Mercado laboral y revolución tecnológica
El 11% de los trabajadores españoles teme que la IA sustituya su empleo mientras las empresas multiplican su inversión
Un estudio internacional de ADP Research refleja la inquietud creciente ante una tecnología que ya usan un gran número de empresas españolas

Imagen de archivo de varios trabajadores de la Generalitat usando la IA para sus funciones. / Ferran Nadeu

La irrupción de la inteligencia artificial en oficinas, fábricas y departamentos de recursos humanos empieza a cambiar la percepción de los trabajadores sobre el futuro del empleo. En España, el 11% de los asalariados considera que la IA terminará sustituyendo su puesto de trabajo, según los datos del informe internacional People at Work elaborado por ADP Research, una de las mayores firmas mundiales de análisis del mercado laboral y recursos humanos.
La cifra, difundida en España a través del estudio de ADP y recogida por distintos medios especializados, refleja un cambio significativo en el debate sobre la automatización: la preocupación ya no se concentra únicamente en empleos industriales o tareas repetitivas, sino que se extiende a perfiles administrativos, técnicos y profesionales cualificados.
El informe, basado en encuestas a más de 38.000 trabajadores de 34 países, señala además que otro 10% de los empleados españoles admite no saber todavía cómo afectará la inteligencia artificial a su trabajo, mientras que una parte relevante espera incluso efectos positivos en productividad y conciliación.
La IA ya no es solo una promesa tecnológica. El pasado mes de abril, el centro de investigación económica y social Funcas ya avisó en un informe que esta tecnología pone en jaque más de 2 millones de empleos en España.
Más exposición no significa necesariamente más despidos
Los expertos insisten en diferenciar entre exposición a la IA y destrucción de empleo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que el 27,4% de los empleos españoles están expuestos a la inteligencia artificial generativa, entendiendo por exposición aquellos trabajos en los que al menos una quinta parte de las tareas podría realizarse el doble de rápido con ayuda de estas herramientas.
Sin embargo, la automatización completa de esos puestos es mucho menos probable. En la mayoría de los casos, la tecnología actúa como complemento del trabajador y no como sustituto directo, especialmente en ocupaciones que requieren interacción humana, capacidad de decisión o creatividad.
Las regiones con mayor exposición potencial son Madrid, Catalunya y País Vasco, territorios con un peso superior de servicios avanzados, actividades financieras y empleo cualificado.
Las empresas españolas empiezan a pasar de las pruebas al uso real
La adopción empresarial avanza, aunque todavía de forma desigual. Según el Banco de España, cerca del 20% de las empresas españolas utiliza ya sistemas de inteligencia artificial, aunque en la mayoría de los casos el uso sigue siendo experimental y se concentra en tareas de optimización interna, marketing y análisis de datos.
Las compañías identifican tres grandes obstáculos para acelerar el despliegue: la escasez de profesionales especializados, los costes de implantación y la falta de datos preparados para entrenar sistemas de IA.
Al mismo tiempo, el propio supervisor señala que ocho de cada diez empresas no esperan un impacto negativo sobre el empleo, mientras que aquellas que ya utilizan estas herramientas anticipan incluso efectos positivos sobre la productividad y la competitividad.
Goldman Sachs detecta un punto de inflexión en la economía de la IA
La percepción de los trabajadores coincide con una nueva fase de expansión tecnológica. Un reciente análisis de Goldman Sachs Asset Management concluye que la inteligencia artificial está dejando atrás la etapa experimental para entrar en una fase de adopción empresarial masiva, impulsada por aplicaciones cada vez más integradas en los procesos de negocio.
Los analistas del banco estadounidense destacan que las empresas más avanzadas ya consumen varias veces más capacidad de procesamiento que la media y que los usos se están extendiendo mucho más allá de los chatbots o la programación, alcanzando áreas como atención al cliente, finanzas, logística o gestión documental.
La gran incógnita ahora no es si la inteligencia artificial llegará al mercado laboral, sino qué tareas desaparecerán, cuáles se transformarán y qué nuevas profesiones surgirán en el proceso.
Por el momento, los datos apuntan a que el principal efecto de la IA no será la sustitución inmediata de trabajadores, sino la redefinición de buena parte de sus funciones. Una transformación que ya ha comenzado y que empresas y empleados tendrán que aprender a gestionar durante los próximos años.
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