II Foro Generación Sénior
Los séniores se reivindican como pilar de la economía española
Representantes de organizaciones vinculadas a esta generación subrayan su papel como motor económico y social en un momento marcado por el edadismo

Los ponentes de la primera mesa: Pere Estupinyà, Jesús Norberto Fernández y Alfredo Betancourt, conversando bajo la moderación de la periodista Isabel Benítez / Ángel de Antonio
La generación sénior tiene hoy un peso indudable en la economía española. Participan activamente en el consumo, el ocio, la cultura y los cuidados, y concentran una parte muy relevante de la riqueza de la población . Bajo esta premisa, las instituciones públicas y las privadas tienen la obligación de reconocer a los séniores como lo que son, un pilar de la economía española.
Sobre esta cuestión giró la segunda edición del Foro Generación Sénior de CaixaBank, organizado por Prensa Ibérica, EL PERIÓDICO, El Periódico de España y ‘activos’, en el que expertos y profesionales charlaron sobre el momento que vive esta generación clave en el panorama demográfico del país.
La primera mesa redonda de la jornada abordó la generación sénior como un motor económico y social, pues esta realidad es ya indudable, pero señaló al mismo tiempo la forma en que este colectivo sigue atravesado por ciertos estereotipos, entre los que aflora peligrosamente el edadismo. Moderada por la periodista Isabel Benítez, reunió a Pere Estupinyà, bioquímico, divulgador científico y autor del libro ¿Qué quieres ser de mayor?; Jesús Norberto Fernández, presidente de la Plataforma de Mayores y Pensionistas, y Alfredo Betancourt, director de Inteligencia en TrustMaker.
Cambio no solo biológico
En primer lugar, Estupinyà subrayó que los 65 años ahora «no son los de 65 de antes», cambio, matizó, que no se ha dado únicamente por razones biológicas, sino también por motivos sociológicos y vitales. «Estamos viendo una tercera edad donde la gente se percibe de manera diferente», afirmó. Para el divulgador, la edad cronológica ya no basta: «No eres viejo a los 70 o los 75 en función de tu edad», sino cuando aparecen situaciones de fragilidad física o deterioro cognitivo.
Por su parte, Fernández puso el foco durante su intervención en el edadismo, que se entiende como la descriminación y el conjunto de estereotipos y prejuicios a los que se ha de enfrentar la generación sénior en su día a día. Frente a esta clase de estigmas sociales, reivindicó que las personas mayores «quieren seguir teniendo presencia en la sociedad y seguir participando». Al hilo de esta idea, recordó que España pasará de contar con 10 millones de mayores de 65 años a tener al menos 15 millones en 2050 y que más de un tercio de la población estará en ese tramo.
Seguidamente, Betancourt insistió en que la generación sénior sostiene mucho más que solo el consumo o el patrimonio, ya que aporta cuidados, conciliación, apoyo familiar y voluntariado, entre otras actividades que hacen de su presencia en la sociedad algo indispensable. Y recalcó que casi cuatro de cada diez mayores cuidan activamente de sus nietos y que el 22% de las personas voluntarias son mayores de 65 años. Para él, esta generación no es solo «el motor económico», también es «la gasolina», «la energía» y «el chasis» de ese motor social.
Más centrado en las empresas, el director de Inteligencia en TrustMaker abogó por dar un paso más allá y no diseñar únicamente para los consumidores jóvenes. Así, reclamó productos que tengan la accesibilidad, la inclusión y la confianza a largo plazo como pilares centrales de su diseño. Al hilo de esta petición, Fernández recordó que los mayores de 65 años, que son en torno al 20% de la población, generan un nivel de actividad económica equivalente al 25% o 26% del PIB, y concentran además más de la mitad de los ahorros bancarios.
Talento y mercado laboral
La segunda mesa puso el foco en tres ideas fundamentales: el talento sénior, en muchas ocasiones omitido por fenómenos como el edadismo; el mercado laboral y la posibilidad de inclusión de esta generación, y las formas en que una persona puede mantenerse activa después de alcanzar la jubilación.
Sobre todo ello conversaron Gricell Garrido, presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias y CEO de Prevent Security Systems; Francisco Luis González Guillén, vicepresidente ejecutivo de la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad (CEATE), y Óscar Gutiérrez, director de Sostenibilidad en Randstad España.
Garrido abrió el debate explicando una experiencia personal y profesional en la que se superponían varias capas de edadismo. «He descubierto hace poco que soy sénior», afirmó, tras revelar que un robot asesor de inteligencia artificial de un banco le comunicó hace poco que le ofrecería un trato preferente al confirmar su condición de sénior. Como empresaria, sostuvo que la edad no había modificado ni un ápice su voluntad de permanecer activa. «Por provenir del sector de la seguridad, donde he desarrollado toda mi vida profesional, me he enfrentado a bastante discriminación. Y ser mujer no ha ayudado mucho», recalcó.
Desmontando mitos
Seguidamente, Gutiérrez centró su intervención en desmontar mitos acerca de los trabajadores mayores de 55 años, habida cuenta de que Randstad es una compañía dedicada a conectar a trabajadores y empresas. «El primer mito es que puede existir un conflicto entre generaciones, y tengo que decir que, en el ámbito laboral, no existe. No hay ningún dato que avale que existe un conflicto laboral entre personas séniores y gente más joven», dejó claro desde el primer momento.
«Otro de los mitos, que además está muy extendido, es que los séniores cogen más bajas. Si partimos de datos de la Seguridad Social y quitamos el componente de paternidades y maternidades, también vemos que no es cierto», argumentó. Frente a esos prejuicios, defendió que el problema real es la escasez de talento. «No puedes evitar o quitarte una parte del talento», subrayó, y acto seguido recordó que el talento sénior representa una parte muy relevante de la población en edad de trabajar.
Más voluntarios
González Guillén, por su parte, centró su intervención en la figura del voluntariado, una de las actividades en las que destacan las personas mayores. A consecuencia del aumento de la esperanza de vida, este colectivo cada vez dispone de más tiempo después de la jubilación y ponerse al servicio de los demás es una de las ocupaciones posibles. Sin embargo, pese a que en España el 25% de los voluntarios son personas mayores, solo el 10% o 15% participa en este tipo de actividades. «En los países nórdicos, suponen entre el 30% y el 40%», comparó.
Su organización, CEATE, lidera el voluntariado sénior. «Somos aproximadamente 1.000 voluntarios que enseñamos 33 museos en Madrid y 19 centros culturales», detalló. El objetivo de González es que, en los próximos años, los voluntarios se multipliquen hasta los 10.000. Y hay ilusión por ello. «Tenemos listas de espera de voluntarios en nuestro sector, porque no tenemos museos suficientes», apostilló.
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