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El nuevo mercado laboral

Ni los idiomas ni la informática: las habilidades que la OCDE, LinkedIn y PwC creen que marcarán la diferencia en el mercado laboral

Las empresas siguen valorando los títulos universitarios, pero cada vez pesan más las capacidades demostrables y el dominio de la IA

Las empresas empiezan a buscar habilidades antes que carreras universitarias.

Las empresas empiezan a buscar habilidades antes que carreras universitarias. / Unsplash

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Durante décadas estudiar una carrera era el gran seguro laboral. Pero la inteligencia artificial está cambiando esa lógica. La OCDE, PwC, LinkedIn o el Foro Económico Mundial coinciden en la misma idea de que futuro del empleo dependerá menos de las credenciales académicas y más de las habilidades que una persona sea capaz de demostrar y actualizar a lo largo de su vida profesional.

No significa que las titulaciones hayan dejado de importar. Pero sí que cada vez son menos suficientes por sí solas.

La OCDE habla del fin de la ‘titulitis’

En uno de sus últimos informes sobre el mercado laboral, la OCDE sostiene que las economías avanzadas están evolucionando hacia un modelo denominado “skills-first”, es decir, un mercado laboral basado en habilidades y competencias demostrables.

El organismo internacional considera que los títulos universitarios siguen siendo una herramienta útil para acreditar conocimientos, pero advierte de que ya no reflejan necesariamente todo lo que una persona sabe hacer ni se adaptan con la velocidad suficiente a las nuevas necesidades de las empresas.

La organización llega incluso a definir las habilidades como la nueva “moneda del trabajo”, en un contexto en el que las trayectorias profesionales son cada vez menos lineales y las necesidades de las compañías cambian más rápido que los planes de estudio universitarios.

Además, los datos de la OCDE muestran que más de un tercio de los trabajadores consideran que sus habilidades no encajan completamente con las exigencias de su puesto de trabajo, mientras que numerosas empresas reconocen dificultades para encontrar candidatos con las capacidades que necesitan.

La inteligencia artificial está acelerando el cambio

La expansión de la IA es uno de los principales motivos detrás de esta transformación. Un análisis de PwC, basado en cerca de mil millones de ofertas de empleo en todo el mundo, concluye que las habilidades requeridas en las profesiones más expuestas a la inteligencia artificial están cambiando mucho más rápido que en el resto de ocupaciones.

Lejos de destruir empleo de forma masiva, la IA parece estar premiando especialmente a quienes saben utilizarla como herramienta de trabajo.

En una línea similar se sitúan los análisis elaborados por Deutsche Bank, que apuntan a que la inteligencia artificial está actuando, al menos por ahora, más como un complemento que como un sustituto del trabajo humano.

El mensaje que trasladan los expertos es relativamente claro: el riesgo no es tanto competir contra la IA, sino competir contra profesionales capaces de trabajar mejor con ella.

Las habilidades que empiezan a ganar valor

Las conclusiones de LinkedIn apuntan en la misma dirección. En algunos de sus análisis sobre tendencias de contratación y evolución de competencias, la plataforma profesional detecta un fuerte crecimiento de las habilidades relacionadas con la alfabetización en inteligencia artificial, pero también de otras mucho más humanas, como la comunicación, el pensamiento estratégico, la adaptabilidad o la gestión de relaciones profesionales.

De hecho, uno de los hallazgos más llamativos de LinkedIn es que las empresas están empezando a valorar menos el currículum tradicional y más la capacidad de aprendizaje y adaptación de los candidatos. La explicación es sencilla: en un contexto en el que la tecnología y las necesidades del mercado cambian cada vez más rápido, las organizaciones buscan perfiles capaces de incorporar nuevas herramientas y competencias con rapidez, incluso aunque no cumplan todos los requisitos técnicos desde el primer día.

Si la inteligencia artificial es capaz de redactar textos, resumir documentos, programar código o analizar grandes cantidades de información, ¿qué capacidades seguirán marcando la diferencia?

Los informes de la OCDE, LinkedIn, PwC y el Foro Económico Mundial señalan una combinación cada vez más repetida:

  • Pensamiento crítico y capacidad de análisis.
  • Comunicación y persuasión.
  • Adaptabilidad y aprendizaje continuo.
  • Creatividad y resolución de problemas complejos.
  • Liderazgo y coordinación de equipos.
  • Capacidad para trabajar junto a herramientas de inteligencia artificial.
  • Gestión del cambio y toma de decisiones en entornos de incertidumbre.

Muchas de ellas pertenecen al grupo de las conocidas como soft skills, aunque algunos expertos prefieren hablar ya de habilidades de “orquestación”: la capacidad para coordinar personas, tecnología y conocimiento especializado para obtener resultados.

El perfil más buscado de la próxima década

El trabajador más demandado en los próximos años probablemente no será el que tenga más títulos ni tampoco el que posea únicamente conocimientos técnicos muy específicos.

Las empresas empiezan a buscar perfiles capaces de combinar tres elementos: conocimiento especializado, dominio de herramientas de inteligencia artificial y habilidades humanas difíciles de automatizar.

En otras palabras, el profesional del futuro no será quien compita contra la IA, sino quien consiga multiplicar su productividad gracias a ella. Y ese cambio, según apuntan cada vez más estudios internacionales, ya ha comenzado.