Impacto económico
Ocho millones de españoles impulsan el negocio de los Fantasy hasta los 575 millones
El mercado mundial de estos juegos alcanzará los 40.000 millones este año y casi duplicará su tamaño hasta 2031. España afronta la final del Mundial contra la Argentina de Lionel Messi con una comunidad de entrenadores virtuales que representa a uno de cada seis habitantes

El capitán español Rodri celebra el triunfo en semifinales del Mundial ante Francia en Arlington. / Kenneth Fernandez / EFE

Coleccionar los cromos del Mundial, comprar camisetas históricas, recuperar juguetes de otras épocas o competir por construir el mejor equipo virtual. Jugar ya no es solo cosa de niños. El auge de los llamados kidults —adultos que mantienen aficiones y hábitos de consumo tradicionalmente asociados a la infancia— ha convertido el ocio, la nostalgia y el coleccionismo en industrias cada vez más relevantes.
A esta tendencia se suma la expansión de los juegos Fantasy, una versión digital y competitiva de la pasión por el fútbol. El fenómeno cobra especial fuerza a un día de que España dispute la segunda final mundialista de su historia. La selección se enfrentará este domingo a la Argentina de Lionel Messi en el MetLife Stadium de Nueva York, a partir de las 21.00, hora peninsular española.
Mientras millones de aficionados preparan el partido, otros tantos revisan estadísticas, alineaciones y valores de mercado desde el teléfono. Lamine Yamal, Julián Álvarez, Kylian Mbappé o Harry Kane no son únicamente estrellas del fútbol: también son activos virtuales que se compran, venden o intercambian en ligas privadas.
LaLiga Fantasy, Biwenger, Comunio, Mister Fantasy y Futmondo forman parte de un ecosistema que acumula más de 20 millones de descargas históricas en España. Aunque las empresas aplican metodologías diferentes y no existe un registro oficial común, las estimaciones apuntan a que más de ocho millones de personas juegan activamente a estas aplicaciones. Es decir, aproximadamente uno de cada seis españoles.
Hasta 750 millones en España
Determinar cuánto genera esta actividad en España no es sencillo. Deep Market Insights situó el mercado español en 575,8 millones en 2025 y prevé que crezca a un ritmo anual del 15,47% hasta 2034. La consultora atribuyó a España un 2% de la industria mundial.
A partir de esas referencias y de las previsiones globales de Mordor, el mercado español podría moverse en 2026 dentro de una horquilla aproximada de entre 580 y 750 millones de euros. Repartida entre ocho millones de jugadores, equivaldría a un valor económico de entre 73 y 93 euros anuales por usuario.
Esta cantidad no representa necesariamente el dinero que cada participante paga de su bolsillo. El cálculo incluye también el valor generado por la publicidad, las colaboraciones comerciales, los servicios prémium y otras vías de monetización.
Un mercado mundial de 40.000 millones
El fenómeno español se integra en una industria global en plena expansión. Mordor Intelligence calcula que el mercado mundial de los Fantasy alcanzará los 40.000 millones de euros en 2026, frente a los 37.280 millones del año anterior. La consultora prevé que el negocio llegue a los 80.000 millones en 2031, con un crecimiento anual del 13,66%. En apenas cinco años, por tanto, la industria prácticamente duplicará su tamaño.
El teléfono móvil se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento de esta industria. Las plataformas obtienen ingresos mediante publicidad, suscripciones, funciones prémium, cuotas de participación y activos digitales. El informe apunta que el 61% de los usuarios a nivel mundial pagaron por jugar a estas plataformas, aunque este modelo tiene una implantación muy desigual según el país y su regulación.
Del nicho a fenómeno social
En España predominan las ligas privadas de temporada entre amigos, familiares y compañeros de trabajo. Los participantes reciben un presupuesto ficticio, fichan futbolistas y obtienen puntos en función de su rendimiento real. Una lesión, una expulsión o un gol en los últimos minutos pueden alterar simultáneamente el resultado del partido y la clasificación virtual.
La competición desborda además los límites de la aplicación. Continúa en los grupos de WhatsApp, en las cenas cuyos gastos pagan los perdedores y en las hojas de cálculo que registran los resultados de cada jornada. El dinero funciona en ocasiones como incentivo para impedir que quienes empiezan mal abandonen la liga antes de tiempo.
El impacto económico va mucho más allá de las plataformas. Los Fantasy generan tráfico para medios y creadores de contenido, aumentan el interés por partidos aparentemente secundarios y pueden estimular la contratación de televisión de pago, la venta de entradas o la compra de camisetas.
En vísperas de una final histórica contra la Argentina de Messi, millones de españoles volverán a mirar el móvil para consultar goles, asistencias y alineaciones. Algunos lo harán para completar su colección de cromos; otros, para comprobar si su delantero virtual les ha dado la victoria. El juego se ha hecho adulto y, con él, también el negocio.
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