IMPACTO DE LA GUERRA DE IRÁN
El FMI advierte de que los amortiguadores que mantienen el petróleo contenido se están agotando
El organismo presidido por Kristalina Georgieva reconoce que el impacto en los precios por la guerra de Irán debería haber sido mayor, pero los factores que los mantuvieron a raya no durarán eternamente

Archivo - Extractores de petróleo. / GRUPO MOURE - Archivo

El petróleo ha sido una de las materias primas más afectadas por la volatilidad a causa de la guerra entre EEUU, Israel e Irán, que acumula ya cerca de 140 días de duración, y que tras haberse alcanzado un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán ha vuelto a recrudecerse en las últimas semanas.
El precio del crudo llegó a alcanzar los 120 dólares por barril en su punto álgido, a mediados de abril, cuando la tensión era máxima en el estrecho de Ormuz. Tras una senda progresiva de normalización acompañada de los acercamientos entre Irán y EEUU para llegar a un acuerdo, con el que el petróleo volvió a asentarse alrededor de los 70 dólares por barril, las tensiones de las últimas semanas han vuelto a empujar al alza la cotización del barril Brent, hasta los 85 dólares.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) no es ajeno a esta tendencia, y en un artículo publicado este miércoles, el organismo presidido por Kristalina Georguieva constata que, pese a tratarse de la mayor crisis energética de la historia según las instituciones, el mercado petrolero ha soportado mejor el golpe de Irán que los que recibió con la guerra de Ucrania, la guerra de Iraq o la guerra del Golfo, entre otros ejemplos.
Las reservas se agotan
Sin embargo, el FMI lanza una advertencia: la combinación de factores que actuó como colchón para mantener a raya el precio del crudo está agotándose. “Hay muchas razones por las que el petróleo debería haberse encarecido hasta niveles insostenibles. La guerra cortó el suministro de unos 20 millones de barriles diarios de crudo y refinados, una quinta parte del consumo mundial”, rememora el organismo.
“Arabia Saudí envió petróleo a través de su oleoducto hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Los Emiratos Árabes Unidos llevaron al límite de su capacidad el puerto de Fujairah, situado fuera del estrecho. Aun así, estas soluciones alternativas solo compensaron una fracción de los volúmenes perdidos en Ormuz”, abunda el FMI. Más allá del petróleo —advierten— la producción de refinados en Oriente Medio cayó significativamente, contando el diesel y la gasolina, de los que la región produce el 10% a nivel mundial.
A finales de mayo, más de 1.100 millones de barriles de crudo —lo equivalente a 10 días de consumo mundial— habían dejado de llegar al mercado. La escasez, con dichos números, ya había superado los valores registrados en la guerra del Golfo o la crisis de 1973. Pero la gravedad de la situación no se vio reflejada en los precios.
Los tres factores clave
Con todo, la pregunta es simple: ¿cómo fue capaz el mercado petrolero de absorber una disrupción de esta escala? El FMI considera que tres factores fueron clave en el amortiguamiento del golpe. “La contracción de la demanda, sobre todo en Asia, fue determinante. El aumento de precios provocó que las economías recurrieran a alternativas como el carbón y las renovables”, comenta el Fondo. Pese a que la demanda en el sector del transporte fue más robusta, dado que los camiones no pueden circular a base de viento o carbón, las subvenciones y limitaciones al precio del combustible actuaron como topes.
Dada la magnitud del shock, la industria petrolera que resultó ilesa tuvo que aumentar exponencialmente su producción. “La producción fuera del Golfo aumentó más de lo previsto, en casi 2 millones de barriles al día por encima de los niveles de 2025. Estados Unidos encabezó el aumento, mientras que Venezuela, Guyana y Rusia también incrementaron su producción”, detalla el FMI.
El resto del impacto lo absorbieron las reservas petroleras existentes. Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordaron en marzo de 2026 una liberación coordinada histórica de 400 millones de barriles de crudo. El déficit existente entre marzo y mayo, de unos cuatro millones de barriles diarios, fue absorbido por la liberación de reservas, incluyendo las de carácter comercial en China y otras de índole estratégica.
Pese a que los momentos más tensos de la guerra parecen haberse superado, EEUU e Irán no están negociando. Dada la situación, el FMI calcula que pasarán entre dos y tres meses antes de que pueda reanudarse una parte significativa —que no todo— del flujo petrolero a nivel global. Con todo, el FMI insta a los gobiernos a reconstruir los inventarios, diversificar fuentes energéticas y apoyar de forma temporal a los consumidores más vulnerables a la escasez energética.
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