia a toda la economía", resume.

Camiones circulando por la AP-7 a la altura de lo que fue el peaje de La Roca

Camiones circulando por la AP-7 a la altura de lo que fue el peaje de La Roca / Ferran Nadeu

El representante empresarial defiende que el refuerzo de la AP-7 debe ir acompañado de una estrategia ferroviaria para las mercancías, aunque considera que no puede confiarse toda la solución al tren. Es especialmente crítico con la futura línea Orbital Ferroviaria, una infraestructura que, en su opinión, tardará décadas en materializarse. "Necesitamos una estrategia ferroviaria única y consensuada, al margen del debate político", reclama.

"Ya han pasado cinco años"

En el RACC también consideran que el tiempo empieza a jugar en contra. El director del Área de Movilidad, Christian Bardají, recuerda que el club automovilístico lleva advirtiendo desde el levantamiento de los peajes en 2021 de que la AP-7 había quedado sin capacidad suficiente para absorber el incremento del tráfico. "El gran problema es la capacidad. No se trata solo de hacer más carriles, sino de gestionar mejor la autopista", advierte el ingeniero.

Sin embargo, cree que las soluciones estructurales avanzan con demasiada lentitud. "Sabemos que mejorar la AP-7 requiere diez años, pero lamentamos que ya hayan pasado cinco y prácticamente no se haya hecho nada", afirma. Recuerda que ya en 2022 se anunciaron actuaciones por cerca de 1.000 millones de euros y considera que, pese a ello, "siguen sin existir compromisos claros de ejecución ni calendarios definidos". "Cuando llegue la solución será demasiado tarde", advierte.

Una arteria europea

Bardají defiende que la ampliación de la capacidad debe ir acompañada de medidas de gestión de la movilidad, un mejor mantenimiento de la infraestructura y una visión conjunta de toda la red viaria catalana. En ese contexto vuelve a plantear la conveniencia de implantar un sistema de pago por uso que permita gestionar la demanda y garantizar la financiación del mantenimiento de las carreteras de alta capacidad.

Tráfico intenso en la AP-7 a la altura de Cerdanyola del Vallès

Tráfico intenso en la AP-7 a la altura de Cerdanyola del Vallès / Ferran Nadeu

Una visión similar comparte el decano del Col·legi d'Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya, Pere Calvet, que considera que la AP-7 afronta simultáneamente un problema de mantenimiento y otro de capacidad. Sobre este último cree que el debate ya no debería ser "ideológico". "Es una arteria europea y el tráfico de paso no dejará de crecer", sostiene. Aunque apuesta por potenciar el transporte ferroviario de mercancías, advierte de que este nunca absorberá por sí solo el volumen de vehículos pesados que circula por el corredor mediterráneo.

Reforzar corredores alternativos

"Cualquier mejora es bienvenida. Vamos tarde, pero si hay que hacer el cuarto carril, hay que hacerlo", resume. Calvet también reclama una mayor agilidad administrativa por parte del Gobierno para ejecutar este tipo de actuaciones y abre la puerta a que la Generalitat asuma una gestión más directa de determinados aspectos de la autopista si ello permite mejorar el mantenimiento y acelerar las inversiones.

El decano añade otro elemento al debate: la resiliencia de la red viaria. Considera necesario reforzar corredores alternativos para que, cuando se produzca un accidente o una incidencia grave en la AP-7, existan itinerarios capaces de absorber parte del tráfico. "Si falla una infraestructura, tiene que existir otra que permita mantener la movilidad", señala.

Actuaciones anunciadas

Desde la Cambra de Comerç de Barcelona, la directora de Estudios de Infraestructuras, Alícia Casart, pone el foco en los plazos. Recuerda que buena parte de las actuaciones fueron anunciadas hace ya varios años y considera que el siguiente paso debe ser la licitación de las obras. "Eso es lo que queremos escuchar", afirma. A su juicio, los proyectos "ya son historia conocida" y lo verdaderamente relevante ahora es que comiencen a ejecutarse. "No se pueden seguir dejando pasar los años", concluye.

Tráfico intenso en la AP-7 a la altura de Cerdanyola del Vallès

Tráfico intenso en la AP-7 a la altura de Cerdanyola del Vallès / MANU MITRU

Pese a los distintos matices, las cuatro organizaciones coinciden en el diagnóstico. Catalunya necesita ampliar la capacidad de la AP-7 con terceros y cuartos carriles allí donde la intensidad de tráfico ha superado hace tiempo el diseño original de la infraestructura, completar la remodelación de enlaces prevista entre el Estado y la Generalitat y acelerar unas actuaciones que consideran imprescindibles para la movilidad y para la competitividad de la economía catalana. El consenso existe. Lo que reclaman ahora es que las máquinas lleguen antes que los próximos anuncios.

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