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Salud laboral

Patronales y sindicatos tienen encallado desde hace un año un protocolo ante olas de calor en el campo

La muerte de un temporero en Seròs vuelve a hacer saltar las alarmas y la Inspección de Trabajo investiga si hubo una negligencia por parte de la empresa contratante

Catalunya usará drones para detectar abusos laborales durante la campaña de recogida de fruta

Catalunya busca reactivar su plan piloto para prevenir accidentes laborales pese al rechazo de Foment

Imagen de archivo de temporeros migrantes trabajando en campos a las afueras de Alcarrás recogiendo melocotones. Fue tomada en julio del 2024.

Imagen de archivo de temporeros migrantes trabajando en campos a las afueras de Alcarrás recogiendo melocotones. Fue tomada en julio del 2024. / zowy voeten / EPC

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Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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Catalunya llega al ecuador de julio y ya lamenta su primer trabajador muerto por un golpe de calor. La víctima es un temporero de 64 años que sufrió un paro cardiovascular mientras recogía fruta al mediodía, en plena ola de calor y con el termómetro sobre los 40 grados. El episodio invoca una suerte de ‘deja vu’ de lo que ocurrió el año pasado, cuando otro temporero, a apenas unos kilómetros de donde se ha producido el siniestro este año, caía desplomado mientras faenaba sobre las tres de la tarde y también con más de 40 grados en el mercurio.

A raíz de ese episodio y conscientes de que las altas temperaturas cada vez son un fenómeno más frecuente y peligroso para la salud de los trabajadores, patronales y sindicatos negocian desde hace un año un protocolo para responder de manera clara y rápida ante las olas de calor. El objetivo sería establecer la obligatoriedad de detener la actividad a partir de una temperatura concreta, reforzando así la normativa existente. No obstante, según coinciden fuentes consultadas de ambas bancadas, las negociaciones están encalladas y el motivo principal sería evitar establecer un precedente para otros sectores que también operan al aire libre.

Las fincas agrarias han ido adaptándose, de forma asimétrica y con una voluntad que acaba dependiendo de la predisposición del propietario, a las altas temperaturas. Que cada verano que pasa son cada vez más altas y las olas de calor más persistentes. Pere Roqué, presidente de la patronal agraria Asaja Catalunya, explica que en su finca han adelantado el horario de entrada y compactado la jornada en horario intensivo. Empiezan a las seis de la mañana y acaban a las dos, si bien dependiendo de la temperatura hay jornadas que acaban antes, a la una.

“Estamos valorando adelantar la recogida a las cinco, cinco y media de la mañana y emplear frontales de luz”, añade. Desde los sindicatos apuntan que algunas explotaciones agrícolas rechazan adelantar los horarios a franjas donde no hay luz solar porque ese uso de frontales encarece la recogida del producto. Si bien sí reconocen que en esta campaña hay más predisposición a adaptar horarios para evitar los picos de calor. "Nadie quiere salir en las noticias", afirma la responsable del sector agroalimentario de UGT de Catalunya, Alicia Buil.

“El problema es que muchas empresas adaptan la jornada a su conveniencia. Ahora les dicen de trabajar menos porque hace calor y luego que lo recuperen trabajando el sábado, cuando el convenio establece que la jornada debe ser de lunes a viernes”, afirma. “La alternativa es que se queden en casa sin cobrar y la gente lo coge, porque necesita dinero o porque no conoce sus derechos y se cree que eso es la norma”, añade.

El responsable de CCOO de Lleida, Ventura Campo, explica que desde los sindicatos tienen problemas para controlar los excesos de jornada, tanto por los obstáculos de la cadena de subcontratación, como por la propia voluntad de muchos trabajadores de acumular el máximo posible de horas trabajadas para ampliar sus ingresos, aunque sea a costa de la propia salud. "Se aprovechan de que la gente tiene necesidad", afirma. Durante el verano de 2025, la campaña de la fruta en Lleida movilizó a un estimado de entre 30.000 y 45.000 trabajadores temporeros.

Vigilar el campo con drones

“La llegada del verano acentúa los riesgos derivados de la exposición a temperaturas elevadas para la seguridad y salud de las personas trabajadoras, como consecuencia fundamental de la prestación de servicios al aire libre o en entornos laborales calurosos. Estos riesgos incrementan el estrés térmico con efectos adversos para la salud y, en situaciones extremas, pueden causar la muerte. Por este motivo, como empresario/a debéis que garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras que tenéis a vuestro servicio en todos los aspectos relacionados con las condiciones de trabajo”, reza una de las 11.436 cartas que el Departament de Treball ha mandado este verano a compañías agrícolas.

El envío masivo de circulares, recordando las obligaciones empresariales en materia de prevención, es una práctica habitual de la autoridad laboral para concienciar a las compañías. Este año, como novedad, la conselleria de Empresa ha puesto en marcha un programa piloto para dotar a los inspectores de Trabajo de drones con los que vigilar, desde el aire, las fincas agrarias y detectar potenciales abusos laborales. Una iniciativa que no ha caído bien entre los empresarios del campo. “Es una aberración. En Lleida siempre tenemos récord de inspecciones, nos tratan como si fuéramos unos delincuentes. ¿Alguien se ha parado a pensar en cerrarle el chiringuito de playa a un restaurador por tener a camareros trabajando a 40 grados?”, afirma el portavoz de Asaja en Catalunya.

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