Altas temperaturas
Las empresas adaptan sus horarios para evitar el calor: "Hay momentos en que no puedes mover ni las pestañas"
Las altas temperaturas obligan a adelantar los trabajos en vía pública y a invertir en maquinaria para refrescar las naves industriales, si bien no todas las compañías reorganizan sus operativas
Catalunya adaptará en verano los horarios de sus obras públicas a los picos de calor

Jordi Garcia, trabajador de Tabicmon, desarrolla su jornada en una obra de construcción industrializada. / Zowy Voeten / EPC

“Hay momentos que no puedes mover ni las pestañas”, confiesa Alfredo Ruescas, gerente de Tabicmon, una empresa de tabiquería y construcción industrializada. Este empresario atiende por teléfono a EL PERIÓDICO pocos minutos después de que Observatori Fabra comunicara que Barcelona había alcanzado la temperatura más alta de su historia, superando los 40 grados. “Hemos tenido que adelantar los horarios, antes hacíamos de ocho de la mañana a cuatro de la tarde y cuando empezó el verano lo adelantamos a las siete y media, para acabar a las tres”, cuenta.
Esta compañía, de unos 40 trabajadores en plantilla, una facturación de algo más de tres millones de euros anuales y sede en Terrassa, mantendrá el horario de verano hasta septiembre “Solo el que no está en la obra alarga la jornada hasta las cuatro o cinco de la tarde. El otro día uno me decía, ‘ya, eso está muy bien, ¿pero quién lo paga?’… A ver, lo que no puede ser es tener a la gente así y que se vayan cogiendo la baja ¡o se mueran!”, clama. “También te das cuenta, sobre todo a estas temperaturas, que las horas de después de comer no son productivas. Entre que te vuelves a poner, luego recoges, limpias y todo… no sale rentable”, añade este empresario, asociado a la patronal Cecot.

La empresa ha adelantado el horario de entrada y reducido media hora la jornada para evitar las horas de más calor. / Zowy Voeten / EPC
Catalunya dejó atrás el pasado viernes una ola de calor, con máximas de 45 grados en varios puntos del país, y desde este lunes ya se ha metido en otra. Unas altas temperaturas que son un lastre para la productividad y un riesgo directo para la vida. Hace unos días murió un temporero de 64 años en Seròs (Segrià) tras sufrir un presunto golpe de calor. Se desplomó sobre la una del mediodía, cuando en la zona el termómetro marcaba una temperatura superior a 40 grados. El verano pasado ya falleció otro temporero, en circunstancias similares: tenía 61 años y también estaba faenando al mediodía, por encima de los 40 grados, a pocos kilómetros donde este año se ha producido el otro deceso. En aquel caso, la Inspecció de Treball acabó sancionando por negligencia a la empresa contratante. Según el último cálculo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el estrés térmico se cobra cada año las vidas de 4.200 trabajadores en todo el mundo.
En la fábrica de Collbaix, ubicada en un polígono de Manresa y donde operan un centenar de trabajadores, durante el horario de verano inician su jornada a las seis de la mañana. Históricamente el horario de verano de esta factoría de persianas y puertas para comercios comprendía solo el mes de agosto, pero desde hace un par de años va de julio a agosto. “No descarto que lo acabemos adelantando a junio”, explica el gerente de la empresa, Dídac Contreras. “Yo por mi concentraría toda la faena y trabajaría solo en invierno, pero no funciona así. Nosotros trabajamos a demanda, para centros comerciales, tiendas de aeropuertos o comercio minorista, que precisamente durante el verano es cuando más faena tienen y necesitan tenerlo todo a punto”, explica.

La empresa Collbaix Puertas Automáticas de Manresa, Barcelona, ha adaptado medidas de prevención de riesgos contra la calor. / Victòria Rovira / EPC
Además de adelantar y compactar jornada –no trabajan por las tardes en periodo estival-, en la fábrica de Manresa han instalado unos macro ventiladores y extractores de calor que remueven el aire caliente y se lo llevan hacia el techo, para luego expulsarlo. “Baja la temperatura de la nave, donde hay máquinas y tiene varios puntos calientes, unos seis o siete grados. Se nota mucho”, explica. Para ello han invertido unos 30.000 euros. También aplican turnos rotativos para aquellas posiciones de más calor, para así que una misma persona no esté mucho tiempo en una zona crítica. Y todo ello con constante hidratación y fuentes accesibles de agua por toda la factoría, así como dos descansos durante la jornada. “Hemos de tomar consciencia, ¡este será el verano más fresco de los que vendrán!”, afirma Contreras, asociado a la patronal Pimec.
Conflictividad laboral
Las empresas, por normativa, están obligadas a tener protocolos específicos contra las altas temperaturas y activarlos cuando las agencias meteorológicas lanzan alertas naranjas o rojas. Especialmente aquellas compañías que operan al aire libre. Su aplicación es un nuevo foco de conflictividad laboral. El sindicato CGT interpuso la semana pasada una denuncia contra la empresa de reparto Glovo por no detener en ningún momento la actividad, pese a que en la capital catalana hubo franjas horarias –coincidiendo con la hora del almuerzo- en las que se superaron los 40 grados. También le reclaman equipos de protección adecuados contra el calor, como ropa transpirable, por ejemplo. “Tampoco nos dan agua, nos dicen que se la pidamos a los establecimientos. No tienen en cuenta que, al mediodía, muchos pedidos son a supermercados o entre particulares”, afirman desde la central.
Glovo, a preguntas de este medio, afirman lo siguiente: “Hemos implementado protocolos de prevención de riesgos laborales conforme a lo establecido por la regulación vigente. En función del nivel de alerta de la AEMET, activamos el protocolo de actuación y las medidas preventivas. Entre estas medidas se incluye la limitación o cierre total de la actividad en determinadas franjas horarias”. No han especificado si llegaron a interrumpir el servicio en algún momento o porqué no les facilitan directamente agua a los miles de ‘riders’ que operan para ellos.
Nuevo protocolo
“El mensaje que damos es que el calor no se puede evitar, pero su impacto sí”, afirma la directora de relaciones laborales de la patronal Pimec, Sílvia Miró. Catalunya estrena este año un nuevo protocolo impulsado desde la conselleria de Empresa y consensuado con patronales, sindicatos y federaciones municipalistas que insta a las empresas a, entre otros, adaptar sus horarios a las temperaturas. Y a los ayuntamientos a facilitarlo, ya que muchos trabajos al aire libre están condicionados a licitaciones públicas.

Dídac Contreras, gerente de la empresa Collbaix. / Victòria Rovira / EPC
Otro elemento clave dentro del protocolo es "evitar mensajes genéricos y priorizar indicaciones concretas y directamente relacionadas con las condiciones reales del puesto de trabajo". Así como programar pausas "suficientes", habilitar rotaciones, dotar de ropa de trabajo transpirable o espacios a la sombra y con agua abundante para el descanso, entre otros.
Parte del sistema de prevención de riesgos laborales avanza a golpe de tragedia. El año pasado, una empleada subcontratada del servicio municipal de limpieza de Barcelona falleció poco después de finalizar su jornada laboral, con síntomas asimilables a un golpe de calor. Este verano, el Ayuntamiento ha distribuido unos 1.400 sensores de muñeca entre las plantillas de limpieza, alumbrado, jardinería y de la empresa Siresa, encargada de los puntos verdes para medir sus constantes vitales y temperatura interna, con el objetivo de anticipar un potencial golpe de calor.
“Es muy importante la cultura preventiva y el reto es no ver todas estas acciones como una mera obligación legal, sino como una herramienta”, insiste la directora de relaciones laborales de Pimec. “Poco a poco se va instalando, hasta no hace mucho recibir una alerta en el móvil por un fenómeno climatológico era algo raro y ya hemos empezado a normalizarlo”, añade.
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