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Innovación

De imprimir hidrógeno a fabricar piezas para cohetes: la fundación catalana que exporta su tecnología 3D

El centro vinculado a la UPC, un ejemplo de colaboración público-privada, ha diseñado impresoras que ha vendido a otras zonas de España, Chile, Brasil, Francia y Portugal

La Fundació CIM es el centro tecnológico vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)-Barcelona Tech

La Fundació CIM es el centro tecnológico vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)-Barcelona Tech / 'activos'

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Natàlia Ríos

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Barcelona
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Una impresora que no figura en ningún catálogo comercial ha viajado de Barcelona a Chile para abrir una vía inesperada en la investigación energética. En manos de un profesor chileno, esta máquina se utiliza para desarrollar aplicaciones de hidrógeno verde, una de las tecnologías clave en la transición a fuentes limpias. El equipo ha sido creado por la Fundació CIM, el centro tecnológico vinculado a la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)-Barcelona Tech, que desde hace 35 años impulsa la manufactura aditiva. Desde su sede en el campus barcelonés, ha perfeccionado esta técnica de impresión 3D, que deposita el material capa a capa sin generación de desechos. Un proyecto que en los próximos meses puede llegar a convertirse en su tercera empresa derivada, tras dos 'spin-offs' ya lanzadas al mercado.

CIM-UPC es una fundación sin ánimo de lucro, "pero sin ánimo de pérdidas tampoco", indica su director general, Josep Maria Cabrera, quien añade que el único patronato es la propia universidad. A diferencia de otros centros tecnológicos, no recibe financiación basal: ninguno de sus cerca de 45 trabajadores es funcionario ni cobra de los presupuestos públicos. Todo su presupuesto anual, cercano a los 2,5 millones de euros, procede de proyectos de I+D, de formación especializada y de actividades de divulgación que la propia entidad debe conseguir, uno a uno, en un mercado, además, altamente competitivo.

Tres patas

Ese modelo, que Cabrera define como "un ejemplo de la tan citada colaboración público-privada", combina tres patas: investigación aplicada para empresas, formación en industria 4.0 (como, por ejemplo, sensórica, datos, inteligencia artificial, robótica y manufactura aditiva) y dinamización de toda una red de laboratorios de fabricación digital abiertos a barrios -entre ellos, los que gestiona para el Ayuntamiento de Barcelona en Ciutat Meridiana y la Fàbrica del Sol-, universidades -como la UOC y Esade- y empresas.

Lo que distingue a la Fundació CIM de otros centros tecnológicos, insiste su director general, es que no compra impresoras: las diseña. De esa apuesta han salido ya dos empresas independientes. La primera, Barcelona 3D, nació de la tecnología original de impresión desarrollada por el centro y hoy vuela en solitario, ya desvinculada de su matriz. La segunda, más reciente, surgió de una línea de impresión de cemento -la misma que se emplea para levantar viviendas de emergencia- y ya ha captado sus primeras rondas de financiación. Cabrera trabaja para que estas empresas "no pierdan el cordón umbilical" con el CIM y entiendan que desarrollar I+D con ellos "será más barato que con cualquier otro".

La entidad, de la que de momento han nacido dos ‘spin-offs’, estudia con Seat la creación de recambios para coches que ya no se fabrican

La próxima candidata a independizarse es la tecnología de impresión de pastas, una técnica que permite fabricar con polvos metálicos o cerámicos mezclados con un polímero, sin necesidad de temperatura. El centro ya ha vendido una quincena de estas máquinas, de unos 40.000 euros cada una, a investigadores de España, Chile, Brasil, Francia y Portugal, y evalúa ahora si el volumen de demanda justifica convertirla en una empresa propia. Esa misma tecnología, con modificaciones, permite además reciclar imanes de tierras raras, hoy en manos casi exclusivas de China, para fabricar nuevos componentes magnéticos, una vía que conecta directamente con la agenda europea de soberanía tecnológica y economía circular.

Una de las aplicaciones industriales más avanzadas del centro se desarrolla junto a Seat, que estudia fabricar bajo demanda, mediante impresión 3D, piezas de recambio para vehículos que llevan años fuera de producción, evitando así el almacenamiento masivo de estoc que exige la normativa europea. En el sector aeroespacial, la entidad colabora con una empresa catalana de cohetes, que emplea la fabricación aditiva para lograr geometrías huecas —clave para la refrigeración— imposibles de mecanizar por métodos tradicionales.

La PowerDIW, una impresora 3D híbrida desarrollada por el CIM UPC

La PowerDIW, una impresora 3D híbrida desarrollada por el CIM UPC / 'activos'

Defensa y salud

El ámbito de la defensa, subraya Cabrera, es otro terreno en expansión para estas llamadas «tecnologías duales», desde reparar sobre el terreno la oruga de un tanque hasta fabricar en alta mar la pieza de un barco sin esperar el envío desde miles de kilómetros de distancia. El sector de la salud, en cambio, vive ya una adopción intensiva de la impresión 3D y prácticamente todos los grandes hospitales barceloneses cuentan con su propio laboratorio para fabricar implantes a medida e incluso reconstrucciones óseas personalizadas. Cabrera destaca asimismo que, en general, el precio de esta tecnología "se está democratizando" y oscila entre los 500 y los 200.000 euros, «pero requieren de mucho acompañamiento detrás".

Pese a la diversidad de aplicaciones, la dirección del centro señala como principal reto la dependencia de financiación pública competitiva, que ralentiza la adopción de innovación en las pymes. Frente a ello, apunta a modelos como el estadounidense, donde la I+D se integra directamente en el plan de negocio empresarial. El objetivo es claro: que más empresas contraten directamente sus servicios y reducir la dependencia de subvenciones. Con una decena de nuevas incorporaciones al año y proyectos de dos a tres años, la fundación aspira a consolidar ese giro sin renunciar a su esencia de ser el laboratorio donde la universidad pública transforma ideas en tecnología que llega al mercado.

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