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Organizaciones empresariales

Choque por la productividad de la economía catalana: el informe Fénix enfrenta a economistas y organizaciones

El ambicioso informe sobre la productividad de seis economistas de prestigio no ha tenido el consenso que sí lograron los informes de Draghi o Letta

Los sectores con salarios por debajo de 27.500 euros “subvencionan” el modelo económico catalán, según un informe

Presentación del Informe Fènix el pasado 15 de mayo en Barcelona.

Presentación del Informe Fènix el pasado 15 de mayo en Barcelona. / ACN

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Albert Martín

Albert Martín

Barcelona
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El pasado 15 de mayo se presentó en Barcelona un ambicioso informe sobre la situación económica de Catalunya. Lo firmaban seis autores de prestigio: Xavier Cuadras, Modest Guinjoan y Miquel Puig (como autores principales) y Jaume Ventura, Guillem López-Casasnovas y Jordi Galí como asesores

En un debate sobresaturado de diagnósticos sobre los males endémicos de la economía catalana, el ‘informe Fènix’ señalaba con crudeza cuál es la situación actual, pero iba más allá: citaba culpables. El estudio señalaba directamente a los sectores de escaso valor añadido, como el turismo, la industria cárnica o el reparto de última milla. Su conclusión era clara: los sectores con salarios por debajo de los 27.500 euros anuales no resultan sostenibles y perjudican a la economía.

La intención de los autores era generar debate y lo cierto es que lograron muchos titulares en los primeros días, para toparse, pasadas unas semanas, con un sólido muro de silencio. El mejor ejemplo se produjo 15 días después de la presentación del trabajo, con la celebración de las jornadas del Cercle d’Economia. Para gran sorpresa de no pocos asistentes, el informe ni siquiera fue citado a lo largo de las tres jornadas.  

En sentido contrario, partidos abiertamente antiinmigración como Vox y Aliança Catalana se han hecho suyo el estudio como arma ideológica contra los inmigrantes y su aportación a la economía.

¿Qué ha pasado con el Fènix? ¿Por qué ha calado tan poco un informe ambicioso, tras años en que el ‘informe Letta’ o el ‘informe Draghi’ han sido un marco de referencia en el debate público? EL PERIÓDICO ha tratado de responder a estas preguntas. 

Opiniones confrontadas

En primer lugar, conviene apuntar que las organizaciones empresariales catalanas no se hicieron eco del informe. La docena de voces consultadas por este diario coincide en señalar una causa para ello: prácticamente todas ellas tienen sus propios informes y expertos sobre la productividad. El Cercle d’Economia, por ejemplo, arrancó en 2025 la Iniciativa para la Productividad y la Innovación y cuenta con sus propias conclusiones sobre el tema. 

Recientemente, su presidenta, Teresa Garcia-Milà, lamentaba que el enfoque actual "ha permitido sostener el crecimiento del PIB y el empleo, pero ha generado ganancias muy limitadas de renta per cápita y una pérdida de posiciones relativas en el contexto europeo". En este sentido, la entidad reclama un modelo "más intensivo en productividad, compatible con una inmigración más moderada en volumen, más ordenada y alineada con las necesidades y capacidades reales del país".

La Cambra de Comerç también ha afrontado la cuestión recientemente. Apenas un mes después de la publicación del informe Fènix presentó un estudio cuya principal conclusión es que la productividad catalana mejora a un ritmo inédito. Según el estudio, presentado por la directora de la Memòria Econòmica de Catalunya, Carme Poveda, Catalunya cerró 2025 con un crecimiento del PIB del 2,7%, casi el doble que la zona euro, con el PIB por habitante subiendo un 1,6%, dato calificado de "muy positivo". Por su parte, la productividad por hora trabajada aumentó un 1,1%, un dato que la Cambra interpreta como una señal de que la economía catalana está creciendo de una forma más equilibrada que en etapas anteriores. El Banco de España también abona la tesis de la mejora de la productividad en los últimos años, tras lustros de estancamiento.

Sectores agraviados

Otro aspecto relevante es que el informe no gustó a los sectores señalados. El turismo representa cerca de un 15% del PIB catalán y las empresas que operan en este sector tienen una notable influencia. Lo cierto es que ni la Confederació Empresarial d’Hostaleria i Restauració de Catalunya (Confecat) ni el Gremi d’hotels de Barcelona han querido atender a EL PERIÓDICO para explicar su punto de vista. Tampoco lo ha hecho la Federació Empresarial de Carns i Indústries Càrnies (FECIC)

Estos sectores tienen un gran número de empresas asociadas en patronales con un altavoz más potente, como es el caso de Foment del Treball (la patronal catalana de la gran empresa) y Pimec (la de las pequeñas y medianas compañías). En ambos casos han hecho una valoración negativa del informe Fènix. Un portavoz de Foment del Treball lo explicaba así: “Coincidimos en que a la economía catalana le falta productividad, pero no estamos de acuerdo con un informe que criminaliza sectores”

Pimec, por su parte, elaboró un documento interno valorando el informe Fènix. Este estudio, al que ha tenido acceso este diario, va en la misma línea: “Pimec comparte la preocupación del informe Fènix por la productividad, el PIB per cápita y los salarios, pero no comparte que la respuesta sea reducir sectores enteros”, explica. Además, apunta que Catalunya "necesita más productividad, no menos actividad” y en un plano técnico critica el citado informe: “El documento hace un salto no suficientemente demostrado cuando concluye que determinados sectores son ‘altamente subvencionados’ y que hace falta reducirlos”.  

El Govern, molesto

Pero si ha habido una campana del silencio con el informe Fènix se debe también a que al Govern de la Generalitat no le gustó el informe. Oficialmente, el Govern ha dado argumentos técnicos para ello. La pasada semana, en un acto en el Col·legi d’Economistes, David Lizoain, director general de Análisis y Prospectiva Económica del Departament de Economia, exponía que el problema de Catalunya en los últimas décadas ha sido que ha sufrido una “desindustrialización relevante”. “Nuestra apuesta pasa por ganar peso industrial, potenciar los servicios avanzados y centrarnos en una mejora general de todos los sectores de la economía, y no en disuadir a determinados sectores”, apuntó. Lizoain, además, manifestó su discrepancia con la metodología del informe. 

Otras voces familiarizadas con la controversia que ha rodeado al informe Fènix apuntan a una cuestión más primaria. “Los autores del informe cometieron el error de no avisar antes al Govern”, apunta. “Y además lo presentaron en el Col·legi de Periodistes, cosa que se leyó como que no sólo no avisaban sino que querían la máxima repercusión”, añade esta voz, que pide el anonimato. 

Según ha podido confirmar este diario, en la Generalitat se vio el informe, crítico con la situación económica, como un acto de hostilidad. Y no pasó por alto el hecho de que entre los autores estuviera Miquel Puig, que fue alto cargo del departament de Economia en la época en el Govern de Esquerra: “¿Él que hizo para arreglarlo?”, se han preguntado en el ejecutivo catalán. 

En el trasfondo de esta incomodidad existe un hecho que entre las organizaciones empresariales catalanas conocen bien: “Las entidades recibimos presiones y malas caras para que no demos malas noticias”, dice una voz familiarizada con esta relación con el Govern. Y desde este punto de vista, el informe Fènix se saltó la diplomacia habitual.  

Cabe recordar que el Govern sí que dio importante apoyo público al estudio de la Cambra, que ve la productividad catalana en un buen momento: acudieron a su presentación dos consellers (la de Economia, Alícia Romero, y el de Empresa, Miquel Sàmper), además del propio president Salvador Illa. El contraste con la acogida al informe Fènix és elocuente.

Femcat, financiador en la sombra del estudio

Para entender las vicisitudes e impacto del informe Fènix resulta esclarecedor viajar a su génesis. La docena de fuentes con que ha podido hablar EL PERIÓDICO apuntan que en su gestación fue clave el ingeniero Xavier Roig. Fue él quien se propuso poner la lupa en el problema de la productividad y para ello contactó con Guillem López-Casasnovas, que en el pasado había analizado las diferencias entre la economía de Ibiza y Menorca, donde se concluía que Ibiza genera tanta ocupación que su productividad acababa siendo menor. 

López-Casasnovas no contaba con el tiempo para llevar a cabo la propuesta, por lo que propuso a Roig algunos “‘big names’”. Fue así como Miquel Puig, Xavier Cuadras y Modest Guinjoan se sumaron al proyecto como autores principales, con López-Casasnovas, Jordi Galí y Jaume Ventura como asesores. 

Cuando el proyecto ya estaba en marcha, el equipo de economistas recibió un importante espaldarazo. En una fecha que se sitúa a finales de 2025 o principios de 2026, presentaron el proyecto a la fundación privada de empresarios Femcat, que aplaudió la iniciativa y les dio su apoyo. En aquel momento aún estaba presidida por Oriol Guixà, con Tatxo Benet como sucesor ‘in pectore’. Ambos empresarios, como el propio Xavier Roig, mantienen posturas políticas próximas a Junts, y se volcaron con el proyecto en términos de logística y difusión. Y, según ha podido saber EL PERIÓDICO, también financiaron la investigación, que ha remunerado a los tres autores principales del proyecto. Todo ello explica que, el primer espacio en que se presentó el trabajo a puerta cerrada fuera en Femcat. 

A preguntas de este diario, Tatxo Benet ha defendido que el informe es “una herramienta muy útil y necesaria” y ha dado sus razones para no haber hecho pública la implicación, también económica, de Femcat en su elaboración. “No nos gusta el protagonismo y creemos que lo mejor es que se hable de un informe hecho por seis economistas de prestigio e independientes”.

EL PERIÓDICO ha querido contactar con diversos autores del informe Fènix para recabar la impresión que tienen del impacto que ha tenido el informe. “Ha sido positivo, ha movido el 'statu quo'”, afirma López-Casasnovas. “Nuestro diagnóstico es muy compartido, pero entendemos que hay quien tiene compromisos con sus asociados”, añade en referencia a Foment y Pimec. 

En la misma línea se expresa Miquel Puig: “El impacto es mayor del que esperábamos y menor del que querríamos”. Preguntado sobre si esperaba algún apoyo del Govern, el economista se muestra comprensivo: “Un gobierno nunca saldrá a decir ‘tenéis razón, las cosas van mal y han tenido que venir unos señores de fuera a decirlo’”

La teoría según la cual el Govern pudo sentirse molesto porque desconocía la existencia del informe antes de su presentación tiene una réplica clara. “Sólo faltaría que hubiera que pedir permiso”, apunta López-Casasnovas. “Somos economistas independientes y hombres libres”, remacha Jordi Galí. Este prestigioso economista rechaza la idea de que el actual Govern haya podido sentirse herido: "Mucha gente tendría que sentirse molesta, de este y de mucho gobiernos anteriores".

De hecho, los autores desvelan que escribieron al president Illa para presentarle el proyecto, invitación para la que no obtuvieron respuesta. Durante la elaboración de este reportaje sí recibieron un mensaje del conseller de Presidència, Albert Dalmau, expresando interés en verles.

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