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Vivienda

Las inmobiliarias pagan a los porteros de València entre 500 y 1.500 euros por chivatazos de pisos en venta

Los conserjes reciben cestas de Navidad y ofrecen la información al mejor postor

Fincal señorial en el centro de València, en una imagen captada ayer.

Fincal señorial en el centro de València, en una imagen captada ayer. / JM LOPEZ

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Ramón Ferrando

València
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Las inmobiliarias valencianas pagan entre 500 y 1.500 euros a los porteros por chivatazos de pisos en venta. Los conserjes son la mejor fuente de información para conseguir viviendas en el centro y en los edificios con urbanización de Campanar o Quatre Carreres. Las agencias los agasajan con cestas de Navidad en diciembre y una llegó a celebrar en València "el día del portero".

Los conserjes ofrecen la información al mejor postor, según explican fuentes del sector inmobiliario. La consultora Cristina Recasens, directora de Recasens Real Estate, apunta que en los cajones de las porterías guardan decenas de tarjetas de visita de agentes inmobiliarios que buscan captar pisos. "A mí no me ha hecho falta pagar, pero sé que lo normal es que cobren", asegura.

La tarifa varía entre 500 y 1.500 euros, en función del piso. Los agentes inmobiliarios explican que no es mucho dinero si se tiene en cuenta que "algunas de estas viviendas se venden por encima del millón de euros".

Pagos en efectivo o con tarjeta regalo

Los pagos se hacen en efectivo o con tarjetas regalo de El Corte Inglés porque es un servicio que "no se puede facturar". La entrega de la comisión se efectúa en cuanto la operación de compra se cierra.

Hace décadas la función del conserje era mucho más común en todo el Cap i Casal. Ahora solo quedan los que salvaguardan fincas de clase alta en zonas céntricas de la ciudad, como los alrededores de la calle Colón o la avenida del Oeste, y en las grandes fincas con piscina en los barrios de la periferia. "En València quedan unos 300 porteros", precisa Cristina Recasens.

La labor del portero para cobrar la comisión también consiste en recomendar la inmobiliaria a los vendedores. La consultora inmobiliaria explica que en muchos casos se trata de herederos que han perdido a sus padres y confían en la palabra del conserje que lleva años trabajando en la finca.

"Es fundamental tener una buena relación con los porteros para que te recomienden. Puedes conseguir un piso en exclusiva gracias a ellos. Acumulan decenas de tarjetas de agentes en el cajón, pero si no mantienes una relación continuada no sirve de nada", apunta la directora de Recasens Real Estate.

Dos tipos de portero

Los porteros de las fincas nuevas con decenas de puertas son más desconfiados con los agentes inmobiliarios. Son los conserjes que trabajan en edificios de avenidas como Maestro Rodrigo. "No tienen tanto control sobre los vecinos y tienen miedo a que les llamen la atención. Eso no pasa en los edificios del centro donde viven veinte vecinos", señalan las mismas fuentes.

Una inmobiliaria posicionada en el segmento de lujo de València organizó "el día del portero". Las mujeres de los conserjes fueron recibidas con rosas, pero la iniciativa "no tuvo gran éxito" y se dejó de celebrar. Los porteros valencianos prefieren mantener una relación más confidencial con los agentes inmobiliarios con los que colaboran.

En busca de la comisión

Algunas agencias reparten cestas de Navidad a los porteros y también agentes de esas mismas inmobiliarias les hacen regalos por su cuenta "a cada uno" de los conserjes. El objetivo final es conseguir la comisión de la venta del piso.

En paralelo, se mantiene la práctica de que algunos porteros informen directamente a los interesados. Tradicionalmente, en los portales de los edificios del centro de València abundaban los carteles de «Se vende (o se alquila) vivienda. Razón portería». Aunque ha bajado esta forma de vender, algunos propietarios tienen tanta confianza en su conserje que delegan en él las ventas.

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Fuente: Levante - EMV