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ACTIVOS

El despegue en bolsa de la ACS de Florentino Pérez

El valor de las acciones de la constructora se ha quintuplicado en los últimos cuatro años, hasta capitalizar casi 34. 000 millones

Florentino Pérez, presidente de ACS

Florentino Pérez, presidente de ACS / Cedida

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Gabriel Santamarina

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Madrid
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El 24 de mayo de 2024, Criteria —brazo inversor de la Fundación La Caixa— desembolsó 983 millones de euros por el 9,36% de ACS. Pagó 38,65 euros por cada uno de los 25,43 millones de títulos que compró a la propia compañía. Poco más de dos años después, con la acción alrededor de los 120 euros, aquel paquete vale hoy unos 3.052 millones. Es decir, el valor de aquel primer paquete se ha más que triplicado y CriteriaCaixa acumula una plusvalía latente de casi 2.070 millones, sin contar los dividendos recibidos.

El caso de Criteria es solo la expresión más rentable del 'boom' bursátil que vive ACS. La compañía se revalorizó un 75,2% durante 2025, situándose en la novena plaza de los títulos que más subieron, y acumula otra subida superior al 40% en 2026, lo que la sitúa como el tercer valor más alcista del Ibex 35 en lo que va de año. Ferrovial, uno de sus principales comparables bursátiles, apenas avanza alrededor de un 1% en 2026, mientras Acciona gana cerca de un 30%. Desde el cierre de 2022, cuando cotizaba a 26,77 euros, sus títulos se han multiplicado por 4,5 y su capitalización ha pasado de 7.607 millones a casi 34.000 millones. El principal beneficiario ha sido su presidente y máximo accionista, Florentino Pérez, titular de alrededor del 15% del capital, participación valorada en cerca de 5.000 millones de euros.

El Código de la Cotización de ACS

Detrás de esta revalorización hay un cambio de modelo que Florentino Pérez resumió en la última junta. "En nuestro sector no basta con crecer: tan importante como crecer es hacerlo bien, seleccionando los proyectos adecuados, cuidando los márgenes y protegiendo la generación de caja", afirmó el presidente. La estrategia se apoya en cuatro grandes vectores: los centros de datos y otras infraestructuras tecnológicas, las autopistas de peaje dinámico, la expansión en Estados Unidos y Australia y el crecimiento en actividades de alto valor añadido como los semiconductores, la biofarmacia, la defensa y los minerales críticos.

Entre 2023 y 2025, el beneficio atribuible creció un 22%, desde 780 hasta 950 millones. Desde el cierre de 2023, mientras tanto, el valor de ACS en Bolsa casi se ha triplicado. ACS gana más, tiene una cartera récord y genera caja, pero lo que realmente ha cambiado es la percepción sobre la calidad y duración de esos beneficios. Los inversores han dejado de mirar a ACS únicamente como una gran constructora internacional. Álvaro Navarro, analista de Bestinver Securities, considera que ACS "ha apostado por simplificar toda su estructura y se ha reposicionado geográficamente hacia Estados Unidos y Australia" para buscar márgenes más estables. La compañía ha pasado de desarrollar obras míticas en territorio nacional, como la Torre Agbar o el Aeropuerto de Barajas, a los grandes centros de datos de Meta o dique seco en la base naval de Pearl Harbor, en Hawái, para la Marina estadounidense.

Descripción de las principales métricas de ACS.

Fernando González Cuervo, socio responsable del sector de Construcción e Infraestructuras de EY, coincide: “Estados Unidos y Australia son economías con elevados planes de inversión pública y privada, marcos regulatorios estables y una fuerte visibilidad de la demanda a largo plazo”. Esa internacionalización permite diversificar los ingresos y reforzar la resiliencia del negocio.

El primer movimiento se produjo antes de que la inteligencia artificial copara las presentaciones a inversores. En diciembre de 2021, ACS vendió a Vinci la mayor parte de su división de Servicios Industriales, agrupada en torno a Cobra, en una operación valorada en 5.580 millones. La operación le proporcionó 4.980 millones de caja. Perdió una actividad relevante, pero ganó capacidad para invertir y concentrarse en infraestructuras.

Después ordenó un conglomerado especialmente complejo. ACS controla Turner y CIMIC a través de la alemana Hochtief, de la que posee alrededor del 80%. En paralelo, rotó la cartera hacia modalidades contractuales de menor riesgo, en las que el cliente asume una mayor parte de las posibles desviaciones de costes y plazos. "Actualmente nuestra cartera tiene un volumen de contratos de menor riesgo superior al 90%", aseguró Juan Santamaría, consejero delegado, en la última junta.

Un plan que se queda corto

El giro quedó plasmado en el plan estratégico presentado en abril de 2024. ACS se propuso alcanzar en 2026 unas ventas de entre 43.000 y 48.000 millones, un beneficio atribuible de entre 850 y 1.000 millones y generar entre 3.300 y 4.000 millones de caja operativa neta durante los tres años. También prometió destinar al menos 2.000 millones a sus accionistas.

Esta guía se quedó corta porque, en 2025, la constructora alcanzó una facturación de 49.848 millones, por encima del techo fijado para 2026; ganó 950 millones y cerró el ejercicio con una cartera de contratos valorada en 92.858 millones. El flujo de caja operativo neto alcanzó 2.212 millones. Con buena parte de los objetivos alcanzados, ACS prepara un nuevo plan para 2027-2029 que espera presentar a final de año. Jefferies sitúa la cita en noviembre y considera que será un catalizador bursátil, porque permitirá elevar metas y poner cifras a los activos en desarrollo.

Los centros de datos, pilar de crecimiento

Si algo explica el éxito bursátil de ACS en los últimos meses es su apuesta por los centros de datos. A través de Turner, su filial en Estados Unidos, la empresa del Ibex 35 se adelantó al ciclo inversor y se consolidó como uno de los mayores contratistas mundiales de estas infraestructuras. “Fue un 'first mover'. Turner es la principal constructora de estas instalaciones. Trabaja para Microsoft o Meta y es un constructor fiable. Hay poco riesgo de ejecución y el cliente quiere rapidez. Esto genera caja”, sostiene Navarro, de Bestinver.

Visualización de la facturación de ACS por regiones.

Las ventas de Turner crecieron un 33,9% en 2025, hasta 25.786 millones, y su aportación al beneficio neto de ACS se disparó un 66,6%, hasta 549 millones. En el primer trimestre de 2026, sus ventas aumentaron otro 25% a tipos de cambio constantes, el margen de ebitda alcanzó el 3,9% y el margen antes de impuestos se situó en el 3,8%, frente al 2,1% de 2019. Su cartera llegó a 42.300 millones.

“Hay un segmento que destaca por encima de todos: la infraestructura digital”, afirmó Santamaría. En 2025, los centros de datos aportaron adjudicaciones a ACS por 17.600 millones, un 130% más y alrededor del 28% de toda la contratación. Turner construye para Meta dos campus en Estados Unidos: uno en Luisiana y otro en Indiana. La tecnológica prevé invertir más de 10.000 millones de dólares en cada uno.

“Los centros de datos están creciendo porque la economía es cada vez más digital. No es una moda tecnológica, sino un cambio estructural. Hoy no se transportan solo personas y mercancías, también se mueven datos, y esos datos necesitan una infraestructura física para almacenarse y procesarse de forma segura”, resume Begoña Villacís, directora ejecutiva de SpainDC.

De constructor a inversor en centros de datos

La experiencia acumulada por ACS en este mercado, donde ha participado en el desarrollo y construcción de más de 5,5 GW de capacidad, ha llevado al grupo a reforzarse en esta área. Primero, con la compra de la ingeniería irlandesa Dornan para extender a Europa sus capacidades eléctricas y mecánicas. Y, segundo, pasando de constructor a inversor.

En noviembre de 2025, ACS anunció una alianza con Global Infrastructure Partners (GIP), integrado en BlackRock, y en enero completó la creación de una plataforma conjunta al 50%. El grupo aportó 1,7 GW de proyectos en Europa, Estados Unidos y Australia, valorados en unos 2.000 millones. El objetivo es dejar de ser únicamente el encargado de la obra para participar también en la compra del suelo, la obtención de energía y permisos, la comercialización y la explotación de los activos.

González Cuervo vincula la apuesta al crecimiento digital y a la búsqueda de independencia tecnológica. “La inteligencia artificial, el aumento del tráfico de datos y la digitalización de empresas y administraciones están generando una demanda muy relevante de nueva capacidad”, señala. También ve oportunidades en la operación y el mantenimiento.

Jefferies calcula que llevar capacidad desde una fase inicial hasta su comercialización puede duplicar aproximadamente el valor del capital invertido y que ponerla en funcionamiento puede triplicarlo de nuevo. En mayo valoraba en 1.931 millones este negocio de ACS y señalaba la firma de contratos como el catalizador pendiente. Su escenario contempla comercializar unos 250 MW en 2026. “Todavía es un negocio pequeño y con más riesgo. La clave es buscar clientes, ocupar la capacidad informática y hacer crecer la cartera”, advierte Navarro.

ACS respondió en mayo con una operación doble. Emitió 5,43 millones de nuevas acciones y captó 679 millones, al tiempo que terminó dos operaciones de derivados que dieron lugar a la colocación de otros 11,12 millones de títulos y le aportaron alrededor de 1.100 millones. En total, obtuvo cerca de 1.780 millones para acelerar un marco de inversión en capital propio de entre 5.500 y 6.000 millones.

CriteriaCaixa invirtió otros 509 millones y elevó su participación del 9,36% al 10,65%, mientras Rosán Inversiones, vehículo de Florentino Pérez, desembolsó 150 millones y pasó del 14,58% al 14,72%. CriteriaCaixa pagó esta vez 125 euros por título, más del triple de los 38,65 euros abonados en 2024.

La operación recuperó una relación empresarial con más de dos décadas de historia entre Isidro Fainé y Florentino Pérez. En 2002, Dragados y “la Caixa” acordaron fusionar Áurea y Acesa, una operación de la que nació Abertis al año siguiente. Tras la entrada de CriteriaCaixa en ACS, Fainé fue nombrado vicepresidente primero del grupo en julio de 2024.

Las autopistas que cambian de precio

Los centros de datos no son la única vía para convertir construcción en activos de largo plazo. El otro gran vector son las conocidas en el argot como 'managed lanes'. Son carriles de peaje variable que discurren en paralelo a autovías gratuitas. Su tarifa se ajusta en función del tráfico para garantizar una velocidad mínima.

Este negocio también se beneficia de una necesidad estructural: “Numerosos países desarrollados afrontan la modernización de infraestructuras que están alcanzando el final de su vida útil. Este es específicamente el caso de Estados Unidos en el transporte terrestre”, apunta González Cuervo.

Las 'managed lanes' han sido uno de los grandes motores del crecimiento de Ferrovial en Norteamérica. El gran proyecto de ACS en este negocio es la SR-400 de Atlanta, adjudicada junto con Acciona y Meridiam. La concesión, de 50 años, comprende más de 25 kilómetros de nuevos carriles. La construcción supera los 4.600 millones de dólares y la inversión total estimada alcanza los 10.800 millones, incluido un canon concesional inicial de 4.050 millones. Jefferies atribuye solo a la participación de ACS un valor actual de 1.049 millones de euros. “Es un vector de crecimiento brutal”, resume Navarro, de Bestinver.

Este negocio es complementario a Abertis, la histórica participada del grupo que explota autopistas en distintos países. Abertis, participada al 50% por ACS y al 50% por Mundys, obtuvo en 2025 unos ingresos de 6.149 millones y un ebitda de 4.374 millones. Su consejo propuso distribuir 600 millones entre sus accionistas. “Abertis aporta estabilidad, visibilidad y una plataforma idónea para seguir desarrollando infraestructuras”, defendió Santamaría en la última junta de accionistas.

La otra cara de esta participada son sus 22.717 millones de deuda neta y la necesidad de sustituir concesiones. El plan proyectaba que la cartera actual permitiría mantener el dividendo hasta 2038, pero existen dudas en el mercado. “Tienen que ser muy activos en rotar la cartera. El dividendo de 600 millones algunos lo ponen en entredicho con ese nivel de deuda”, señala el analista de Bestinver. En los últimos meses, Abertis ha reforzado su cartera con la compra de la A63 francesa y de activos concesionales en Puerto Rico.

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