Mejora de la infraestructura
Aena invertirá 153 millones para transformar y "coser" la T2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat
La remodelación integral renovará de arriba abajo una terminal por la que ya pasan más de 20 millones de pasajeros al año, reabrirá el módulo A y reorganizará los accesos sin aumentar la capacidad aérea
Las obras se ejecutarán hasta 2032, mantendrán la actividad durante toda la intervención e incorporarán nuevos controles de seguridad, más intermodalidad, espacios de descanso y un gran eje paisajístico mediterráneo
Aena licita la reforma de la terminal T2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat por 65,2 millones de euros

Foto: Manu Mitru / vídeo: ACN

La T2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat ya no es la terminal secundaria que quedó relegada tras la inauguración de la T1. Por sus instalaciones pasan actualmente más de 20 millones de pasajeros al año, alrededor del 35% del tráfico del aeropuerto, una cifra que ha obligado a Aena a replantear por completo un edificio que ha ido creciendo por fases durante más de seis décadas. El gestor aeroportuario invertirá 153,4 millones de euros para transformarla de arriba abajo y, sobre todo, "coser" las distintas ampliaciones que han ido configurando la infraestructura.
La directora del aeropuerto, Eva Valenzuela, ha explicado este viernes que el objetivo no es cambiar la personalidad de la T2, sino devolverle una imagen unitaria. "Ha tenido un crecimiento que no ha sido homogéneo. Ha crecido por etapas y con una identidad arquitectónica que queremos coser", ha resumido. La actuación, prevista entre 2027 y 2031 y con finalización en 2032, será la mayor transformación desde la remodelación realizada con motivo de los juegos olímpicos de 1992. Aunque el visto bueno de los trabajos será con la aprobación del DORA III en septiembre, algunas obras ya han arrancado, tal como ha mostrado Valenzuela durante un recorrido por las instalaciones.
Sin renunciar a la identidad
La terminal fue construyéndose en distintas etapas, desde el edificio original hasta los módulos posteriores, la ampliación diseñada por el arquitecto Ricardo Bofill y la incorporación del intercambiador ferroviario y los aparcamientos. Una simple mirada a la terminal desvela esa historia. La evolución permitió incrementar su capacidad, sí, pero también dio lugar a un conjunto heterogéneo. El reto, según Valenzuela, es integrar todas esas piezas y mejorar la experiencia de los viajeros sin renunciar a la identidad de uno de los edificios más reconocibles de la historia aeroportuaria española.

La directora del aeropuerto de Barcelona-El Prat, Eva Valenzuela, explica los trabajos que se llevarán a cabo en la T2. / Manu Mitru
La inversión de 153,4 millones se repartirá entre cuatro grandes actuaciones: 10,7 millones para renovar elementos electromecánicos; 20,3 millones para adaptar el sistema de inspección de equipajes en bodega (SIEB); 53,9 millones para la adecuación integral de la terminal; y otros 68,1 millones destinados a actuaciones de mejora.
Fachada, rambla y eje verde
Uno de los cambios más visibles afectará a la fachada principal de la T2B. Aena conservará la característica estructura de vidrio y aluminio que identifica el edificio, pero sustituirá los materiales exteriores por otros más eficientes y de menor mantenimiento. La intervención también permitirá ganar luz natural y reorganizar completamente el espacio exterior.

La terminal T2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat recibe 20 millones de pasajeros al año. / Manu Mitru
El proyecto incorpora un gran eje vegetal situado delante del aparcamiento, ahora una campa de cemento y coches, con especies mediterráneas como olivos, cipreses, palmeras y romero, además de nuevo mobiliario urbano, iluminación y recorridos peatonales. La intención es que el acceso a la terminal deje de ser un simple espacio de tránsito y se convierta en una auténtica puerta de entrada a Barcelona, cosa que ahora no pasa.
En el interior de la propia terminal, la histórica Rambla de la T2, diseñada por Bofill en 1989 como columna vertebral del edificio, recuperará protagonismo. Se renovarán acabados, techos, iluminación y señalización y se crearán nuevas zonas de descanso, espacios de trabajo y áreas específicas para familias, con el objetivo de hacer más confortable el tiempo de espera.
Regresa la facturación en la T2A
Otra de las actuaciones más relevantes será la recuperación del módulo A. Desde la entrada en funcionamiento de la T1, este edificio había quedado destinado únicamente a llegadas y dejó de utilizarse para la facturación. La remodelación permitirá volver a incorporar este espacio a la operativa habitual, con nuevos accesos y mostradores de facturación. La actuación coincide además con el desarrollo del hotel aeroportuario de cuatro estrellas y cerca de 300 habitaciones adjudicado recientemente frente a este módulo.

Varios pasajeros esperan sus viajes en la terminal T2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat. / Manu Mitru
La reforma también pretende reforzar el carácter intermodal de la T2. Los recorridos entre metro, Rodalies y la futura conexión ferroviaria de la línea R-Aeroport de FGC serán más directos e intuitivos. La actual pasarela elevada desaparecerá cuando la nueva infraestructura ferroviaria quede soterrada y se renovarán escaleras mecánicas, ascensores y otros elementos electromecánicos.
También crecerá la zona previa a los controles de seguridad gracias a la reorganización de los accesos ferroviarios y a la construcción de un nuevo voladizo en la fachada. El aeropuerto instalará más filtros con tecnología EDSCB, que permiten mantener líquidos y dispositivos electrónicos dentro del equipaje de mano durante la inspección, reduciendo los tiempos de paso y haciendo más cómoda la vida a las personas que viajan.
El mosaico de Miró, a la espera
Desde Aena se asegura que las obras se desarrollarán manteniendo la terminal plenamente operativa. Los trabajos ya han comenzado en la parte correspondiente al sistema de inspección de equipajes y la adecuación integral arrancará en las próximas semanas.

La terminal T2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat. / Manu Mitru
Valenzuela ha insistido en que esta remodelación no forma parte del proyecto de ampliación del aeropuerto ni incrementará la capacidad de la T2. "Estos trabajos no aumentan la capacidad; lo que hacen es mejorar la terminal", ha subrayado. De hecho, ha recordado que antes de inaugurarse la T1 la antigua terminal llegó a superar los 30 millones de pasajeros anuales, por lo que todavía dispone de margen operativo.
La remodelación se integrará en el DORA III, el plan de inversiones aeroportuarias para el periodo 2027-2031, cuya aprobación está prevista para después del verano. Quedará fuera, por el momento, el traslado del mosaico de Joan Miró a la T1, una actuación que Aena mantiene como objetivo pero que continúa en estudio debido a la complejidad técnica que supone mover la obra, ha recordado la directora.
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